25 de septiembre de 2010

Los Centauros, Hipodamía e Hiram







En el reino de la primavera,

vivía una muchacha nueva,

cálida de mirada,

insolente de labios,

infinita de cuerpo,

inquietante de alma,

majestuosa en su belleza.


Todos los ojos,

los rumorosos vientos,

los imponentes nevados,

las delicadas gotas de rocío,

se inclinaban ante su rostro

y rogaban a Zeus y al dios de los Levitas

por un minuto en su presencia.


El espíritu de la montaña,

padre de aquella diosa,

organizó un torneo de todas las artes

para que su hija eligiera

entre los jóvenes creadores

un marido y un amante.


Hiram, el fabuloso arquitecto,

ganó el azul de su novia,

trazando en el mismo cielo

los planos de una ciudad vaporosa

en que jugaban niños sonrientes

y ondeaban banderas de alegría,

sin cadenas para el amor.


La nube de lluvia,

envió a sus hijos al certamen.

Los indomables centauros,

embriagados por el vino

y excitados por el ardiente fuego

en las constantes miradas de la joven,

decidieron tomar por la fuerza

el título de amantes.


Comenzó entonces la guerra

que aún tarda en terminar.

En el otoño,

Hiram salva a su esposa,

hasta que en septiembre

ella se abandona

a los centauros

o regresan los hombres de cuatro piernas,

amparados por un fuerte viento,

en rescate de su alegría.





La obra insertada es de Piero di Cosimo, se llama "Batalla entre Lápitas y Centauros" y proviene de http://wikipedia.org

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