29 de septiembre de 2008

Trabajadoras Sociales





El país es una alambrada,
casi un método,
sus trabajadoras sociales visten de gris
y caminan por calles enemigas,
hospitales y escuelas.

Caminan y no son vistas,
caminan en otra tierra.

Grito y mi voz roja no quema,
aparenta, no es pobre, no sufre,
es ajena, sucia, mínima.

Pienso y los árboles hambrientos de flores
no olvidan infierno
y ellas insisten,
escuchan, entienden.

Casi hay que ser mujer
para ser tan valiente
y trabajar sin llorar, sin mentir,
sin mandar el mundo a la cresta.




En la Imagen: Lucía Cullén, trabajadora social detenida desaparecida en Argentina.

14 de septiembre de 2008

Busca mi amor en un vaso de agua






Busca mi amor en un vaso de agua,

en la mañanas que lloran sobre el patio,

en los perros que aman al sol.


Busca en los caminos que llevan al mar,

en las mariposas que perdonan al verano,

en el celeste inmediato,

en el celeste de mi ciudad.


Busca en la alegría de mi hija,

en sus preguntas,

en su risa de mujer azul.


Búscame en el territorio de la muerte.

Más allá de la última

roca de los cielos,

en el lugar sin tiempo,

sin música,

sin Dios.


Búscame en cada árbol de manzanas,

en los techos que aman la lluvia y

en cada atardecer de invierno.


Búscame, pues allí donde llegue tu alma,

allí donde brillen tus ojos,

allí estará mi amor.





La imagen fue encontrada por los ojos de Pamela Albarracín.

7 de septiembre de 2008

bajando de peso



Desde hace casi un mes que estoy a dieta. El número 92 en la balanza y cierta dificultad para bajarme de los taxis, me hizo encender luces de alarma.

El primer día fue una dieta radical. Manzanas and only manzanas y agua. 1500 gramos fue la recompensa. Luego introduje el pollo, el pescado y las verduras.

Por un feliz sincronismo llegó a mis manos de Mireille Guiliano y su evangelio de agua, moderación y caminata, que més que un régiemn temporario, propone un estilo de alimentación y vida.

El libro, tiulado “La Francesas no engordan”, trae recetas y juega a seducirnos con la idea de combinar el placer con el buen estado físico.

He aprendido a valorar los puerros agridulces y elegantes, la sopa de zanahorias besada por el aceite de oliva, el yogurt casero, los paseos al mercado y la ritualidad de tres comidas diarias, en calma y sin tv.

He bajado 6 kilos y medio y espero llegar a 80 para fin de año, cosa de igualar el peso con el que comencé esta década.

Y, claro, cuando me da hambre, bienvenidas son las manzanas y las frutas de estación.








En la imagen, la autora del libro.

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