30 de noviembre de 2015

Intuir y escuchar

Se da por finalizada la campaña de recolección de la alfalfa.

En el espacio, muy lejos de la última estrella,
se intuye el fluir de  primaveras,
ballenas durmiendo en el oleaje,
campanas, soles, grillos,
mi alta ventana hacia el mar.

Giran allá pensamientos.
Emoción del sabor a chocolate.
Fresas y Guindas estelares.
Viento sobre el campo de alfalfa.
Chirimoyas con hielo y vino blanco.

En el espacio, muy lejos de la última estrella,
el sol no castiga al invierno,
no caen piedras sobre la tierra
no llueve,
allí no habla la rosa,
allí no rige el silencio.




Este texto, conversa con René Char en:


Temor, detonación, silencio.

     El molino de Calavon. Durante dos años, una granja de cigarras, un castillo de vencejos. Aquí todo hablaba de torrente, tanto por la risa, como por los puños de la juventud. Hoy, el viejo refractario se debilita en medio de sus piedras, la mayoría muertas de hielo, de soledad y de calor. A su vez los presagios se han adormecido en el silencio de las flores.
       Roger Bernard: el horizonte de los monstruos estaba demasiado próximo a su tierra.
     No busques en la montaña; pero si, a algunos kilómetros de allí, en las gargantas de Oppedette, te encuentras con el rayo con rostro de escolar, ve hacia él, oh, ve hacia él y sonríele porque debe tener hambre, hambre de amistad.

(Le Poème pulvérisé, 1947.)


La imagen del campo de alfalfa proviene de este sitio.

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