Estás sentada
y tus pechos me hablan del mar
luego piden un poema para el rubor
el hielo
la paz que sede al placer
Gonzalo Villar creando nueva poesía.
Estás sentada
y tus pechos me hablan del mar
luego piden un poema para el rubor
el hielo
la paz que sede al placer
Apuesto que eres toscana
Lo dicen tus pechos y tu nombre
La forma en que me miras sin mirarme
La herida que me causa tu sonrisa
Andrea Chénier está en mi hogar
Dejó su tumba rodeada de arbustos
Fuma de mi pipa
Canta conmigo La Marsellesa
Este es el pliegue
El lugar en que te rozo
Aquel punto en que gritas
Luego sonríes
y enciendes el sol en tus mejillas
No vuelvas a llamarme oncológico
cerrar el toldo de mi alma
cortar el teléfono
ser de nuevo yo
donde siempre has sido tú
Francisco Sánchez Arguen
Francmasón en la logia La Acacia, Chillán
Nuestro hermano tuvo
ficha en Colonia Dignidad
Fue profesor en la
Universidad de Chile
Cátedra de
Alimentación y Salud Pública
Profesor Normalista
Nutricionista
Fotógrafo y pintor
Recordado cultor de la
guitarra
Insigne alfabetizador
en tierras del Ñuble
Conciencia entregando su luz
Militante socialista
aprendió el signo, el
toque y la palabra
caminó con rectitud
vistió el mandil de
Bilbao
condujo con compás su
conciencia
recibió sal y azufre
enseñó el amor al ser
humano
Noche del 1 de octubre
de 1973
Jornada de terror en
Chillán
Un estudiante, un
director de teatro y Francisco
no retornaron a los
suyos
dejaron de apurar la
primavera
no volvieron a despertar junto al sol
Crepúsculo y primeras sombras
Libertad 715, cerca de
la Estación
Carabineros de Chile asaltaron su hogar
Teresa (1) y 6 de sus 7 hijos, fueron testigos del secuestro
El séptimo, de 18 años, llevaba semanas en la cárcel
Juan Antonio, Presidente
del Gobierno Estudiantil Liceano
Mario Garrido Carrasco
Maestro de la Escuela
Normal
fue detenido por la misma patrulla
y estuvo cerca de él
en la Segunda Comisaría
Afirma que dos veces
lo sacaron de su celda
Sin retorno en la
segunda ocasión
Por el secuestro hubo
un condenado
Teniente de carabineros
Patricio Marabolí Orellana
Hasta el grado de
coronel alcanzó
Cumple condenas en
Punta Peuco
Nada reconoció
Ni siquiera una pista
sobre el destino del cuerpo
pese al árbol sagrado
en el plano espiritual
(1) Teresa de Jesús Sánchez Muñoz, su esposa
Este día es azul y lo habitan fantasmas
La estrella de Fesal Chaín
Un piquete de acróbatas
Los muertos que saltan sobre mis hombros
Un arlequín con su sombra borrada
Estoy errado
No hay azul ni octubre en mi alma
No está inscrito allí el nombre de mi hija
No hay un cisne cantando sobre una parra
Ni está Carola horneando una torta de naranjas
Estoy errado
Pero de allí salió abrazo
El sagrado nombre de Isidora
El cisne que come uvas rosadas
La torta que ahora borro del mapa
En mi alma crece un limón
Hay azahares y cielos de verano
Una parra de uvas rosadas
El bendito mes de octubre
Mi hogar con balcones sobre el mar
El nombre de Isidora crece en mi alma
Es sereno como la aurora
Apenas lo habita la sombra
A cada rato se sonroja
Es libre y gigante a la vez
Lo que circula en mi alma es la verdad del tiempo
La lluvia que precede a nuestros besos
Un disparo de luz
El tren que perfora mis senderos
Estoy mordiendo el aire
horadando horizontes y soles
transformando el agua
diluyendo muros
borrando nudos
liberando el sentido
desatando la voz
Víctor ha cruzado el umbral
Hay mercurio en su silencio
Su cordón es el radio del círculo
Hay sal en su frente y sus manos
El azufre está empujando su andar
Su estrella va creciendo en Oriente
La Alta Luz irradia en su centro
El cielo vuelve a su conciencia
Comienza a recordar su origen
Su hermandad con el bosque
Su amplio destino de paz
Es hora del banquete
Víctor está en el lugar de Sócrates
Escucha
Disfruta vino y palabras
Habla del Amor como regalo
Sal del mundo
Intensa bendición de la Luz
Esta noche, séptima sinfonía
También Amor Brujo
Enrique Soro
Nuestra alma explicada a las estrellas
Isidora está abrazada a mi silencio
Estamos a cien metros sobre la lluvia
Hay aquí mariposas y nieve
y dos océanos que habitan en su nombre
Isidora está abrazada a mi silencio
Percibo mercurio en la melodía
Ludwig retorna hacia el sol
Deja tras de sí nuestro invierno
Fetuccini , tequila y salud
Escribo lo que no debe callarse
Lo que pide mi conciencia
Aquello que nombran los niños
Aquello que vuela en la noche
En la acera
Un halcón y una gallina
La fiesta de Baco
Aquellas islas flotantes
Una rosa en el traje del miedo
16 nombres en el muro
Gonzalo Taborga en Corte Suprema
Presumido en la otra acera
La Tierra ha perdido el corazón
Tiene sangre y hedor en los pulmones
La fiebre abrasa su frente
Sus hielos de derrumban
Humo y mierda invaden sus océanos
Sus claridades
Aquellos ojos que aún miran en la selva
Hay un jodido animal que dice ser su dueño
El mismo que la está matando
Y sin comprenderlo se hunde en la nave
Se incendia en el bosque
Se pierde en el viento
y torna su música en un sueño
Estoy aquí arrimado a mi nombre
Celeste en días celestes
Hambriento de tempestades
Vecino al corazón del silencio
Junto a Carla y Pía, saludamos al sol
Estaba Claudia horadando el fututo
El océano con sus ojos eternos
Pequeñas flores de recreo
Cecilia vestida de invierno
Isidora riendo y soñando
Fernanda en el alma del día
La caleta está llena de sol
Hay machas que aún recuerdan sus olas
Locos grandes y golpeados
camarones de otras aguas
erizos mostrando su fuerza
sabrosos choros del sur
espíritu del puerto
yodo crepuscular de los piures
Tango pimienta y pan en el pelo
Mantequilla en mi nariz
La barriga apenas saliendo del caldo
Mi espalda herida por el fuego
Estoy herido por el viento
Cubierto por las aguas
Presente en la lluvia
Descalzo sobre la sal del mundo
La luz ha besado esta sombra
La transforma
Estalla el brío de la aurora
Lo etéreo se torna en concreto
Surge y respira la acción
Siempre he sido el sol
Nuca lo olvido
La aurora canta en mi alma
Hay gracia de Él en mi canto
La verdad es libre de primaveras
Viste corona de oro
Es clara y oscura en silencio
Juicio en conciencia
Rubor de la luz
No se pudren los sueños
Simplemente se olvidan
Falta el ser que los recuerde
Alma que despierta y escribe
Abuna el agua y se quiebra el verano sobre mi alma
Aquí y allá la piel
Poemas de los cuerpos
El andar de los amantes hacia el mar
Río cuando me río
Pero también cuando se me da la gana
Río cuando me mojan las olas
Cuando hablo de guindas o ciruelas
Cuando llega el verano o a mostrarme su piel
Río cunado todo está ganado
o cuando dejo de llorar
río al perder su alma día
al perder el juicio o mis chauchas
o al caerme de poto sobre el hielo azul
Mi alma roza la tierra
Recoge su humedad y su nombre
El derrame sencillo de las olas
Aquel sabio silencio de las rosas