Presencia de Isidora
Magia de su piano
Silbidos
Sus cejas
Su abrazo que distancia toda pena
Presencia de Isidora
Magia de su piano
Silbidos
Sus cejas
Su abrazo que distancia toda pena
Conocemos el temple de Armonía
Alquimia de crear
Forjar intensa hermandad
Reír, llorar, abrazar
Ser distintas pero Una
Una azul en el mar
Una clara en el viento
Una radiante en el fuego
En su taller de luz:
la inteligencia
trabajo preciso y profundo
rigor en el empleo del verbo
estudio, pensamiento, belleza
Conocemos el temple de Armonía
tarea de viajar para formarse
labor de construir y construirse
sed de humanidad
acción de enseñar y cuidar
tejer el poema de la Luz
pagar cada columna
cada ladrillo y cada teja
Discrepo, discrepo y sigo discrepando
Han dicho que en nuestra Orden de Luz
jamás se ha iniciado una madre
una maestra
una maravillosa obrera
ni siquiera la hija de nuestro hermano
que dos veces gobernó en Occidente
Pero Gladys, Tamara
Ana María y Marcia, han demostrado otra cosa
bebieron luz en cada palabra de mil banquetes
enseñaron con su discreción
conocieron la magia del grado 33
decidieron vivir en hermandad
En cada joya de cocina entregaron arte
desplegaron fuerza al servicio del templo
son hermanas guardianas de la aurora
sacerdotisas de lo justo
benditas heroínas del silencio
notables espíritus de la República
Elijo el rito de las orquestas
Orquídeas en el aire
Demora azul del silencio
Caída y resplandor del viento
Eres tú el otoño del mundo?
Este signo sin nombre
Soberbio rubor de la carne
La risa suave del silencio
Dedicado a Felipe y Manuel
Hay un bosque oscuro
y el sol está perdido bajo la tierra
Lo buscamos entre lágrimas
y cantando
Lo buscamos con fuerza
Sin perder la esperanza
De pronto la tierra nos llama
Nos reclama con la voz de una acacia
Nos invita a herir sus entrañas
Abrir la puerta imposible
Rescatar su fuego
Recibir en nuestra alma su luz
Ahora, el sol despierta en mi sombra
Recibo al Uno en mi conciencia
Soy aurora del tiempo
Esta noche estrellada
El viento que vibra en nuestro lazo
Heredé el frío de mayo
El peso y la humedad de las nubes
Cierto reloj de las olas
Mi viejo libro de cuentos
Me arropo con el veinte de mayo
Escribo sobre las manos de Isidora
Como una baguet crujiente
Pienso en cirujanos y viajes
Bilbao y sus pistolas laicas
Viene tía Cecilia
Trae un tren y el otoño en sus espaldas
Memoria del agua
Un pañuelo de encaje que perteneció a su madre
En silencios y en palabras
En mi hija
En el alma de estas calles
En las puertas que enlazan los mundos
En mis ojos y en mi ombligo
En todas partes: mi madre
El sábado 16 de mayo, 27 estudiantes y 3 profesores del Liceo Bicentenario de Viña del Mar, emprendieron una travesía cultural que quedará impregnada por largo tiempo en sus espíritus.
Daniela, una de las estudiantes nos contó: "Para mí fue una experiencia demasiado linda y especial. Nunca había tenido la oportunidad de visitar un teatro y de verdad fue algo increíble. Todo el ambiente era hermoso, la comida estuvo riquísima y el trato fue excelente. Me encantaría volver a vivir una experiencia tan única y extraordinaria como ésta. Sin duda, será un recuerdo muy especial que siempre voy a guardar con mucho cariño".
Por su parte, Francisco comentó: "Me pareció genial la salida cultural, me impresionó todo el arte que vi, y también me impresionó el hecho de que en una sola pintura, escultura, etc, pueden haber tantos posibles significados. Me gustó y disfruté mucho la ópera, fue una experiencia en la que aprendí que el arte no solo se manifiesta a través de pinturas o esculturas, sino, que también se expresa en forma de canto y de música".
El viaje lo hicieron al amparo del otoño y con los ojos muy abiertos observaron a Ícaro en los brazos de su padre, paridos desde el arte de Rebeca Matte y observaron algunas de las piezas principales de nuestro patrimonio colectivo, de la mano de Carlos Salazar, maravilloso guía que con su sombrero de colores nos mostró el contexto y trasfondo del Palacio y la colección del Museo Nacional de Bellas Artes y del Museo de Arte Contemporáneo.
Tras los museos, observamos las vitrinas de "Metales Pesados", caminamos por el costado del Cerro Huelén, observamos su Edificio Barco, extraído por Sergio Larraín desde los océanos y la luz. Pocos metros más al sur, abrazamos el alma de Gabriela Mistral, Yin Yin y nuestro pueblo, en el magnífico mural incrustado en lozas por Fernando Daza justo al pie de la colina fundamental de Santiago. (1970)
Por la tarde, cambiamos nuestra capital por un París Universal para abordar vínculos de amor entre poetas, pintores, costureras y una bella bailarina vestida de rojo en La Bohème.
Henri Murger publicó su novela altamente autobiográfica "Escenas de la vida Bohemia", mediante entregas muy esperadas en el diario parisino "El Corsario", entre 1847 y 1849.
Desde 1849, la obra ha sido llevada al teatro, la ópera, la zarzuela, el cine y la comedia musical de Broadway (Rent)
En 1896, Giacomo Puccini tomó el texto de Murger y le dio alas musicales a esta encantadora historia de amor, que la tarde del sábado nos hizo llorar, sentir las manos frías e intuir la maravilla y la tragedia del amor
Entre dos inviernos
Suele estar la desnudez del verano
Verde y luz de primavera
El brillo de la Luna sobre el bosque
Imagino el idioma de los toros
La elevada indignación de su alma
Su espíritu en batalla
Su gran carrera bajo el cielo