En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Gonzalo Villar creando nueva poesía.
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
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Eres justa porque siegues la huella de Jesús
Derramas tu sol en el silencio
Despiertas a los muertos
Compartes tu kuchen y tus peras al vino
Vives como un lirio o un ave del jardín
Perdonas al otro, lo abrazas en su lepra
Vives con ellos en la Luz
Sábado y Domingo me gritan
También Villa Grimaldi
La antigua calle Bandera
Signos que marcan mi viaje
En mi conciencia: el ius
Abrazar hechos y normas
Buscar coherencias e imposibles
Escuchar los principios
Dormir para atender los sueños
Revisar y cotejar las palabras
En Recreo, los barcos
Un jote aguardando en la ventana
El cielo repleto de gaviotas
Hay flores que perfuman la mañana
Vuelve Carola con sus tibiezas
Me enseña su mundo y su alegría
Traduce el aire en deleites
Añade estrellas a mi mundo
Mi alma disfruta la luz
Añade poemas al silencio
Ejerce su derecho al abrazo
Dice sí y dice no
Aprende y profesa: libertad
Estuve caminando sobre mi alma
Era una gran alfombra de nubes
Cerca, radiación de crepúsculo
y el oleaje constante del mar
Le he pedido al mar que no retorne
Pero el muy grosero vuelve
Me llena de espumas y algas
Insiste en tratarme como un loco
Cierto delfín misterioso
La tortuga asesinada junto al Marga Marga
Este viento lame desiertos
Clava en ellos su aliento
Levanta naciones de arena
Cumbres de oro
Las grietas en que duerme la vida
Sobre el alma de los poderosos
se levantan pilas de cadáveres
gusanos que devoran naciones
caricias
la grata leche de las madres
Sobre mi alma
también escurre la sangre
sombras que deboran escuelas
buitres que borran las auroras
Mi ciudad tiene su desplante
Su nombre evoca el paraíso
Joya, la llaman los viajeros
Para mí, simplemente el hogar
Belleza como resplandor de la justicia
Alegría como sello del amor
Sonrisa en el rostro de la bondad
Yo, Emeterio del Verbo Tuna
Dejo al que me mate:
Mi casa azul en Nueva York
Siete de pesos de oro que guardo bajo mi almohada
Si lo hace mientras duermo:
Puede llevarse mi lámpara de plata
El retrato circular de Zaratustra
y mi antigua bacinica de la suerte
Si lo hace antes de que termine esta hora
le asigno mi mapa del tesoro
mi sable de sargento primero
y una placa dental con poco uso
La puerta de mi casa no tiene llave
descuide que el loro no muerde
mi cama está frente al mar
hay cuchillos de oro en la cocina
Cada nombre tiene un secreto
Hay un ojo en el sol
Un paraíso en Alicia
Un abrazo en el vocablo silencio
Soy refugio del paraíso
Casa en que moran las estrellas
Bisque que respira
El viejo aliento de la sangre
Eres maga
Tuyo es el libro de la vida
La edad del horizonte
La rosa que resiste en su tumba
Eres maga
Posees el libro de los bosques
Eres aroma de las hierbas
Tasa de chocolate
Secreto azul de la lluvia
Eres maga
Tejes, intuyes, predices
Abres y cierras la muerte
Eres nuestro fuego en el bosque
Pienso que hay luz en mi cuerpo
y hay sangre mía en el aire que nombro
y hay un sol mío en la boche que cae
Toda una civilización morirá
y nunca volverá a existir
Una enfermedad de piedra y oro
Me condujo a hablar así
Un ángel de oro vive en mi interior
y un río de muerte me empuja al mar
Todos hemos muerto en la guerra
Solo queda Trump lanzando feroces mensajes
Un pequeño anciano rubio
Perdido en la edad de piedra
Chillán a cinco pasos de mi alma
Honestidad cuestionada
Amigos perdidos
Ausencia del derecho
Faltaron cien palabras y un abrazo
En esta gruta mi lumbre
azahares, cenizas
huella, gracia y ausencia
predominio del verbo
amplio fulgor de la luz
Afuera el sarmiento y la uva
Nuestra madre el agua
Bosque que borra senderos
Suma de vientos y lluvias
El hielo muy cerca del sol
En esta gruta mi lumbre
Esta herencia invisible
Flor que sana y sonríe
Un jardín bajo mi nombre
El río en que viaja el amor
La cerveza está fría y alegre
Local 54
Mercado de Viña
Chile con ropa de obrero
Manuel y sus historias de fútbol
Merluza en su jueves santo
Pienso en pastillas de limón
zanahorias y leche condensada
domingo en Cine Metro
luces de una feria navideña
silencios en la Plaza del Pueblo
Figura en mi alma el rocío
Cierto licor de almendras
Piedras arrancadas de un río
Cinco bordes del silencio
Manos que han cruzado mis sueños
Vi alcachofas en Limache
Eran delgadas y clariverdes
Parecían cantar desde su mesón
Sentían aún el acero que las cegó
Presentían las bocas y los hierros de su final
Sobre el mesón de la cocina
descansaban las cabezas de los hombres
Ojos verdes, negros y azules
Lenguas pardas y rojas
Cilantro sobre el último grito de la chasca
La boca mordiendo naranjas y uvas
Algunas hundidas en vino
Perdidas en antiguos fondos de greda
Morder, erradicar, urdir
Abordar sonido y luz de las palabras
Heredar un jazmín
Sembrar el sábado con palabras
Almorcé con una mujer zulú
Ella ingeniosa y azul
Marítima
Piedras rojas y verdes
Sobre su cuerpo nocturno
Estuvimos juntos en París
Había paté y vino para los dos
Un poema de alcachofas
Dos lunas sentadas en nuestra mesa
Viene la flauta mágica
a marcar su impulso
Ni razón, ni naturaleza, sino sabiduría
La Gioconda sonríe a Hamlet
María Teresa vuelve a enamorarse de Francisco
...
Notas altas y bajas
Ese espejo
El carillón
Los higos
Aquel bendito pan
Tres cinco, nueve
Regresa el candado a mi boca
Daga de venganza
Monostatos traiciona a Hiram
Alquímica boda
En el centro, nuestro Disco Solar
Más que un príncipe, el iniciado debe ser un hombre