Volverá la guerra a perdernos en la muerte
Castigar la conciencia
Demoler el amor
Volvernos a mostrar las estrellas
Volverá la guerra a perdernos en la muerte
Castigar la conciencia
Demoler el amor
Volvernos a mostrar las estrellas
Tajamar y madera me llamo
También acero y taladro
Madrehierba
Redondo
Cetro y heraldo del sol
Presido tormentas
Asisto a colmenas de estrellas
Empujo piedras
Inclino el azuel hacia el mar
Medir y seguir
Hablar de otras lunas
Globos que parecen estrellas
CBUS dormitando en Portales
Castigo el tiempo
Tumbo torres oscuras
Borro mi pena los viernes
Soy el bosque bajo la lluvia
Dime que eres Juan Manuel Fangio
Minerva naciendo en Collao
Gitana azul de Retiro
Línea de fuego cósmica en el cemento
Dime que naciste en Librería Gandhi
Estrella entre estantes de Miguel Hernández
Se de lujo en el petite Colón
y junto al último y querido jacarandá
Vendrá Castellana Torres
a cultivar mis silencios
Será hora y segundo de mi nombre
Otra yo erguida sobre mi sangre
Dónde estoy cuando callo
cuando duermo
cuando olvido
cuando enciendo mi luz en el desierto
Necesito a México
Cunpres y resquicios de sus sabores
Cierto tulipán de chicolate
Una danza de muertos en la calle
El sol ha estado presente hoy
Me desnudó en la calle
Me obligó a caminar bajo los árboles
y ampararme en un copa con hielo
Tropiezo y no tropiezo
Escribo laberintos
Entreno acróbatas
Acepto bofetadas
Envío mi fuerza a la luna
Soy diez veces el sol
Árbol al interior del árbol
Sangre del viento
La Luna borrando el sendero
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Derramada
El agua busca su camino
Trata con el sediento rosal
El perro que descansa
Aquel hombre que cuida su pozo
El jarro que fractura el porteador
Esta es la tumba del viento
Sobre su lápida canta un ruiseñor
Lloran antiguos volantines
El violento rayo
Las olas que ya no rugen en los mares
No se junte con artistas
Salvo que quiera sorprenderse
Disfrutar
Aceptar desde ya el abandono
Elegí el limo del Nilo
La rémora de su continuo canto
Sus líquidos pasos sobre la arena
Su piel arrancada por el viento
Iquique fue
nombre y sal de su alma
Cézanne la
trajo a este puerto
Matisse
escribió sus silencios
Aldo
Francia puso luz en su mirada
Aquellos libros azules de Meza Barros
aprendieron
a volar sobre su cabeza
y ella ascendió
escaleras de bien
Se hizo amiga
de las naves
Defendió a
Gonzalo Rojas
Encendió su
alta luz
en el complejo
interior de las familias
Es de madrugada
y comienza su jornada
Estudia, litiga,
juzga, enseña
Cumple,
como si todo fuera sencillo
y el día
sumara cuarenta horas
una charla
en el ascensor
visita al
médico
lecciones que
iniciaron los romanos
Es de noche
y el hombre nuevo sigue engrillado en Pisagua
Hay puerta de escape en el pentagrama
Aquellas
cuarenta horas
Justo,
cuando el poema se torna acción