30 de noviembre de 2020

Mi niña

 Mi niña es una persona distinta

No soy yo

Es el árbol que crece en mi  nombre

Otro lenguaje de estrellas

Antípodas de  mis ojos

Otras cejas  comentando su alegría

29 de noviembre de 2020

Purificación por la tierra

 En cuaresma

Ciclos de la sangre

Olores cruzados

Ternura de miradas

Cuerpos que el deseo atrapa

El fuego purifica la tierra

28 de noviembre de 2020

Orador de piedra

 A veces soy insoportable, un orador de piedra fornicando al infierno. El amigo de la lluvia. Un sombrerero tartamudo. El hombre que juzga los senos.

Entonces crece mi torpeza. Anudo con nubes mis moños. Almuerzo  un salario de hongos. Me gusta orinar junto a centauros.

¿Y si volviera a ser como antes? Un robot a cuerda. Bombero de nieve. Cineasta ciego.  Hombre ahogado en su semen.

27 de noviembre de 2020

Tarde del 27 de noviembre

 

Vi y abracé a mi madre

La escuché hablar y emocionarse

Crucé el agua con mi cuerpo

Viajé abrazado a mi hija


Ahora,

llevo marcas de sol en mi rostro

leo años en mi pelo

huyo de tus lápices azules

veo delfines en la pared

26 de noviembre de 2020

El hogar del humo

 Estamos en el hogar del humo

Habita la luz de Carlos Marx

La noche de Freud

Nuestro océano  esperando mi abrazo.

25 de noviembre de 2020

25 de noviembre

 Hoy es un día importante

Mi enamorada tiene  la primavera en su nombre

El sol la mira y se sonroja

Hay viento

La risa de Patricia

Tu arte en chocolate y frutillas


24 de noviembre de 2020

Cálculo I

 He calculado que un poema

debe ser tan lento como la  aurora

siempre con veloces destellos

palabra sobre voz y tambor

bastones marcando los ritmos

la carne preñada de cielo

rayitos antes de la muerte

23 de noviembre de 2020

La noche

 

La noche lee y estudia

Me besa en la frente

Sopla sobre  las olas

Deja su ropa en la silla de este cuarto

Pasa desnuda a formar mi alegría

22 de noviembre de 2020

La ciudad del amor

 En qué ciudad está  el amor?

Lo he visto en  Curicó

Celeste sobre  nuestro puerto

Verde y azul  en Recreo.


He visto sus anillos y sus sombreros

Su cajón de esmeraldas

El libro  que estudian su ojos

El poema de sus mejillas

Cierta lagartija sobre su nombre


Y en todas partes

su ciudad me abraza

abre sus senderos colmados de cisnes

presenta el bosque de sus coros

tropieza entre el silencio y la luz



Dioses

 Los dioses han llegado a nuestras mentes. Escalan raíces neuronales. Observan el mundo en nuestros ojos. Sienten la humedad de la tierra. Han comenzado a abrazarse. Ríen cuando nuestros cuerpos se aman.



21 de noviembre de 2020

Nueva

Nueva
Hecha de crepúsculo y estrellas
Cantada por su madre y sus hijas
Viajera bendita
Maestra  serena
Gigante
Bailarina
Hembra en pijama de algodón

;


20 de noviembre de 2020

Tu voz

 Estoy aquí para degustar tu voz

Subirla a mi boca

Sentirla reír en la noche

Pronunciar tu certezas

Incluir tus certezas en mi viaje.


19 de noviembre de 2020

Ven a despertar en mi nombre

 

Ven a despertar en mi nombre

pues hundiré  mi ego en tu rostro

y crecerá mi año en tu cuerpo

nuestro roce  de sal

el viaje que intuye tu ángel


Así el aire hablará en nosotros

Y mis  zapatos seguirán tu rumbo

insistiendo en el color de tus ojos

tus heridas de cocina

las ideas que  juegan en tu sangre

18 de noviembre de 2020

Victoria

Nadie se quedará  sin victoria

Habrá libertad para todos

La sombra besará a su luz

y el árbol llenará de frutos nuestra casa.


Es que mi hogar será tu casa

Volveremos a abrazarnos

A conversar la extensa noche

traspasados por la palabra

libres en el recuerdo

felices  al reír con el presente.


17 de noviembre de 2020

Piscina del Elefante

 

Las rocas rugosas

presentan las arrugas de  un rostro

Los ojos grandes

La trompa y la boca de un elefante


Entre las heridas de la piedra

fluye  agua

un  líquido cuajado de sol

el espíritu del bosque

ahora  bañando los cuerpos


Poco a poco nos vamos desnudando

El agua nos acaricia y  complementa

Femenino y masculino se tocan

Aprietan

Fluyen en la corriente

Mudan la distancia en amor.


Pero otro espíritu  nos alcanza

Uno en otra dinámica

Traje de baño en una pieza

La diversión del agua

Se termina aquí la desnudez



16 de noviembre de 2020

Fe

 Creo en las primeras cosas y en el aire. Hierro que pesa en mis sueños.  El bosque. Tierra dormida. La lluvia. Cien años  de paz.

Creo en el rubor de la mente.  Nuestro Lucero. Barco de argonautas. Medea y su fuego. Mi hija. El hijo entre mis ojos y su nombre.


15 de noviembre de 2020

15 de noviembre

 Caminamos con Isidora

Anduvimos relajados

por la cintura de Recreo

Nos detuvimos por helados

en el Reino de Fresia Parra.


El mío tenía bayas del bosque

El suyo, distintas variedades de verde.

La niña disertaba sobre Leyes de Mendel

Distinguía cuicos de pitucos

Surfeaba segura en modismos ingleses


Conversamos de un libro nuevo

Ella a cargo de las imágenes

El cómic

Zaga  de aventuras

en catedrales y novelas


14 de noviembre de 2020

Obeliscos y Corbatas


Llegan las fiestas matrias
 en Luna de vendimia
Cuerpas danzando
Cuerpas de leche y sangre
Rebelión de abusadas 
Silenciadas
Invisiblas
Sanas tejedoras de palabras 
Ménades rumbeando  sus montañas
Pelilargas asaltando los bares
Testeras del semen
Signos patriarcales del paisaje



13 de noviembre de 2020

En la puerta

 El ángel sigue sentado en la escalera

Cree intimidarme con su espada y cree bien

Tal vez tenga que esperar a que duerma

y tobarle las llaves

No sería el primer ladrón en los  cielos

Ni el primer ángel caído por emprender su sueño.


Una Cárcel en Israel

 

Recibí documentos importantes relativos a un viejo cliente

Le escribí y resultó que estaba preso en Israel

Viajé de inmediato,  con un solo bolso por equipaje

Llegué a una cuidad calurosa y de gente morena

La cárcel se parecía al hospital de La Ligua

Me dirigí a una gendarme y hablaba castellano con el tono de Chile.

Me permitió entrar a la Cárcel

Pasamos junto a un puesto de comida, en que destacaba una amplia variedad de humitas

Seguimos por  escaleras y  edificaciones hasta llegar a una zona en ruinas.

El  único preso allí era mi cliente, que jugaba ajedrez solitario, peinado a la  gomina, vestido con chaqueta azul y pañuelo al cuello.

En la sala sin techo, los muros  extensamente horadados,  a modo de grandes ventanales, dejaban ver un gran canal que cruzaba una ciudad llena de vida y de edificios más altos que los venecianos,  sofisticados, con la apariencia del 1900.

Por el canal comenzó a acercarse una balsa sobre la que pronto divisé a dos niños rubios que reían en traje de baño, mientras se desplazaban por la rápida corriente.

Yo estaba  absorto y conmovido por el paisaje, tanto, que no sentí el agua que llenó la habitación hasta que mojó mi único traje y mi bolso con los documentos.

 

Mi cliente se alteró por el incidente, yo pensé en comprar nueva ropa y desperté.

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