Recuerdo el trémulo azul de la mañana
aquella jornada de fiesta en que conocí el mar
Persiste en mí la pequeña brisa que tocó mi rostro
alegría cantada por los míos
sal y cochayuyo en el aroma
multitud de machas hundidas en la arena
Muchas tardes de antaño
en momentos de mate y fogata
escuché del sí y no de las olas
naves de albo velamen
aventuras y saltos de delfines
el Aconcagua como ruta
coraje de ancestros
descolgándose hacia el mar
La piel de lobos marinos
sirvió de textura a nuestros botes
Guiados por la madre Luna
arrancamos con noche desde Curimón
Luego, bajo el fulgor de las cumbres
nos unimos al río
y aquel hijo del hielo nos llevó al mar
Nunca más abandoné el océano
Cociné para arrieros
Parí hijos del camino
Apliqué la magia del llantén
Sané caballos de la Hacienda
Entre rocas de Caleta "La Barca"
levanté toldos para atender a las bañistas
Premunida de picardía
y desafiando el pudor del siglo
mientras limpiaba la arena de los cuerpos
o componía huesos
cobré por unir corazones
llevar mensajes secretos
conseguí flotas de admiradores
Imbuida de hermandad
me apliqué al rescate
desafié paredes de olas
horadé velos de la muerte
y con ímpetu de madre
formé los primeros salvavidas:
Trabuco, Escopeta, Pistola y Bayoneta
Imbuida de humanidad
sostuve el espíritu de los trenes y sus obreros
Limpié la sangre de Santiago Olguín
destrozado por el acero
y mil burbujas de luz
envié en su nombre a las estrellas
a la historia
y al rubor de este poema

1 comentario:
Maravilloso y poético homenaje!
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