Muros que miran al mar





                                                                   Erwin Thieme



Caminar es libertad. Los muros no frenan nuestro espíritu, son nuestros espejos, la piedra que horada nuestra magia.

La idea es conversar, respirar otros sueños, escuchar otras almas, hacer del barrio un hogar.

Queremos luz en el rastro de las de las casas, huellas de ciudades  asentadas en la mente, hilos sagrados del sol.

Queremos almas que   conduzcan la pintura, propietarios de torres, dueños de espacios verticales, financistas de locuras, palabras que hilvanan al pueblo, días que reflejan libertad.


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La  “Fundación Tempestad”,  quiere pintar muros en Recreo y sus alrededores, ello exige artistas, muros, financiamiento y mucha conversación para definir  estilos, obras que acomoden a los anfitriones, contextos de memoria y afectos.



                                                                        Sandro Botticelli




Muros que miran al mar




Busco muros

los quiero como ventanas

pozos que cruzan inviernos

puertas de otra esperanza

horas cargadas de flores

ramas de higuera sagrada

huellas del mar en  mi piedra



Busco muros en mi barrio

entes simples de cemento

páginas que miran el agua

labios desnudos de rabia

rostros de fuego y ternura



Busco entonces fragmentos

trozos de otra palabra

formas que superan al número

raíces de otra mirada

siglos y bocas de luz



Busco lluvia que limpia

nuevas bocinas de barcos

libros abiertos como ojos

seres sembrados en  roca

uva creciendo en los techos

olas sedientas de luz



Busco puentes

esferas y círculos solemnes

naves del silencio

zapatos ebrios de rocío

brazos del Hombre Olvidado

voces de Él hechas luz



Es cierto

pido muros y puertas

cuerpos del único espíritu

columnas de viento

lujuria de mirada

ojos gritando desde la piedra












Si desea participar en esta iniciativa, únase escribiendo a  gonzalovillar@gmail.com o llamando al 95943725


Gonzalo Villar Bordones
Fundación Tempestad
http://www.crecersindios.com/










Las torres de Recreo
llegan  desde la guerra,
imaginan un bombardeo
de naves  españolas,
un año nuevo de obuses,
almirantes llorando
sobre las olas,
Miguel Grau
fumando un habano,
devolviendo espadas y
escribiendo cartas de honor
hacia las viudas.

Imaginan
los saqueos del 91,
fuego en la calle Balmaceda,
mujeres en  brazos del salitre,
acorazados orinando en Caleta Abarca,
aviones disparando a  septiembre,
militares quemando  libros,
cortando  barbas,
persiguiendo a mujeres sin faldas,
profesores imbuidos de luz,
músicos de quena y charango.





Mi cámara registró las imágenes en las calles   Diego Portales y San José.

Los nombres de las calles evidencian que este barrio fue el reducto del bando vencido en la Guerra Civil del 91.




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