El bosque ha parido una mujer
El llantén
Libros de oro y luna
Palabras que canta el arroyo
Raíces y visiones del tiempo
Tesoros y duendes de Shakespeare
El bosque ha parido una mujer
El llantén
Libros de oro y luna
Palabras que canta el arroyo
Raíces y visiones del tiempo
Tesoros y duendes de Shakespeare
Creí ser de piedra
Mas soy un rayo del sol
Verbo extendido en la noche
Agua que borra el dolor
Mi hija tiene piel de abrazos
Cabellera inscrita en la noche
Ojos que alcanzan estrellad
Su poema inscrita en esta piel
Sobre mi cuerpo
Un collar de silencios
Sombra de ángelas
Miradas tuyas
La palabra y el poder del sol
Busco un caballo nocturno
Uno que me salve
Notable guerrero de Luna
Mi amigo el tiempo
dibujando el horizonte
El viento
Me parece que provengo del viento
Veo un gran arcoiris en mi alma
y hojas de nobles árboles
cayando a través de mí hacia el agua
Un durazno es la mitad del verano
Octava parte del sol
Uva con cuesco
Brisa con azúcar
Poema que antecede al huesillo
No hagas esto
No me mires con deseo
No desnudes mi risa
No te acerques tan solar a mi alma
Es de cobardes no volar
Despertar sin la caña
Renunciar al tango
Apurar el tinto sin soltar una lágrima
Este roto
Lleva un colihue por lanza
Presume de cruzar cordilleras
Apurar orgasmos
Piropear los pies
Las faldas
y el rostro pecoso de las muchachas
Quiero que pliegues y repliegues tu sombra
hasta volverla azul
hasta fundar estrellas en su fondo
un sol que ampare esta alegría
un tiempo que contenga nuestra dicha
Todo lo que existe florece en Gabriela
Olmué, Huasco. Nuestro Elqui
La higuera que perfuma esta aurora
La estrella que atesora su canción
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Lo que ahora siento
es tu ausencia
tu último beso
la forma en que husite de mi cuerpo
Empleando un mazo de
piedra
y en la puerta
oriental del templo
cerraste el camino del
sol hacia la aurora
impediste la primavera
y empujaste la Luz
hacia su tumba
Ahora, Abairam, detestable engendro
cumpliendo órdenes
de Salomón
y guiado por el buen
Pharos
observo tu escondite en
la caverna
Duermes
y una espúrea luz deja
adivinar tus formas
Tropiezo y te
despierto
Combatimos
Mi puñal perfora tu
cabeza
y a pesar de ello
siento sangre brotar
desde mi frente
Llevo mis manos hasta
la herida
Las observo bañadas en
rojo
Las dirijo por última vez a mi pecho
El grito de nekam, aún traspasa el silencio
Entrego al Rey mi propia cabeza
Cuando hay hermana hay primavera
Solsticio azul de los silencios
Providencia del mar
Sal del tiempo
Libro que cae desde el cielo
Para Daniela en su cumpleaños
Me encantas porque sabes decir te quiero
Porque tienes poder sobre el viento
-Lágrimas en el baúl de invierno-
Cierto poder sobre mi alma
sobre la albahaca
y el domingo que precede al invierno
El sol borrará mis palabras
Las montañas que sostienen el cielo
Mi memoria y la tuya
El viento que empuja los tiempos
Pero aún no borra el presente
La urgente exigencia de la ética
Tu belleza radiante
La morada y el refugio del azul