“Destino. Última parada” obtiene las cumbres de su encanto en sus relatos de amor unidos por la presencia esencial o marginal de su protagonista “Jaime”, personaje heredero de Sherezade y el Mulá Nasreddin.
Resuena en mi espíritu
la joven retornada del exilio, quien víctima de una enfermedad cardíaca, tras su última noche de romance, se lanzó al vacío envuelta
en nuestra bandera, provocando que su médico-amante escape del mundo para inscribirse
en la inmensa belleza onírica del desierto.
Me encantó la historia
de la muchacha embarazada que encontró en Jaime un amante protector, importando
para él un oasis existencial, que el protagonista no pudo, o no quiso, convertir
en su propio paraíso.
La historia del
reencuentro de Jaime con una compañera del Liceo Comercial marca un contrapunto
entre el erotismo heterosexual y el que une a dos mujeres, quedando este último
como mucho más intenso, más humano, más de corazón a corazón.
Me encantará seguir recibiendo
relatos de Jaime, que puede convertirse en un nuevo James Bond, no desde el
espionaje y la tecnología, sino que desde el sencillo rincón del viaje, la
conversación y el profundo interés por el espíritu femenino.
Destino, de Daniel Ortiz-Alfaro, acaba de
publicarse en Octubre de 2026 y es lectura obligada para este verano de fin de
mundo.


