24 de agosto de 2011

Violación



Corre el animal tras su presa,

ebrio de ansias primarias,

armado con puñales de piedra,

inmundo en su risa,

grosero en sus deseos,

iracundo, ponzoñoso,

definitivamente humano.



Ella busca negrura del bosque,

fulgor de las casas,

refugio entre árboles,

grieta sorpresiva,

promisorio oleaje del río.



La carrera es a pie descalzo,

batalla entre ramajes,

chivateos malignos,

profuso llanto,

espinas hiriendo las piernas,

continua presencia del barro.



De pronto,

largo salto sobre la víctima,

golpe en la frente y en el estómago,

ropas rajadas con rabia,

mujer inconsciente sobre la tierra,

derramada su alegría sobre la hierba,

prohibido el futuro,

quebrada la luz de su pureza.







Con Dafne, Leda y Europa hemos  abordado violaciones míticas,  sacralizadas por un régimen patriarcal triunfante.

En dichos mitos se intuye  que poetas varones intervinieron una antigua tradición femenina,  expresando este robo cultural  mediante el rapto y la violación.

Creo que es justo tratar ahora una violación en tono realista, con toda su cobardía, abuso y  desamor.



La imagen proviene de http://www.periodistadigital.com/
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