Conocí el corazón de Hugo Rebolledo Berroeta
Seguí la rectitud de sus pasos
La energía solemne de su silencio
El poder de su espada
Aquella gran aurora cobijada en su conciencia
Observé su mazo derribando los muros
Su plomada ajustada a los cielos
Su nivel irrestricto
Su notable templanza
El compás como joya en su intelecto
Nunca pretendió otro título que el de hermano
y la vida le regaló el sol
su alta estatura de Maestro
gran afecto de sus nietos
el lazo infinito de los tiempos

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