19 de marzo de 2009

Carta para Isidora.


Querida hija:

Son las diez de la mañana y estoy en la Corte de Apelaciones de Valparaíso, esperando para alegar.

Creo que tengo bien planeado mi alegato. Treinta minutos defendiendo los derechos de una mujer agraviada por su marido.

Recuerdas que despertaste a las cuatro de la mañana?.

Tras tu leche y tu retorno al sueño, me puse a repasar mi pequeño discurso de hoy.

Cómo resumir veinte años en media hora?

Te cuento que la abogacía está llena de esperas, de caminatas por pasilos, de discusiones ante un estrado.

Besos hija del futuro.

Gonzalo.

9 de marzo de 2009

Spartacus



Anoche vimos Espartaco, junto a Isidora y AB. Fue un extraño regalo del cable en el día internacional de la mujer.

Lejos de una típica película de romanos, limitada al campo de la entretención, la obra dirigida por Stanley Kubrick en 1961, está llena de dilemas éticos, de historia, de reflexiones sobre el espectáculo y, sobre todo, de agudas consideraciones políticas.

En ese último plano, me resultó tan llamativa como “El acorazado Potemkin”, “La Hora de Hornos”, “Missing” o la última entrega de La Guerra de Las Galaxias.

Indagando un poco más, aprendí que se basa en la novela escrita desde la cárcel por Howard Melvin Fast, mientras cumplía condena por negarse a entregar los nombres de sus colaboradores en el Comité de Ayuda para Refugiados Antifacistas.

El adaptador fue Dalton Trumbo, también inscrito en las listas negras por su ideario político.

Se dice que la película pudo salir adelante gracias al impulso, el prestigio y el coraje de Kirk Douglas. Pese a ello varias secuencias fueron censuradas por su violencia y por sus referencias al erotismo homosexual.

La experiencia de ver la campaña de Espartaco, me hizo recordar la Larga Marcha que estuvo en el origen de la Revolución China. También ví el surgimiento del fascismo y una descripción de las virtudes libertarias y los vicios de corrupción de la República Romana.

La revolución que fracasa es siempre más romántica, no cae en abusos, no se corrompe, no se transforma en una tiranía de cincuenta años. Por eso, siempre tendremos a Espartaco, a Bartok, a nuestro propio Presidente de anteojos negros.

3 de marzo de 2009

en el lugar de mi padre






De las estaciones


prefiero el invierno


la lluvia sosteniendo el océano


la ropa mojada


los hijos temprano en casa





también el verano me gusta


un día soleado partí en tren a buscarla


viajé de mar a mar


de un alma a otra


de un castillo a una flor





La primavera, sin embargo, me llena de tristeza.


Allí habitan los ojos grandes de mi madre,


su alcoba llena de Luz,


sus almuerzos,


su cuerpo lleno de abrazos.





En el otoño prefiero el trabajo.


Levantarme a planear el día,


pensar las clases,


hacer simple lo enmarañado


y obvio lo sutil.


Organizar y hacer,


mientras miro la lluvia


golpear la ventana,


mientras los niños crecen,


la lluvia calla.






La imagen pertenece a Alberto García Alix, fotógrafo español.

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