En mi alma no despierta la aurora
Mi conciencia se enfoca en el infierno
Llamaradas de insultos, los golpes
Una herida en mi nombre
Mi cuerpo con las marcas del odio
En mi alma no descansa el silencio
No crece el viento en mi sonrisa
No se se posan mis pies
sobre el fin azul de las olas
Sin embargo
En mi noche de piedra aún late el paraíso
Un lejano coro de niños
Aquellos verbos de justicia
La tibieza de un Amor infinito

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