7 de septiembre de 2010

Pitágoras enseña junto al mar












Honra tu propia luz,


porque allí vive tu estrella,


honra tu palabra y tu caricia,


porque allí viajas tu.





Ten celo del bien,


tu alma está en otras almas,


tu cuerpo es la misma tierra,


tu fuego es el Uno y el Sol.





No creas nada extraño sobre los dioses,


analiza el mundo con toda calma,


sin vendas,


así como aquellas mañanas


en que usábamos piedras


para construir números y formas en la playa.





Mírate en un círculo y en una abeja,


en los filósofos que discuten,


en el hombre

que muere sin belleza.





Ama tu trabajo y tu descanso,


tus búsquedas,


los ruidos de la tierra,

nuestra música,


el fuego que aún conservas.





Habla con tus pasiones


y tus sueños,


aprende de ellos,


déjales su espacio y su luz.











La pintura es de Fyodor Bronnikov, (1827—1902) y proviene de Wikipedia.








Pitágoras fue un personaje real pero envuelto en la leyenda, estudió los números, enseñó la inmortalidad del alma, la igualdad entre hombres y mujeres, la tolerancia religiosa, la búsqueda racional de la verdad.





Los Pitagóricos son un puente entre Oriente de Zaratustra y el mundo griego.





Sus enseñaanzas han llegado a nosotros por la vía de Platón, Empédocles y los monjes benedictinos.

2 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

De niña no me caía bien Pitágoras, porque él decía que todo era matematicas, y a mi no me gustaban las matematicas. A decir verdad, sigue sin gustarme el cuadrado de la hipotenusa y esas cosas.

Feliz tarde, monsieur

Bisous

lichazul dijo...

nunca fui calculista
mi lado matemático vive en contante paro jajaja
yo creo que las neuronas se han autoexilado de ese lado del pensadero

besitos de luz

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