La muerte, cruzada de piernas
se sentó en nuestro templo
sonriendo escuchó decir que ella no existe
que apenas es un hito
un portal en el andar de la conciencia
La muerte, alzándose con ímpetu
sopló para derribar nuestros muros
la bandera y su estrella
las columnas que levantan el cielo
Sopló y sopló
hasta partir en tres y cinco nuestros cuerpos
hasta extraer las aguas
hasta extinguir el fuego
y derrumbar los días del calendario
Terminados sus trabajos
elevó su mirada y vio las estrellas
una lluvia de música cruzó su sombra
y escuchó el eterno latido de lo nuestro
Digo lo nuestro, cuando digo "El Amor"

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