27 de diciembre de 2006

las lágrimas de nuestro abuelo.



Eran las seis de la mañana. Fue una corta noche vecina del solsticio, luego de recorrer los valles de "La Muerte" y de "La Luna"

La tierra rugía, colmada de volcánica vida.

El lugar se llama – en lengua cunza- “Tatio Mellku” y está ubicado a 129 kilómetros de San Pedro de Atacama, en el Altiplano Andino.

Las cartas fueron saliendo de mis manos a 4320 metros sobre la superficie del mar. Espontáneamente, sin ninguna planificación.

Las convoqué bajo el nombre de Gea, pensando en el devenir de nuestro hogar común.

Todo ello ocurrió sobre una roca llena de vida, a ratos invadida por el vapor que emnaba de la boca de un geiser.

En el eje quedó “Paz”. Extrañamente. Anunciando una moderación de las guerras, de las bombas, del enfrentamiento diario en la familia, en el trabajo, en los negocios.

Se trata de dos espadas unidas en un capullo, lo que nos habla de la unión de los pueblos, del florecimiento radiante de las comunicaciones – las espadas simbolizan también la palabra- como una fuente de entendimiento entre los pueblos.

A mi derecha quedó “La indolencia”, el ocho de copas, señalando que la fuerza negativa que nos acosa es la ausencia de compasión. Nuestro talento para mirar hacia otro lado, para endosar los problemas a otros, sin asumir nuestra propia responsabilidad, nuestro papel en el libro de la vida.

A mi izquierda, el correlato del mismo defecto, ahora en sentido positivo. Vestida de azul y de luz, aparece “la preocupación”, el cinco de copas.

El mensaje es particularmente claro. Nos damos cuenta de que estamos en peligro. No se necesita ser generoso para ocuparse de la paz y de la ecología, cuando pesa sobre nosotros la sombra inminente de un terrible colapso.

Adelante, muy cerca de la boca del geiser, en el lugar reservado al futuro, “El Loco” despliega su energía ancestral. La civilización conduce de retorno a lo primitivo, a nuestras ganas de danzar, de recorrer el mundo, de aparearnos, de emplear a fondo nuestra energía vital.

Nuestra fuerza se repliega hacia la tierra, como el bufón en esta tirada volcánica.

A mi lado, indicando una recomendación, surge una carta intrigante, “El Eón”, la figura que en la cosmovisión de Crowley marca una nueva era solar, la del sol joven, la de Horus-Apolo.

Escribo este texto, en base a mis recuerdos y fotografías, tres días después de haber tirado las cartas. He tenido tiempo de reflexionar y estudiar.

Hay un sincronismo entre lo que escribí el 21 de diciembre sobre el solsticio de verano y esta carta, aparecida en la madrugada del 24 del mismo mes.

La era de este nuevo sol joven, ha comenzado al amanecer, en 1789. El año en que cae La Bastilla (La Torre, La Casa de Dios), fecha en que convencionalmente se inaugura la historia contemporánea. Es la misma época en que aparece ante nuestros ojos el Naipe de Marsella.

Ha sido el tiempo del gran avance del conocimiento, la luz temprana del día ha brillado, pero también nos ha enceguecido y nos hemos comportado como adolescentes egocéntricos, pendencieros y pandilleros.

Ahora, habiendo llegado Apolo a la mitad de su viaje - el mediodía solsticial- es conveniente que comience su descenso al reino de la noche, ese universo predominantemente femenino, en que el conocimiento se vuelve sabiduría, al hacerse carne en los actos.

Ese tiempo mágico en que el sol se eclipsa y podemos ver mucho más lejos, observado estrellas y constelaciones que durante el día nos eran invisibles.

Sería bueno que nuestro Apolo común madurara. Para ello, debe vencer al apego, al afán de dominio que expresa “El Emperador” y dejarse llevar por el amor, aquel sentimiento que es más que respeto y preocupación, porque implica compartir, generosidad, deseo de unión.

Cerrando esta cofradía de imágenes, aparece el príncipe de bastos, conduciendo su carro y haciéndole frente a las lanzas. Apolo va a descender a la noche, depende de nosotros acelerar esa definición.

Al fin de cuentas, son nuestros leones, nuestras pasiones, las que mueven el mundo. Esa es la impresión que me causa la fiera que tira aquel carro de reminiscencias solares.

Al salir de ese parque mágico, aprehendí el significado del nombre del lugar: “El Gran Abuelo que llora”. Se me estremeció el alma al pensar que estuve conversando con la tierra, personificada por aquel anciano de las alturas que cada mañana derrama lágrimas por su pueblo.








En la primera inmagen, aparece la tirada de cartas junto al geiser. El resto de las imágenes están sacadas de internet y correspionden a distintas vistas de aquel espectáculo de la tierra.

Desde hace pocos meses los geisers del Tatio están bajo el cuidado del pueblo originario de esas alturas, los “Likan Antai”, quienes dimanan cariño y respeto por ese espacio sagrado.

No podemos completar esta invocación del Gran Abuelo, sin mencionar a Carmen Fulle, la fotógrafa que ha unido "El Tatio" con "Pompeya". mediante su poderosa visión.

21 de diciembre de 2006

solsticio de verano







En nuestro hemisferio, éste es el día más largo y ésta es la noche más corta.

Las fuerzas de la luz detienen su marcha ascendente y, a partir de ahora, en cada jornada van cediendo un poco más de terreno a la noche.

En consecuencia, el mundo de las sombras está de fiesta. Las brujas, los fantasmas, los magos, los iniciados en los misterios de la tierra, realizan sus más importantes aquelarres y asambleas.

Dante desciende por la caverna; el sol marca el comienzo del viaje que ilustra el Tarot, dejando el amor terrenal en la carta VI; Próspero desata la tormenta que reconstituirá la armonía en su mente y en su mundo; los duendes danzan en su noche de verano; Julio Verne inicia su viaje al centro de la Tierra y anuncia la inmortalidad de su alma.

En las playas de Valencia, en las construcciones de nuestros padres precolombinos, en el círculo mágico de Stonehenge, el pueblo sale con antorchas, para defenderse de los espíritus que esta noche están desatados.

En la catedral de Chartres, los viejos francmasones inscribieron en secreto su aprecio al quilibrio del unverso, marcando con un rayo de luz, la única loza blanca del pavimento. Como rúbrica de su actuar, el rayo proviene de Saint-Apollinaire, es decir, "Apolo", la deidad que representa al sol del mediodía.

Hoy, es la fiesta de los hombres: celebramos la capacidad de vencer a la ignorancia, el prejuicio, el fanatismo, el odio visceral de nuestra alma. Celebramos la decisión de iluminar nuestro camino con la justicia y el amor. Celebramos la posibilidad de hacernos dignos de nuestro pueblo.

Hoy, se cumplen años desde la funesta matanza de la Ecuela Santa María de Iquique, en que miles de obreros pagaron con su sangre, el anhelo de tener condiciones dignas de trabajo.

Gracias a la estrella que me cuida, pasaré esta fiesta de las almas constructoras, en San Pedro de Atacama, entre el desierto, el cielo y los mineros.

Para no olvidarme de la poesía, les dejo "La educación del Cacique", el texto más iniociáico de Pablo Neruda

EDUCACIÓN DEL CACIQUE (Canto General)

LAUTARO era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó la comida de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.

Se hizo velocidad, luz repentina.

Tomó las lentitudes del otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó la conducta de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.

Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.

Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.

Sólo entonces fue digno de su pueblo.




En la primera imagen podemos observar la Escuela Santa María de Iquique, a la época de la matanza.

En la segunda, podemos obsercar la Tumba de Verne. Justo al meridión del día más extenso, la sombra atrapa y borra la fecha de la muerte.

En el video, nos encontramos con "Vamos Mujer", con letra de Neruda y música de Quilapayún, en homenaje a las mujeres de aquella Escuela.

17 de diciembre de 2006

La historia se repite dos veces y +


Napoleón I, retratado por Jacques Louis David




Napoleón III retratado por Franz Xaver Winterhalter.




Ambos hombres fueron excepcionalmente desordenados. La sala de composición de Beethoven y el Gabinete de Marx, sorprendieron a los visitantes por su caos.

Las bacenicas de nuestro compositor y el humo del tabaco barato en el caso de nuestro pensador, han sido el motivo de frecuentes comentarios.

Otro aspecto en que coincidieron, es su aprecio por el ajedrez, Beethoven llegó a componer música – ciertamente engañado- para un robot fraudulento que bajo la forma de un Turco se presentaba como atracción en las Cortes Europeas. Esta pasión por el juego dialéctico atrajo, entre muchos otros, a Trotsky y Lenin.-

“The Moor” – “El Moro”, nombre familiar de Marx - y “Beethoven”, nacieron en las riberas del Rhin, separados por un lapso de 48 años. (1770 – 1818).

Aquella zona es fronteriza con Francia y constituye una importantísima ruta comercial que une Asia, Europa Oriental, Alemania, los Países Bajos y Gran Bretaña, gracias a las redes fluviales.

Hay muchos registros históricos sobre Beethoven, gracias a los cuadernos de conversación asociados a su sordera, su correspondencia y a la fama que alcanzó durante su vida. Algo parecido ocurre con Marx, gracias a su correspondencia y a los testimonios de quienes le conocieron. Incluso, se conservan los informes elaborados por los espías enviados por el gobierno Prusiano.

La Reforma, el Despotismo Ilustrado y la Revolución Industrial, permitieron un fantástico florecimiento cultural en los países de habla germánica, caracterizado por la libertad de investigación en sus universidades y la aparición de un importante contingente de escritores, filósofos y artistas. Pensemos en Haydin, Mozart, Hölderlin, Humboldt, Kant, Goethe, Schiller, Hegel, Fuerbach, Heine.

Beethoven, hijo de un músico borrachín y de una dulce camarera, recibió estudios artesanales de música con algunos de los principales artistas de su tiempo, incluso Haydin. Hablaba alemán y francés.- Beethoven era un gran matemático. Prácticamente sordo, escribió la novena sinfonía, gracias a su profundo conocimiento de los números. Se estima que siendo muy joven conoció a Mozart.

Marx que estudió derecho, historia y filosofía, se doctoró en esta última disciplina en la Universidad de Jena, en Berlín, a los 23 años. Su tesis trató de una comparación entre el materialismo de Epicureo y el de Demócrito. Hablaba fluidamente Alemán, Francés e Inglés. Ya viejo, aprendió ruso. Se aplicó a distintas disciplinas, tales como Filosofía, Sociología, Historiografía, el Periodismo y el Análisis Político. Tenía una gran afición por el álgebra. (usaba esta disciplina como distracción). Le encantaba la poesía, amaba la literatura y solía leer sobre ciencias naturales y fisiología. Era un hombre sabio, al estilo del Renacimiento. Ante sus hijas se definía como “Devorador de Libros”.

Beethoven, antes de los 20 años, recibió el impacto de la Gran Revolución de 1789. Su región, ya muy permeada por la cultura francesa, fue la más influenciada. Pasó sin problemas de los cantos patrióticos alemanes al elogio de la Revolución. Algo similar ocurrió con el padre de Marx.

Sin embargo, el genio musical se decepcionó por la ambición de Napoleón. Una anécdota, relatada por Fernando Ries, discípulo de Beethoven, dice así: “La sinfonía estaba sobre la mesa. La primera página contenía dos nombres: arriba, ‘Bonaparte’; debajo, ‘Beethoven’. Fui el primero que anunció al maestro la nueva de que Bonaparte se había proclamado emperador (18 de mayo de 1804). Enfurecido, Beethoven, exclamó: “¡No es más que un hombre vulgar! ¡Sólo satisfará su ambición y como tantos otros hollará los derechos del hombre para ser un tirano!”

Beethoven aplicaba su música a un fin social y político, como buen Shakesperiano, sostenía que el “hechizo aéreo” puede transformar el espíritu de las personas. Por eso “entierra a Napoleón”, denunciado su traición a los ideales de democracia y fraternidad.

Sin embargo, no todos los músicos comparten esta visión espiritual y holística de la música, que ve en “Eroica” un reclamo contra todos los abusadores, desde César hasta Fujimori.

En ese sentido “objetivista” es célebre el comentario de Arturo Toscanini sobre aquella sinfonía: “Algunos dicen que esto es Napoleón, otros Hitler, y otros Mussolini. Para mí es sencillamente allegro con brío”. (El destino quiso que Bruno Walter, dirigiera la Eroica en la ceremonia fúnebre de Toscanini).

La vida de Marx estuvo marcada por la figura del sobrino del Napoleón original, Luis Napoleón (Napoleón III), el tirano que se adueñó de los destinos de Francia tras la derrota de la revolución de 1848 y que se rindió a los alemanes en 1871, posibilitando la irrupción de la famosa comuna de Paris.

Nuestro filósofo analiza la llegada al poder del sobrinísimo en un ensayo lleno de ironías y de citas literarias denominado “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”.

Su célebre encabezamiento dice así: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795, el sobrino por el tío. ¡Y a la misma caricatura en las circunstancias que acompañan a la segunda edición del Dieciocho Brumario! (El 18 de Brumario es la fecha en que el primer Napoleón se tomó el poder).

Su ensayo sobre la revolución socialista intentada luego de la caída del sobrinísimo: “La Guerra Civil en Francia”, es el trabajo que aseguró el renombre universal de Marx .

Debemos tener presente que Marx participó activamente en los procesos revolucionarios de 1848, que fracasaron bajo las botas del Zar y de Napoleón III.

Pero, de eso hablaremos más adelante. Ahora es momento de escuchar la Marcha Fúnebre de Napoleón.




En la dirección de la Orquesta podemos apreciar a Otto Klemperer, que huyó del nazismo y más tarde se hizo ciudadano israelí.

14 de diciembre de 2006

Beethoven y Marx



Capítulo Primero
Unidos por Shakespeare y la razón apasionada


Esta serie de artículos, escritos desde la pobreza intelectual de un poeta de provincia, constituyen un pequeño juego de relaciones culturales.

Encarezco que tomen su contenido, más como una provocación que como una fuente de conocimiento.

Al principio, escuhamos la Quinta Sinfonía, conocida como “La LLamada del Destino”.

Si nos concentramos en la música, podemos identificar una gran fuerza que llega hasta nuestra casa, golpeando decididamente la puerta.

La imagen de ese espectro poderoso, es uno de los múltiples puntos de conexión entre Beethoven y Marx. En este caso, el vínculo proviene de su su común admiración por Shakespeare.

En efecto, el espectro de Hamlet padre es convocado como fantasma del destino y del inevitable levantamiento del proletariado, en la Quinta Sinfonía y en la primera línea del Manifiesto Comunista, respectivamente.

El Príncipe de Dinamarca había dicho “ ¡ Mi destino me llama a voces y vuelve la fibra más tierna de mi cuerpo tan robusta como los nervios del León de Nemea!”

Marx da vida a una tesis sobre el destino de la humanidad. Como un profeta científico, anuncia y pronostica el fin del capitalismo y el florecimiento del comunismo.

Para ello, se vale de imágenes poéticas.- En el “Manifiesto” de 1848, expresa: "Un fantasma recorre Europa"... “ Al desarrollarse la gran industria, la burguesía ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre que produce y se apropia de lo producido. Y a la par que avanza, se cava su fosa y cría a sus propios enterradores. (Otra imagen proveniente de Hamlet) Su muerte y el triunfo del proletariado son igualmente inevitables”.

La obra de Beethoven que Marx amaba con mayor fervor era la “Appassionata”, que el compositor consideraba inspirada en “La Tempestad”, de William Shakespeare. En su etapa juvenil, el filósofo llamaba al socialismo: “la razón apasionada”.



En el primer video, podemos apreciar a Von Karajan - antiguo militante del partido Nazi- dirigiendo la Quinta Sinfonía, en registro de 1966. En el segundo, encontramos a Claudio Arrau interpretando "La Appassionata”, en el año 1967.

11 de diciembre de 2006

a la muerte le encanta danzar



Resulta extraño, observar una clase de tango dirgida a niños. Es como si una pareja de magos les enseñara a hacer el amor.

También me resulta extraño, volver a teclear sobre un tema de arte; mientras todavía estoy conmovido por la muerte del ex dictador; aguijoneado por su impunidad; por los festejos en la Alameda; por las condolencias y las expresiones de odio en el Barrio Alto.

En cambio, me resulta grato recorrer el vecindario virtual y ver una estrecha comunidad de emociones, que habla de gente comprometida con los derechos humanos y solidaria con las víctimas del genocida que será cremado mañana.

En medio de tantas sensaciones, tal vez sea apropiado invocar hoy a Osvaldo Pugliese.

Lo conocí de nombre en las canciones de León Gieco. Me enamoré de su música hace pocas semanas en la casa de Beatriz State, la mañana en que encontré "Pugliese en el Colón" , entre su infinita colección de discos.

En realidad fue una madrugada maravillosa, porque en los estantes de mi bella amiga apareció ante mi "El trabajo del actor sobre si mismo" - la obra cúspide de Stanislavsky - en el volumen que Miguel Enríquez regaló a nuestra querida arquitecta y actriz.

Por ello, una de mis tareas en Buenos Aires consistió en aproximarme a la música y biografía de Pugliese.

El caso es que nuestro Maestro de Villa Crespo no era un músico caulquiera. Era un artista comprometido con las luchas de su pueblo.- Un hombre que pasó grandes temporadas en la cárcel por tener el corazón comunista y el alma libre.

De niño, como músico prodigio, la gente le gritaba "Al Colón", con la fuerza y la fascinación de quienes saben que están ante un milagro de las artes.

Cuando ya pasaba de los 80, al retornar la Democracia en Argentina, la ciudadanía se organizó para llevar a don Osvaldo al más importante templo musical del continente. Allí tocó con genio y emoción. Allí se hizo eterno.

Hoy todos respetan su talento y su coherencia y creo que nadie descorchó champaña por su muerte.

Hoy, todos los pianos de Buenos Aires llevan una rosa espiritual en recuerdo del Maestro.

En esa misma ciudad de tango y espíritu, encontramos a Andrea.

Ella, alta, dueña de un exquisito acento porteño y de una amabilidad a toda prueba, fue nuestra guía entre las multitudes de San Telmo y las extenciones renovadas de Puerto Madero.

Montada en un auto blanco descapotable, llegó una mañana de domingo a la Avenida de Mayo, dueña absulta de la calle, casi desnuda, brillando de alegría y hospitalidad.

Nos habló de la libertad que ha construido al interior de un matrimonio de almas desconectadas, nos enseñó el sentido de las palabras porteñas, nos conversó del calendario maya, nos conmovió con su dulzura, con su franqueza, con la búsqueda de su compañera chilena de colegio.

Querida Andrea, te dejo un abrazo, en medio de días complejos para nuestra Patria Grande.

Se que pronto estaremos compartiendo nuevamente con Paola y mucha más gente que tiene el corazón tan transparente como el tuyo.

Se que tu espíritu y el de don Osvaldo, estarán contentos de abrazarse en este humilde sitio, como dos expresiones de la bravura porteña, fumando y danzando junto a las sombras de la muerte.




En youtube, estos videos reconocen tener música compuesta por Pugliese.

Para comprar "Pugliese en el Colón", es posible hacerlo aquí.

9 de diciembre de 2006

Buenos Aires IV La Omisión de los Coleman



“La Omisión de La Familia Coleman” , del joven dramaturgo trasandino Claudio Tolcachir, es la obra que vimos en un conventillo de la calle “Boedo” el domingo pasado.

Una familia arruinada sobrevive en torno a la figura de la Nona (abuela) en un contexto de pobreza, enfermedades mentales, marginalidad, incesto y humor.

Cuatro hermanos tienen por madre a una mujer de inteligencia limítrofe.

El padre de los dos mayores se hizo cargo de la hija sana, le dio su apellido, la crió en un hogar “normal”.

El segundo hijo está mentalmente perturbado. Hace meses que no se muda el pijama. Lleva más de veinte años durmiendo con su madre.

La otra pareja de hijos está constituida por mellizos. Han sido incestuosos. Buscan zafarse de esa prohibida atracción. Él es ladrón. Ella procura generar recursos como modista.

La abuela muere sin conocer a los hijos de su única nieta “sana”, pues ella vive avergonzada por la pobreza y locura de su familia.

La utilización de una casa verdadera como escenario, resulta apropiada para subrayar que las enfermedades de la mente y la pobreza – tristemente enlazadas por la ausencia del Estado- constituyen una realidad cotidiana de nuestras familias.

Creo que la obra consigue enrostrarnos el desprecio que tenemos por nuestros feos, nuestros locos, nuestros pobres.

Este desprecio es el que los constituye a ellos en marginados, abandonados, seres que habitan en las sombras de nuestros hogares, de nuestras ciudades.

En Chile, hacia el año 90, la salud mental pública era prácticamente inexistente. Hoy tenemos una incipiente red construida sobre la idea de preservar los lazos con la familia y la comunidad.



Otra impresión bloguera sobre esta misma obra está en zoom, el espacio de un joven periodista argentino.

Las fotos están extraidas del sitio de la compañía www.timbre4.com

Próximo Capítulo.- Andrea.-

7 de diciembre de 2006

Buenos Aires III Laura


un rinconcito del Tortoni en los ojos de Paola.



Laura tiene el cabello cargado de luz. Tiene un alma que contagia dulzura.

En su barrio, los árboles entregan flores amarillas que caen por la noche como un granizo dorado.

Su gata tiene once años. Su perro ladra y mueve la cola con la alegría de un niño que come helados por primera vez.

Sus hijos son un tesoro de ternura.

Él, vive con la atención puesta en su mundo interior, más que en lo cotidiano. Lo vi y lo reconocí como un hermano de ruta.

Ella, dueña de una sonrisa maravillosa, es inmensamente libre, aventurera, cómplice de sus sentidos.

J., el marido de Laura, es un hombre dulcemente conectado con su propia alma. Serio, pero jovial. Cariñoso pero fuerte. Práctico y generoso.

Laura buscó ampliar sus horizontes en el viejo mundo. Cuando se sació de libertad, surgieron en ella las ganas de regresar a su ciudad, a ese río que llena de calor húmedo las calles.

Sin embargo, el amor dijo otra cosa y pasó casi una década en las ciudades aplastantemente materialistas de la América del Norte. Ciudades que amo, pero que me complican.

Ahora está de regreso. Dichosa de estar a cargo de sus queridos hijos. Entretenida con abrir las ventanas y las almas del mundo a través de su pantalla.

Me encanta su desinhibición, su tolerancia, su amistad con Charruita, su inquietud deslumbrante por conocer nuevos senderos.

Su trabajo, compatible con su vocación de hogar, es la traducción. Ello implica transitar entre distintos mundos, conectarlos, hacerlos uno.

Me emocionó que me preguntara por Luz y Alma, por mis lazos actuales con ellas. De esa forma se cumple mi propósito de hacer trascendentes y universales esos amores.

Con la dulce Paola, Laura, J y los niños, conversamos con las palabras, con las miradas, con las imágenes mudas del Taot, con las risas.....durante una cena en que se cortó la luz, una noche calurosa de primavera, allí, cerca del Hipódromo de San Isidro.

Evidente, la carta de esta mujer es la Emperatriz.


San Isidro


¿Mamá, para qué se casa la gente?, preguntó la hija de Laura, justo frente a esta Catedral.

Laura: ¿Fue esa la pregunta?

6 de diciembre de 2006

Buenos Aires II "Democracia"


Willy Brandt



“Democracia”. La obra que vimos en el anfiteatro circular del Teatro San Martín.

1986.- Recuerdo a la “Negra”, Ingrid Castro, en asamblea de estudiantes, explicando los motivos que hacían abominable denunciar a nuestros compañeros que lanzaban molotovs a la policía.

Vivíamos en un país sin garantías constitucionales, sin “Estado de Derecho”, sin “Democracia”. En un país en que se practicaba la tortura y el terrorismo de Estado.

Recuerdo, ese mismo año, a don Agustín Squella -abogado, actor y periodista - enseñándonos en qué consiste la Democracia. Esa, transparente, la que no necesita de apellidos, la que supone elecciones universales, periódicas y secretas en un marco de libertad y respeto a la Constitución.

Ahora, veinte años después, sentado en la sala de teatro más hermoso que conozco, tengo la oportunidad de observar a diez actores expresar las pasiones, las envidias, los vicios, el coraje y las virtudes del sistema que llamamos democracia.

El dramaturgo inglés, Michael Frayn, nos presenta un recorrido por los cuatro años de gobierno de Willy Brandt. Su búsqueda de la paz, su inclinación por los placeres, la envidia de sus colaboradores, la labor de los espías infiltrados en el propio despacho de la Cancillería.

Para los latinoamericanos, la obra resulta particularmente interesante, pues describe el esfuerzo por construir un gobierno solidario en una comunidad en que gran parte de la población dobló la cerviz o fue abiertamente colaboradora del fascismo.

Ese antiguo líder del Partido Socialdemócrata, no se llamaba “Willy Brandt”. Esa era una de las chapas que protegía a su familia de la acción de la Gestapo.

Era el nombre con que le conocían en las fábricas, en los campos, en los pequeños grupos de resistencia.

Me emocionó la conexión entre Willy Brandt y Salvador Allende. Pensé en las múltiples campañas de nuestro Presidente Constitucional. En sus ejercicios de yoga. En el poema que le servía para seducir a las compañeras. En su testamento de dignidad y heroismo.


Hombre de la paz


Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y ademas los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre del paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo

Vientos del Exilio
(Mario Benedetti)

La foto proviene del sitio www.dhm.de

En el próximo capítulo: "El encuentro con Laura"

5 de diciembre de 2006

Buenos Aires I





Jueves. Son las nueve de la mañana en Viña del Mar. Excepcionalmente, el Tribunal de Familia llama puntualmente a la audiencia de Juicio Oral en un proceso de divorcio por común acuerdo.

Desventuradamente, los testigos no han llegado a la hora. Se suspende la sesión. Nueva fecha para el 30 de enero.

Con Alicia, mi colega, salimos de inmediato hacia Santiago. 9.30, tomamos el bus.

12.00 en al Oficina de mi corresponsalía en la Capital. En Viña, graves problemas de un viejo amigo y cliente. Minutos tensos. Múltiples y agotadoras conversaciones telefónicas. Se pacta una tregua de pocos días.

Entre tanto, Laura me recomienda “La Omisión de los Coleman”, obra que se presenta en un Departamento de la calle Boedo en Buenos Aires.

La idea me encanta de inmediato. Llamo al teatro y consigo dos entradas para el domingo a las 19.00.

Sin embargo, camino triste por Santiago. El calor me sofoca. El paseo Huérfanos, lleno de rayos ultravioletas y de músicos expulsados del Teatro Municipal, aplasta mi espíritu, casi tanto como el cansancio.

Me detengo ante los músicos que acaban de terminar su tocata. Pienso en el alma de Roxi, cuando observa esta misma escena.

La calle conduce mis pies hacia el Departamento en que viví con Lucy en la Alameda. Es hora de escapar. Tomo un bus hasta Providencia y Diego de Almagro.

Tras la fachada de una antigua casona, junto a un bosque interior, está la exposición fotográfica de Carmen Fulle, que gracias a las técnicas computacionales, combina imágenes de “El Tatio” con las antiguas ruinas de “Pompeya”.-

La propia Carmen nos ayuda a cruzar ese río de fuego e historia. Los ángeles, las columnas, los colores, transitan entre Atacama y el Vesubio. Al fin y al cabo, todos somos una gran explosión.

Pasadas las quince horas, salgo de aquel recinto mágico. Ahora sé que a los pocos minutos, llegó Paz a encontrarse con aquellas imágenes.

Ella observó mis huellas. Encontró el vaso que sació mi sed. Cerró el círculo que abrió Roxi.

Sigamos.- La calle Pedro de Valdivia se conecta en mi mente con la proximidad de Feña Rivera. Ella, Ariel Arpía, mi imaginación furiosa en la Tempestad y mi modelo bufona en la serie de Fotos sobre “El Tarot”.

De improviso. Llego a su hogar. Hablamos largo con su novio Rodrigo. Dormimos siesta los tres. En sueños, me muerdo la lengua.- Ellos se preocupan. Yo les calmo, desde un estado próximo a la vigilia.

Por la noche. Cenamos en familia. Leo el Tarot. Aprendo mucho de Rodrigo, de sus laberintos, sus interrogantes, su tristeza.

Por la mañana, al aeropuerto. Paola llega de Valparaíso, inquieta por su trabajo y con sueño, tras una noche de copas.

El vuelo se retrasa. Llegamos a Eseiza a las 17.00. El calor es agobiante. Acomodarse en un hotel de San Telmo. Bañarse. Partir.

Rápido. “Teatro San Martín”. Entradas para “Democracia” en la función de las 21.00.





La primera foto está extraida de Wikipedia. La segunda proviene del sitio web del Teatro General San Martín y corresponde a "Democracia".
Continuará mañana.

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