Vivo en el sol
Camino en el fin
de sus rayos
Soy un duende
en su cabellera
Soy su alma que lo busca en el cielo
Vivo en el sol
Camino en el fin
de sus rayos
Soy un duende
en su cabellera
Soy su alma que lo busca en el cielo
No sé temerle a Dios
Ni a la premura del tiempo
Nado rozando los fondos
Elijo poemas de luz
El Sistema de Atención Médica de Urgencia, SAMU,
se introdujo en Chile a partir de sus trabajos en la zona de Viña del Mar y Quillota, Logia
Valparaíso
Nuestro
hermano aprendió la medicina del tiempo
Desplazó la
frontera de lo imposible
Impulsó
redes para encoger los minutos
Forjó un escudo
de acción para nuestro pueblo
En su labor,
aceleró el compás
Unió
voluntades y esfuerzos
Enseñó el
arte de reanimar
La alta
ciencia que mitiga el dolor
El valor de
anticipar la catástrofe
En su
trabajo respira la luz
El resplandor
de su espíritu motivó a los equipos
Diluyó diferencias
Antepuso al
paciente
Conjuró
conciencias en torno al salvamento
Durante la
noche de Chile
Estudió en Francia,
su Patria de Asilo
Allí se empeñó
en dominar lo nuevo
Transformar
conocimiento en vida
Retornar
para servir a los suyos
¿Quién habla en mis sueños?
¿Quién respira en mis poemas?
Imagino los lazos de mi conciencia con las estrellas
Con la noche en el bosque
María y Gabriela abusadas
Bombas y dagas de la muerte
Soñé con Blanca
Me llamó desde su bondad
Desde la estrella que canta en su alma
Desde las joyas que dibuja su mirada
Domingo tejió primaveras junto a mi padre
Cruzó oleajes de Magallanes
Comprendió música y lluvia
Fue padre y abuelo del sol
Domingo sostuvo mi alegría con su sonrisa
Fue uno con sus hermanos heridos
Uno con el que yerra
Uno con quien se alza en la luz
Domingo ejerce el arte de la armonía
Aprendió los verbos de Progreso
En naves, cruzó Oriente y Occidente
Despertó una y otra vez desde la muerte
Píndaro, a ti te pido más luz
Una Atenas cerca de Recreo
Memoria para recordar otras vida
Un poema sereno para Isidora
Me acerco a ti
para esperar la primavera
enaeñar tu alegría a mi pena
pensar tu boca
recorrer tus sueños
| Van Gogh, Noche estrellada, 1889 |
En la Gran Noche es imposible la aurora
Las estrellas no maduran su fuego
No turban la paciencia del silencio
No envuelven de azul nuestro cielo
Mi estrella es incendio que vuela
Nubes de gases que estallan
Lugar sin aurora ni noche
Gran llama que enciende la vida
Mi cometa es un grito en el cielo
Milagro de gravedad
Prodigio que cruza la noche
Extensa llamarada de hielo
En mi alma no despierta la aurora
Mi conciencia se enfoca en el infierno
Llamaradas de insultos, los golpes
Una herida en mi nombre
Mi cuerpo con las marcas del odio
En mi alma no descansa el silencio
No crece el viento en mi sonrisa
No se se posan mis pies
sobre el fin azul de las olas
Sin embargo
En mi noche de piedra aún late el paraíso
Un lejano coro de niños
Aquellos verbos de justicia
La tibieza de un Amor infinito
Para Carmen Gloria Abarca Aldoney
La fuerza que impulsa su luz
es pulso y vibración de su nombre
canto que vuela y gobierna los vientos
canto que sana las heridas de Dios
Con letras y notas fue criando a sus hijos
Atrapando a su amante
Perdonando silencios
Doblegando a la lluvia
Trazando un poema a su madre
Cantando urdió la unidad
Aprendió el secreto de fundir voces
-enlazar vidas-
Elevar figuras en el aire
Descender a la raíz de su luz
La fuerza que impulsa su voz
La única fuerza
Es aquella que enciende la aurora
Brío que emplean las maestras
Noble vibración del Amor
Nuestra
Maestra despliega el tiempo
lo
hace para enseñar y cuidar
empujar
el triunfo de sus sueños
asir
las manos de sus hermanas
Con
sumo decoro
lleva
la alta lámpara de su conciencia
practica su amor de humanidad
cobija
a los suyos
sostiene
el cielo del mundo
Nuestra
maestra resiste el oleaje
Persiste
en su ruta
Vive
la unidad con sus hijos
Practica
la virtud de Amós
Alfonso García construye templos
Enseña al invierno los secretos de la lluvia
Es padre y maestro
Emprende lo imposible
Cree lo mínimo
Gobierna columnas de occidente
Alfonso preside a obreros de paz
Apoya estudiantes
Custodia alegrías del bosque
Nuestro derecho a la música
El Arte
La libertad de sus hijos
Alquimista
ejerce su derecho a la vida
usa los sombreros del viento
se torna mar y montaña
defiende la verdad
profesa el valor de la justicia
insiste en brindar por los que sufren
Isaac Domínguez Llera
está entre nosotros como regalo de España
hazaña del Winnipeg
alma instalada en nuestros sueños
Está aquí como espíritu de silencio
Canto de luz
Serena vibración del fuego
Dulce energía en nuestro lazo
No ha sido fácil su andar
El trabajo ha marcado su frente
y se ha levantado a combatir la noche
liberar su alma
compartir su amor
Nuestro
hermano alcanzó el disco solar
Habla
el francés de los solsticios
Presenta
su piano al rocío
Habita
la paz del silencio
Enseña
la belleza de su luz
Nuestro
hermano aprendió de la lluvia
Del
viento que corre en su nombre
Del
sutil avance de la noche
Del
poema que canta nuestro mar
Nuestro
hermano medita los símbolos
Cobija
la tristeza de Em[1]
Conoce
la estatura del Lucero
Cruza
las moradas del sonido
Pronuncia
los verbos del sol
El
sol de Antofagasta
sonríe
en el rostro de Consuelo
impulsa
sus verbos
distingue
su alegría
apura
su camino hacia el mar
Ella
es agua que bebe el silencio
Maestra
que rompe las sombras
Templanza
en memorias del viento
Madre
de Petra y Matías
El
sol de Antofagasta
Gira
en el espíritu de Consuelo
Empuja
su acción de primavera
Enerva
tristezas
La
torna en un cáliz de luz
A Las
Gardenias y Susana González, que actuaron esa tarde
Encontré
al Liceo en la Sala Viña del Mar
Ellos,
seguidores de Aristóteles
caminaban
la ciudad en busca de luz
Yo,
instalado en el Jardín del Templo
presentaba
el país de la música
mi
certeza del Gran Amor
trabajos
del arte en el espíritu
un
viaje a los dominios de la belleza
Claudio,
maestro de gramática, los conducía
Cargaba
galletas y vasos de leche
Letras
que abren puertas a otros mundos
El
arte como impulso de vida
Respirar
la conciencia de este pueblo
Al
abrazarlos en el espíritu
surgió
la epifanía de invitarlos
a la
profunda realidad de nuestra luz
ópera
en el corazón de Chile
nuestros
museos nacionales
el
teatro y los tesoros de la Patria
Con
el esfuerzo de mis hermanos
conocimos
Nagasaki traicionada
aquella
extraviada Dama de Las Camelias
las
manos frías de Mimí
viaje
al centro de la tierra
risa
de Andrés Maupoint
ahora
Carmen que sigue gobernando su existencia
Estuvimos
en el universo de Matta
vimos
robots cruzando en nuestros sueños
el
descenso de las estrellas
Mistral
erguida en la Alameda
La
Búsqueda en el patio del sol
Es
1872 y en Harmony habita el universo
Hay
navegación guiada por estrellas
Trabajos del puerto
Desafíos del arte y la industria
Primavera
del comercio en Valparaíso
Vocación
por salvataje de náufragos
Londres respira en Cerro Alegre
Brinda en sus bares
Funda escuelas
Enseña deportes
Impulsa el vuelo de los potros
Abre
un Hospital para su Armada[1]
Insiste en el Arte Real
Desembarcaron en Harmony
Shackleton y el Piloto Pardo
Allí unieron
sus hazañas
Sellaron
nuestro lazo invisible
Permanecen abrazados en la luz
[1] Instalado hasta 1906 en el Cerro Concepción y destruido por el cataclismo de ese año.
En el Centro Femenino busco abrazos de mi madre
Dulzura y aplomo de Blanca Rodríguez
Alegría de hermanas refugiadas españolas
Robusta luz de sus canciones
En mi mente escucho
sus letras pícaras y feministas
sus bravas canciones de combate
profunda raíz de su hermandad
Recuerdo el sol en sus anillos
Lazo que irradia la unión
Presencia de bondad
Aurora creciendo en sus trabajos
Allí, muchas veces encontré a Ruth y Noemí
Las vi compartir penas y triunfos
Celebrar la vida de los suyos
Mitigar con el recuerdo, las ausencias