17 de abril de 2008

Marcela





Hay mañanas en que el sol se quiebra sobre tu alma
y el mediodía renuncia a su casa de luz.

Son las mismas horas en que los tréboles
crecen en tu jardín y los obreros
buscan tu nombre en su faena.

El minuto en que la luz te pide un abrazo
y la primavera siembra su semilla en tu hogar.

Mañana, otro sol buscará tu mirada,
otras manos llevarán tu alegría,
otro poema se inscribirá en tu luz.




Escrito esta mañana de otoño para Marce.



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3 comentarios:

Isabel Romana dijo...

¿Te extrañaría si te digo que, ahora mismo, me gustaría ser Marcela? Un abrazo enorme, querido amigo.

Roxi dijo...

de que bella manera desnudas tu alma.
el sol que busca la mirada, el mar que extraña, etc
Te dejo un abrazo!

Marce dijo...

Un orgullo tremendo de estar aquí, en tu poesía.
Una vez más gracias,pero ya vas a ver como mis ojos se llenan de mañanas con nuevos colores.

Gracias, Gon!!

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