31 de octubre de 2006

Amla, mi profesora de yoga





Amla, mi profesora de yoga, tiene un poder especial . Irradia una energía que calma, que conecta con el mar, con la fuerza atronadora de la tierra, con el encanto delicioso de la brisa.

Mi relación con ella es rica en sincronismos. Su nombre es el reverso de Alma, sus caricias - reiki – están destinadas a la sanación, mis días junto a ella, están colmados de azul.

Una mañana, llegó a mi vida montada en una bicicleta – su vehículo de uso cotidiano- para solicitar asistencia en un juicio de familia a cambio de clases de yoga y reiki.

Fatal, me dije a mí mismo. ¿ De qué me pueden servir unas clases de yoga y ese extraño reiki?. Seguro que me aburro como una ostra, pensé descreído.

Sin embargo, nunca he cobrado un mejor precio por mi trabajo. Mi cuerpo se ha hecho amigo del mar, del sonido de las campanas durante las sesiones de energía, del sol, de la ternura de mi maestra.

El arte de Amla escapa a las prolijidades de la razón, es natural como la fuerza de la corriente; como la presión de las piedras sobre nuestros pies; como el saludo al sol en un amanecer de primavera; como los cantos rituales del amanecer.

Un secreto. Ella usa cintillos distintos cada día. Cintillos de guerrera, que defienden su natural pureza de los líos, intereses y entuertos de la ciudad cotidiana.

En verano, subiremos al Alto Bio Bio, nos alimentaremos de bosques, de amistad, de luna, de fuego.


En el jardín de Amla,
el agua está siempre corriendo,
los niños hacen rondas,
ríen, dan saltos,
se esconden entre los árboles y los músicos.

Mientras tanto,la primavera los busca,
invisible,
ataviada de perfumes intensos,
extasiada de tanta alegría,
bendita del viento,
bendita del mar.

En el jardín de Amla,
los colores - muy serios- saludan al sol,
la arañas sirven la mesa,
las pipas dejan un humo de flores
y la Luna toma su sueño,
dichosa de tanta ternura,
de la danza, de la fiesta.



La foto es de esta mañana, en nuestra sesión de yoga habitual en la playa.
El poema, acaba de nacer, todavía lleno del aroma de su jardín.


Hice un sitio para Amla, en que aparecen sus datos.

Su dirección es http://sufisdanzantes.blogspot.com

26 de octubre de 2006

estamos hechos de poesía


Próspero, símbolo Shakespereano de la conciencia del artista: de su poder; de su capacidad de sentir con el otro.


Cuando me tocó dirigir una pequeña oficina pública, una de mis prioridades fue mejorar el nivel de vida de los trabajadores de aquella repartición: dos abogadas, cuatro secretarias, tres oficiales administrativos y una auxiliar de aseo.

Los paseos se trasladaron de Fantasilandia a los museos; el amigo secreto comenzó a regalar libros; se encomendaron a los funcionarios pequeños trabajos sobre ética y celebramos el día internacional de la mujer – la gran mayoría de nuestro personal – con una instalación desarrollada por nuestras propias compañeras.

Poco podía hacer por mejorar sus humildes ingresos, pero tenía a mi disposición toda la magia de las artes para construir – en conjunto con ellos - un hogar de trabajo agradable y sonriente.

Claro, también nos dedicamos a los temas propios del derecho: estudiando, enseñando y defendiendo los derechos de las personas en salud; creando un sistema de defensa para los más de tres mil funcionarios de nuestro Servicio; eliminando trámites innecesarios; y sistematizando el seguimiento de los procesos judiciales.

Las artes, constituyen un diálogo infinito de las almas. Al sumergirnos en su profundidad, rescatamos nuestro propio espíritu de la soledad y se acentúa en nosotros el sentimiento de que somos en el otro, aquel que nos habló en un poema, en una melodía, en un juego de colores sobre el atardecer.

Miremos la claridad entre la humareda.- ¿Cuánto de Víctor Jara llevamos en nuestra alma?; ¿Cuánto de la alegría de Mozart? ; ¿Cuánto de la pureza de Ana Frank?

Estamos hechos de poesía y tardamos mucho en darnos cuenta.

Tú eres Víctor y estás junto a las luces y violetas,
amasando el pan de cada día
y llevando esperanza a los que trabajan y sueñan.

Tu canto sigue junto a los obreros,
porque eres poeta del amor en movimiento,
de la justicia y del mañana.

Cuando los verdes prados se iluminan,
cada botón y cada gracia
nos recuerda tu rostro...Víctor Jara.

Cada palabra que mi hijo aprenda
llevará un poco de ti y tu fortaleza,
porque eres la dignidad de Chile...Víctor Jara.

Cada aurora,
el sol saludará al día pronunciando tu nombre
y en las cárceles, escuelas y campos,
se escuchará tu canto,
porque eres la razón y el amor...
querido hermano...Víctor Jara.





Este poema lo escribí en 1995, mientras cocinaba. ( Mis zanahorias quedaron llenas de lágrimas)

17 de octubre de 2006

El cumpleaños de mi princesita. La historia completa.




Este 23 de opctubre, la hermosa mujer de la foto está de cumpleaños. En esta ocasión, no llenaré su casa de rosas, ni dejaré mi alegría entre la tibieza de su piel.

Me conformaré con desplegar cada día un poema de los que escribí para ella, engrosando este espacio con mi cariño.

Aquí están mis afectos, encarnados en cada letra, recreando las emociones, las dulzuras y las tristezas de aquellos meses maravillosos.

Para comezar, les presento a "La Flaca", escrito a comienzos del año 2000, luego de un domingo magnífico en su casa de campo, cuando ella era una princesa en un reino de chirimoyas y yo, simplemente, un borrador de poeta.

Ese día comencé a maravillarme con su dulzura, con su sabiduría, con su coqueta ternura, rodeada de jardines, vinos y quesos.

El lunes siguiente, el poema llegó vestido de fax a su lugar de trabajo. Recuerdo que me llamó por la tarde, me dijo que le había encantado y que se lo había leído a su hijo mayor.

La Flaca

Ojalá todas las flacas
tuvieran tu alma de niña
y miraran como diosas
y bailaran entre nubes
que seducen al sol.

Ojalá que tus manos
sigan apagando el llanto
y que el viento de la tarde
premie
tus desvelos de amor.

Ojalá que la noche
te recuerde sonriente
y que tu libertad se extienda
como el nombre de Dios

Luego de aquel poema, el destino y la pequeña política, hicieron que ella marchara a Santiago.- El teléfono y algunas visitas aisladas nos mantuvieron en contacto.

En septiembre, nos juntamos a cenar en "El Huerto", conversamos, leímos el tarot. La dejé en su departamento, casi le pido un beso.

En octubre, asisto a su cumpleaños en el campo y le recito al oído. Ella ronronea como una gatita. Todo se diluye cuando llega el marido.

En noviembre, me decido a abordarla. La llamo desde Arica. Acordamos una cena en su dpto. En el suelo, revisamos las cartas, le tomo el brazo y se produce una descarga eléctrica en nuestro cuerpo... es algo mágico, se corta la luz en el departamento.

Miro sus ojos, me dan un poco de miedo.

Vamos a la caja de los seguros y junto a la puerta nos besamos; es una caricia larga, de siglos, como si nada pudiera separarnos.

LLega su hijo C., se marcha. En la cama todo es exquisito pero difícil.

A la noche siguiente todo sale mejor. Yo grito. Es primavera, Santiago está caluroso y bello.

Al tercer día, me marcho a NYC. Luz me ha pedido que definamos nuestra relación. Decido que nos separemos. 18 de noviembre, la Octava Avenida, El Hipocampo.

Luz y yo, llorando a mares.

En Manhattan los días son grises, por todos lados compro regalos para mi princesa.

En un café, con gran dificultad, le escribo el primer poema de amor.



Habito



Habito los signos de tu belleza,
el lugar en que el cielo es profundo
y tu boca se llama transparencia.

Habito el desenfado de tus sueños,
la malicia de tus ojos y el aroma de tu
pena.

Habito los días que dejaron de partir,
la madera de tu encanto
y el calor de tu presencia.

En un cuaderno rojo, voy anotando mis emociones. Al llegar a Santiago, me desespero para llamarla y estar con ella. La contacto al bajar del avión, tomo un taxi, la recojo en el hospital que dirige y volamos para almorzar en calle Condell.

En el taxi, siento la impaciencia de tocarla y besarla. No somos capaces de terminar de comer. La tarde es placentera y fantástica, mientras los aromos del jardín nos regalan su fescura en medio de tanto calor.

Comienza un período de días y noches intensas. Trabajar en Viña, viajar a Santiago. Amar a mi Princesa, mentirle a Luz.

Para solsticio de verano, subimos con Alma al Cajón del Maipo. Fue un secuestro consentido. Una cabaña en el bosque, un ritual de velas y estrellas.

Una de las cosas que me impresionan de ella, son sus senos, curvos, turgentes elegantes, sensibles a la más mínima caricia.

De aquellos días, provienen estas letras:

Creo en mujeres eternas,
muertas en inviernos lluviosos,
al dejarse llevar por el viento
y perderse entre máquinas y hospitales.

Creo en mujeres que nacen
al sentir sus secretos en mi boca
y despiertan en mañana de verano,
doloridas de tanto amar
y con ojos que no les pertenecen.

Creo en el rostro de la mujer que adoro,
en sus palabras perdidas en la tarde,
en los pequeños lunares de su brazo,
en sus miedos y en su distancia.

Creo en las noches que nos pertenecen,
en las que cuelgan de sus senos dulces y
poderosos,
hasta perderse en las fuentes de su placer
y llenarme de lluvia, mientras vuelo y grito.

Esas noches y atardeceres de verano fueron increíblemente tórridos. Nuestros cuerpos, impregnados de deseo, se embriagaban con los aromas del otro.

Nos alimentábamos de ostras, chocolate, champaña y vino blanco. Yo me ocupaba del desayuno, la flores ecuatoriales, el teatro, los sueños de viajes compartidos.

Ella solía vestir de blanco, irradiaba luz en medio del verano y su voz de niña consentida me envolvía en un cuento de hadas y de pasión.

Una tarde, soñó en voz alta su deseo de que tuvieramos nuestro propio hogar. Yo imaginé de inmediato un departamento en medio de los árboles de Ñuñoa, con las ventanas abiertas al sol y la cordillera.

Pedí un día franco y recorrí las calles hasta encontrar un lugar. Pasamos allí una sola noche y por la mañana me dijo, que no se sentía capaz aún, que no podía construir este nuevo proyecto de familia.

Fue un triste amanecer de verano en Providencia. Ella se marchó al trabajo, mientras nuestra íntima desilusión daba paso a la resonancia devastadora de una tragedia común.

Lo recuerdo como si fuera ahora, encendí el televsisor y escuché al Presidente contándonos una terrible realidad: Muchos de los detenidos desaparecidos fueron lanzados al mar.

Esa mañana desoladora, escribí varios poemas: "Con la primera bruma", "Por qué no sabes volar" y:

Para ti

Para ti,
nuestra unión es racional,
imprescindible,
incluso conveniente.

Todo eso,
porque a veces te amo
y soy feliz viéndote reir.

En cambio,
en lo que a mí concierne,
basta una mirada tuya
para morir en tu boca.

Porque, diablos,
te amo aunque nunca
llegues a ser mía .

Entonces:
¿podrías amarme en sueños?
y llevar mi mano en las calles
y decir “soy yo”
cuando te canto
o pido un beso.

Entonces:
¿podrías invitarme a tus sueños?
y llover con tus ojos sobre mi pena
hasta que no puedas huir de tanto amor,
hasta que no puedas huir de tanto amor.


Pese al traspié del departamento, persistimos en nuestra pasión con el desborde y la alegría propios de lo insuperable y mágico.

Poco a poco la cama de aquel verano nuestro fue afectándose por la fuerza y la persistencia de nuestro amor.

Día tras día, ella palpitaba y crugía, hasta que una noche de enero se quebró... entre risas y reproches planeamos una nueva residencia para nuestros cuerpos, firme, moderna, solidaria.

Alma, recordó a los presos de la cárcel de Colina y su labor de carpinteros mueblistas.

Sus sueños en voz alta fueron una rigurosa orden para mí. Viajé a la Cárcel. Conversé con los presos. Elegí un diseño de madreas nobles y fuertes, capaces de resistir toda la marea y el fuego de nuestra carne.

Los presos demoraron meses.

Cuando la cama estuvo lista... mi princesa, dulcemente me pidió que no la llevara a su dpto., para no despertar sospechas.

Pero, no debo pecar de "quejoso", era mucha la alegría que ella me daba. En su compañía aprendí a valorar la música, mi espíritu se anamoró de la idea de viajar junto a ella, para recorrer las imágenes de sus conversaciones: los pueblos de casas blancas y techos azules, la selva en Costa Rica, la vida cultural en Chicago, los pueblos étnicos de Guatemala.

Por eso, cuando una noche de plena lujuria, ella me dijo que cumpliría cualquier deseo mío a cambio del placer que en esa hora se avecinaba. Cumplí mi cometido con toda la sabiduría acumulada por mi piel y descansé contento, pensando en haberme ganado el derecho a viajar junto a ella al trópico de paz, que llamamos Costa Rica.

Las promesas de alcoba no valen, me dijo a la mañana siguiente y la cama se volvió a quebrar, dejando una astilla dolorosa en mi mente y la huella de su ausencia en mi piel.

Durante aquel viaje suyo en días de semana santa, escribí "Mi reina una vagina poderosa" y "Contigo soñar es doloroso", para tejer en letras el gozo y las sombras de aquellas jornadas.


Mi reina tiene una vagina poderosa,
irrefutable, clásica,
no demasiado peluda,
irrepetible, distinguida,
modelo 1949, pica a veces,
huele delicioso y diferente,
sabe a ostras, jarabe dulce y viscoso,
mantequilla de azúcar ácida,
elíxir de almidón.

Mi reina tiene una vagina inteligente, rebelde,
llena de neuronas, solidaria si hay orgasmo,
requirente en su ausencia, apenada en la distancia,
elocuente en sus olores, implacable en su ambición.

Mi reina tiene una vagina girasol,
pluralista, canchera,
triángulo frotoso y lúcido,
labios cómplices y mojados,
venerables gotas rojas en el colchón
cuando es aquel lunes y estoy yo.



Contigo soñar es doloroso,
porque sólo existes al amparo de mis ojos
y despiertas con mis besos
y mueres por la mañana,
al bajar una escalera,
segura de ser otra…
no la que durmió en mis brazos.

Estar contigo es clandestino y perfecto,
olores nuestros te hacen mía,
niña golosa, princesa dulce,
cielos en mi placer.

Tu siempre eres presente,
la distancia te diluye,
te disfraza de esposa, de madre,
de maga sonriente en un mundo demasiado
plano.

Tu siempre eres mía,
son las otras las que no existen,
las que dibujan su rostro efímero
en días alejados del mar.


la cama, tiempo después, en mi departamento; Carla Taramasco, lleva el vestuario y la champaña de Alma
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la misma modelo, posando sobre la cama soñada para el registro de la instalación "Habitación de Poeta"
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En lo que respecta a mi realción con Luz, todo comenzó a ser un desastre. Verla llorar; sentir su rabia cuando se eneteró de todo; esconderme de ella; sufrir por su pena, son pasajes terribles de mi vida, que me duelen y me quiebran.

También mi madre se entrometió. ¡Uf, que tiempo tan difícil!. ¡Qué tensiones!. Mi mundo se fractura, se cae al vacío, mientras yo me aferro a un cometa celeste que me mira con ojos ecolares y me espera al caer la tarde: Alma.

Con ella, hicimos dos pequeñas travesías, siempre bajo la coberturas de amigas que nos acompañaban. Un pequeño fin de semana en Santo Domingo y unas vacaciones de septiembre en Elqui.

Los días en las montañas fueron hermosos; tomamos baños de barro, participamos en un ritual del atardecer, visitamos la casa magnífica de una pintora.

Ella, la artista, con sus ojos sabios, nos advirtió que prepararamos nuestro corazón para la pena que vendría.

La mañana de las Torres Gemelas nos pilló en Pisco Elqui. Sólo en la tarde nos enteramos de su derrumbe. Nuestros cuerpos no quisieron separarse antes del almuerzo.

Es una mañana gris en Valparaíso y me pregunto por su mirada, por su largo cuerpo vestido de blanco; por sus palabras: "te adoro", "quiero tener un hijo contigo".

Pervive en tus ojos un poco de brillo?.


Pervive en tus ojos un poco de brillo?.
o te llamaste enamorada por error,
victima de un largo verano,
de miradas que bebían en tu rostro
y de tu pena… al sentirte tan mustia.

Recuerdas las noches de un solo aroma?
cuando nuestros cuerpos odiaban la
distancia
y mi boca conocía tus mundos
y viajábamos en sueños…
por no tener futuro.

Tal vez todo era mentira,
salvo tus besos que pedían cariño
y tus ojos de alegría…
cuando estabas conmigo.




Por favor: no sueñes




Por favor: no sueñes,
no te pienses libre,
no imagines sacapuntas
Y que barcos de hijos nuestros
que te miran con tristeza,
no prepares comida para antes de las ocho,
no esperes por la mañana el desayuno,
no grites de silencio en noches tibias y tuyas.

Por favor: no sueñes,
no amanezcan mojadas al centro de mi cama,
no camines desnuda por el borde de las olas,
no inventes ciudades que aman el mar.

Por favor: no sueñes,
no te mires en mis ojos,
no desciendas del cielo para verme feliz.

No sueñes.
No importa.
Porque tu carne y la mía soñarán por ti.


Por favor: no te vistas de blanco




Por favor: no te vistas de blanco,
no comas ostras, no busques mis
piernas
bajo la mesa, no bebas champaña,
no tiñas de sangre el pisco souer,
no sueñes con viajar
ni con piedras fugaces bajo tu
almohada.

Nunca te abrigues con mi rojo,
no enciendas las velas que son
nueve
no bebas de mis copas que son siete
no mires por la ventana del huerto
no hagas el amor los días lunes,
no cierres la puerta sobre mi alma.

Por sobre todo: no vayas al mar,
no te pienses en mi cielo,
no te puebles con mis manos.
no te acerques a mi olor,
no preguntes por mis ojos
que ya no vuelan ni gritan
sobre tu pena.



Qué será de su mirada cuando llegue el invierno?. Una de las últimas mañanas hermosas que tuvimos, fue en un hotel de Viña, las olas hablaban en nuestra ventana y su piel suave ahuyentaba mis fantasmas.

Quién la abrigará cuando llueva? Pero las cosas comenzaron a ir mal; ella no era capaz de asumir lo que todos sabían ante su familia; yo, era incapaz de resignarme a un fragmento de su amor.-

Un día, tomé mis cosas y marché. Como un tesoro, junté mis poemas, mis recuerdos y su chaleco rojo de lana, que me alimentó de su perfume por mucho tiempo.

Hubo reincidencias y distancias, hasta que un día rompí el tabú. Llegué a su hogar familiar a verla. Apenas me abrió la puerta y su frialdad me destruyó. Lloré y gemí largos minutos en su patio; lloré para sanarme y no lo conseguí.

Tomé todos mis ahorros y partí por el mundo a buscar el futuro que no tuvimos: las conversaciones en los cafés de Paris; los atardeceres en Venecia; la voz del viento en las islas griegas.

Tú eres mi azul


Tú eres mi azul,
y digo en serio: mi azul,
mi abrigo, mi sueño.

Dónde están tus manos?
Acaso hurgando mi ropa
y buscando aquel olor
sobre una cama tuya
en el piso tercero
de un inmenso paraíso.

Dónde estás cuando no estás?
Acaso mueres en días animales de otoño
mientras yo camino junto al mar
y recojo pensamientos
y rosas de cristal.

Dónde estás cuando quieres estar conmigo?
Quién te detiene entonces?
Acaso tú cuando no eres tú?.

Dónde estarás cuando quieras estar
conmigo
y el anciano viento de la tarde
no conozca ya mi nombre
ni aquel olor
ni aquel azul
que sólo fue:”mi azul”.

En varios de mis poemas puede verse el esfuerzo por disociar a mi princesita; la Alma que me amaba, de otra mujer distinta, ocupada de ser madre, de su hospital, de su propia historia.

Esa línea de emociones, no me trae consuelo, porque al perderla a ella, me sentí vacío, muerto, distante incluso del mar.

Cuando yo muera,
no te manches las manos,
no vayas a mi funeral,
no apagues la música,
ni siquiera invoques mi recuerdo.

Porque si muero y no estoy
contigo,
habré muerto hace mucho
tiempo.

Sin embargo, una reflexión me apacigua. No pudimos volar hasta las estrellas, pero estiramos nuestras alas sobre el mar; construimos belleza, amor vida... emociones que enfrasqué en poemas y en imágenes.

Ella siempre será mi princesa; mi amante de ojos escolares; mi dama prisionera en una torre oscura.

Si un día miras mi ciudad
y la ves sin azul, sin olas, sin niños,
sin un viento delgado y puro...
sabrás que yo no estoy allí,
ya no pienso en tu rostro,
ya no vivo en tu aroma,
ya no entiendo tu jardín.

Si miras mi ciudad
y los colores te saludan con un beso risueño
y las calles discuten para decirte un piropo
y el mar se viste con su mejor azul,
aquel de antes, cuando viajabas en barco
y tenías padres y música en la sangre y no rabia.

Alma, entonces, ya será demasiado tarde.





Por qué no sabes volar?


¿Por qué no sabes volar?
y te pintas delgada
en boca de otros hombres,
anudando tu historia a la mierda,
dejando a la ternura sin ojos,
a la belleza sin tu recuerdo,
a la justicia sin tu atardecer.
¿Por qué no sabes volar?
y mientes en presencia de temores
y te engañas con voz deforme,
hasta que el verano
se canse de esperar tu afecto
y los jardines del mundo
no basten para contener tu pena.
¿Y si volaras como el aroma transparente de mis sueños?,
bajo el amparo de una mínima esperanza,
allí en el mar que era de otros
y que ahora es nuestro.
Y aunque nunca vueles,
mi princesa,
siempre habrá tiempo
para mojar tu rostro de cielo,
visitar aquel diciembre,
bendecir tu cuerpo.


Alma rodeada de niños
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Tibia, alegre, dulce



Tibia, alegre, dulce,
caliente a veces, rodeada de niños,
húmeda, feliz en las aguas,
libre en su jardín,
mentirosa de viajes,
hermosa al atardecer.

Flaquita, callada al volar de gozo,
suave, ruidosa de guatita,
gustosa de champaña y de vino blanco
y de besos que muerden su boca
en camas que crujen y meses que parecen
años.

Laboriosa, múltiple, laberíntica, distinguida,
hippie, corta de palabras por conveniencia,
mustia de vez en cuando,
plena al sentirse madre,
cachurera, capitán araya,
amiga de mujeres nuevas y no santas,
mandona con simpatía,
hambrienta de sol a sol
y rollenta hasta decir basta.

Notable, cándida,
egoísta con bondad,
pudorosa de ventanas,
ingenua, musical,
cuidosa de platas,
guerrillera por sentimiento,
dueña de tetas preciosas
y –corrijo- caliente porque le da la gana.

10 de octubre de 2006

"De Visita: Smoked Eyes".





Ella es una poeta. Una mujer que conecta su cuerpo, su alma y sus palabras.



Me quedé de una pieza, admirando la honestidad con la que habla de sus deseos, sus gustos, los océanos de su carne.



Recuerdo haberla visto de niña en el patio del colegio; haber palpado su preguntas en la antesala de un juicio y haber notado su figura neutral en medio del noticiero de las diez.



Pero sólo en sus páginas, traspasé el umbral de las multitudes y sentí el aroma melancólico de su alma; su portentoso amor por las letras y el cine; su apego a la aventura, a lo mágico, a la belleza de lo humano.



De ella, les dejo dos instantes esclarecedores.



Despedida
Sucede que me quedo inmóvil, con ese aleteo desesperado que la ansiedad a veces te agita por dentro... pero aún así las palabras no salen de mi boca y no te hablan, no te escriben, se esconden en los escondrijos

Pero quisiera decirte que hasta el mas pequeño gesto provoca un efecto en los otros, en el otro, hasta de mí que me creía blindada de aquellas pequeñas y filosas trampitas.

Eras uno más entre los demás, jamás memoricé tu nombre, ni reparé en la expresión de tus ojos, pasaste muchas veces a mi lado y jamás se me ocurrió oler el aroma de tu piel que dejabas al caminar.(soy experta en ello)

Pero de pronto te comenzaste a dibujar, emergiste entre los miles de muchachos que hay parecidos a tí, comenzaron las cartas, las llamadas, completaste con genial maestria algunas de mis oraciones inconclusas, de mis citas favoritas, me hablaste del vodka blanco , me pediste que te mirara a los ojos en forma perentoria y desesperada cuando hicimos el amor...
y entonces te saqué del montón, de la pasta uniforme de personas con las que me muevo a diario.Y me aferré a tu piel, al olor limpio a camisa planchada, al dibujo travieso de tus tatuajes, a tu voz entre pendeja y aguda y comencé a soñar descabelladas historias de pasión, hasta te hablé de Buenos Aires, de La Habana...

Afuera llovía despacio, hacia frío, había una luz azul en la ventana. Me mostraste tus escritos, tus fotos y era hermoso imaginarme así contigo, todas las noches revisando el trabajo del día con el computador en la cama, comentando las anécdotas y las mediocridades de un día de trabajo.

Nos despedimos tarde, todavía llovía, pero .... desconcierto, no miraste jamás para atrás .. ¿era tu despedida?

No volví a saber de tí, insistí un poco, pero no soy muy valiente en esto de buscar a quien no quiere ser encontrado...

De a poco las cosas comienzan a decantar, trato de acordarme del olor de tu piel y no puedo, solo me acuerdo de tu grito: "¡¡¡mírame a los ojos!!!" y todavía me estremezco, sé exactamente cuando aparecerás, se cuándo me miras de reojo, veo tu deseo...

Pero estoy tratando de devolverte a la masa uniforme de gente que me rodea, al anonimato en el que estabas antes, a mirarte y poder sonreírte, a tenerte cerca sin tener que comenzar a temblar y sabes? Ya lo estoy consiguiendo, (eso espero) claro que para ello ya elegí otra sombra que comienza a hacerse luminosa a mis ojos.



Cuando nos encontramos.



Estábamos nerviosos ambos,
pero decididos
tuve que tomar algo fuerte, tú también...
afuera ladraban los perros
y la noche se arrastraba silenciosa y espesa.
Me tomaste en brazos, casi como una niña
y nos arrastramos al fondo del acantilado
sin pensar en las obvias consecuencias
de este juego demencial, pero inevitable
los perros seguían ladrando
alguien ordenaba un ropero
y la música.... era....?
nos reíamos, nos estremecimos
el contraste de mi piel blanca y la tuya oscura y tatuada
nada me importo más
que conocernos así
mirando la oscuridad y la luz de la ventana de tu habitación
y reírnos...y acordarnos
y mirar el techo
y luego dormirnos
enlazados, pero temerosos
que llegara la mañana gris y lluviosa
que finalmente llegó
que nos devolvió a nuestras vidas
que me permitió sólo besarte levemente
antes que te alejaras
o que yo huyera
de la neblina que me obstruía la garganta.





A esta periodista misteriosa, pueden visitarla en http://www.smokedeyes.blogspot.com

En la imagen,puede apreciarse a Gaby, cuando fue a mi cumpleaños a regalar besos (Fue un buen regalo). Ahora, vestida con su traje de Sycorax, está a punto de traer una nueva niña al mundo.

Traté de subir su foto personificando a la "Fuerza-Lujuria", del Tarot, pero me ha sido imposible por el momento.

Por favor, no vayan a pensar que Gaby es Smoked Eyes. Mejor, no se pasen rollos, sino que concéntrense en la poesía.

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