Pienso en las uvas
Cada gajo traspasado por la luz
El aire respirado por la parra
Agua que bebe su raíz
Pienso en las uvas
Cada gajo traspasado por la luz
El aire respirado por la parra
Agua que bebe su raíz
| Una batalla tras otra |
“Bugonia”,“F1”,“Frankenstein”,“Hamnet”,“Marty
Supreme”,“One Battle After Another”, “The Secret Agent”,“Sentimental Value” ,“Sinners”
y “Train Dreams”, son las creaciones que compiten esta noche por la estatuilla dorada en el rubro "mejor película".
De ellas, valoro profundamente “One Battle
After Another” y “Hamnet”.
La primera, del célebre director, Paul Thomas
Anderson, por su tenso dinamismo, su
compromiso antirracista y su estrecho
vínculo con las formas de los cómics, aquel lenguaje visual de la infancia que
en este caso empuja a Trump y su cohorte de depredadores al entramado simbólico
de los villanos.
Un detalle que me encantó fue la cita de “La batalla
de Argel”, musicalizada por Ennio Morricone, remarcando así la línea del film dentro del cine político.
La segunda, de la magnífica Chloé Zhao, entrega
una visión feminista y ecológica del
cosmos Shakespereano. La cinta nos
muestra a Agnes, la esposa del bardo, como hija del bosque, pagana, conectada a
las hierbas y los sueños, capaz de parir entre las raíces y de hacerse hermana del
halcón. Además, tiene la gracia de introducir una novedosa línea de comprensión a
la tragedia que estremeció Elsinor.
En la obra de Zhao, las cortezas de los
árboles, el río, el llantén, las abejas, la natural proximidad de las brujas y los
trabajos del parto, otorgan a la película un sustrato profundamente humano. Justo
en aquel punto en que lo humano se liga con las estrellas, la
peste, el bosque, el sexo, la muerte y el lenguaje.
Un poderoso punto común entre ambas obras es su conexión con la paternidad/maternidad, ese vínculo que en las ciudades del siglo XXI se va extinguiendo y por lo mismo, revalorando.
A su vez, ambas creaciones aciertan en construirse sobre pilares literarios que adaptados
brillantemente, otorgan coherencia a estas cintas disímiles, conmovedoras e irremediablemente
colmadas de arte.
Los domingos no tengo alma
Despierto cinco minutos después del café
Extiendo mi piel al ser de Carola
Vuelo con las altas gaviotas
Siento presencias de mar en mi cuerpo
Quiero viajar hasta Hamburgo
Estudiar los ríos y sus redes de rutas
Tocar mi flauta en Bremen
Asistir a conciertos en Dresden
Asistir a mi hogar en Weimar
Me empeño en ser libertad
Extender la voz de los que sueñan
Acercar el domingo a su estrategia
Enseñar la paz en cada gesto
Los muchachos del liceo han enfadado a Mario
El Alcalde
También a la mitad más uno de Chile
A Trump y la Marina Real Británica
Sin embargo
Tal vez D'Halmar los comprenda
Los piense disputando trincheras de España
Encarnando la Alta Estella
Hermanos nuevos de Oscar Castro
Por la mañana trabajé el interior de mi conciencia
Analicé pruebas
Practiqué la justicia
El mediodía me golpeó con su fuerza pestilente
Y la hora me hizo más fuerte
Más insurgente
Más adherido a mi pueblo
Comienzo a parecerme al viento
Me diluyo en el celeste
Rozo y descubre tersuras
Avanzo moviendo al mundo
Pero avanzo sin llaves
y sin fuerza para derrumbar puertas
El sol me muerde el hombro
Corre junto a mí sobre el césped
Juega a los bombazos en la piscina
Canta, mientras yo duermo
Vatika sonríe entre las tumbas
Enseña el Oriente
Habita el cruce de planos
Abraza viajeros
Cierra el paso a oscuros visitantes
Custodia las fronteras del tiempo
Irradia al Estado Pontificio
Baba Vanga escribió el presente
Ayatolá entregando su martirio
Piezas de dominó cayendo
La tierra pariendo su fin
En tu centro dejé mi luz
Semilla de nueva conciencia
Mi libro esencial
La espada que porta mi fuerza
Queda tiempo para que me busques de nuevo
y rescates mi estrella desde la noche
cruzando el silencio con tu boca
transmutando tu abrazo en voz
El bombardeo impide que aún aclare
El jardín de niñas, la sinagoga
y el hogar de los mártires
ahora es ceniza bajo la estrella de Oriente
Aves de acero gobiernan el cielo
Lo mismo que dardos vomitados por el viento
y la noche no despeja
no abre un hueco al respeto
no despierta la paz.
Busco un lagar en la montaña
El signo del Lucero sobre su techo
A nuestros pies el lago
En lontananza el volcán
Yerra el tiempo al mostrar su desnudez
respirar en mi alma
saturar los silencios
roncar dormido bajo el sol
Bendito el día en que abracé a mi madre
y me llevó de la mano a mi nombre
las estrellas
y la gran luna que gobierna la noche
Volverá la guerra a perdernos en la muerte
Castigar la conciencia
Demoler el amor
Volvernos a mostrar las estrellas
Tajamar y madera me llamo
También acero y taladro
Madrehierba
Redondo
Cetro y heraldo del sol
Presido tormentas
Asisto a colmenas de estrellas
Empujo piedras
Inclino el azuel hacia el mar