9 de noviembre de 2010

resurrección de la carne



Una mañana de diciembre,
no podía ser de otro modo,
comenzó la gente a salir de la muerte.

Primero vi a niños
recogiendo  estrellas
en Caleta Portales,
cuerpos  reales y claros,
cantos de luz en las aguas,
hijos  de  Mañke y Gabriela,
rondas de vida y de   mar.

Desde el  cementerio de Recreo
salían  jóvenes en bicicleta,
novias colmadas de blanco,
ancianas con sus rosarios,
pequeños comerciantes
cargando canastas de frutas,
bandejas con hielo y pescados,
ramilletes de flores,
botellas de agua y vino.

Desde el fondo de las quebradas
y desde los patios de las casas,
comenzaron a levantarse
los canes  y los gatos caídos,
mariposas de otras  estaciones,
árboles derrotados por el viento,
conejos de antiguos almuerzos,
pequeñas  serpientes de jardín.

Al mediodía,
abrazados, rojos y sonrientes
marcharon los obreros fusilados el año 6,
los desaparecidos con sus guitarras
y sus gruesos chalecos de lana,
envueltos en lágrimas de abuelas,
seguidos por hijos e  hijas
que vuelven a ser niños,
desbordados de alegría,
llenos de luz y  más luz.

Todo fue  extraordinario,
hubo varias semanas sin noche,
fiestas interminables bajo los parrones,
visitas del propio Pablo, de Víctor,
Violeta con nuevas canciones,
historias del otro mundo,
poemas bajo otro sol.

Al terminar el verano,
todos se esfumaron
y  muchos creyeron que fue un sueño,
otra broma de poetas,
otra  terrible canción.

Pero enredada en un árbol sagrado
y escrita en el idioma de las olas,
encontré una nota de vida,
un espacio de fuerza,
la antigua letra de mi abuela,
un pozo secreto en mi barrio,
la dulce  puerta de diciembre.




Mientras escribo este poema -entre las 4  y las 6 de la madrugada del 9 de noviembre de 2010 - escucho el rugido de las olas que insisten en  llamarme hacia ellas.


La imagen de los niños Selk`nam, un pueblo exterminado en  Tierra del Fuego, fue publicada en 1898 y proviene de este sitio.

No muy diferentes, deben haber sido los niños que habitaban en las caletas de la zona central de Chile antes de la invasión ibérica.



1 comentario:

lichazul dijo...

que foto más hermosa, que bellos rostros
para la memoria que es tan frágil y tan manipulable

título y texto en simbiósis perfecta
Felicitaciones

besitos de luz

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