Empleando un mazo de
piedra
y en la puerta
oriental del templo
cerraste el camino del
sol hacia la aurora
impediste la primavera
y empujaste la Luz
hacia su tumba
Ahora, detestable engendro
siguiendo órdenes
de Salomón
y guiado por el buen
Pharos
observo tu escondite en
la caverna
Duermes
y una espúrea luz deja
adivinar tus formas
Tropiezo y te
despierto
Combatimos
Mi puñal perfora tu
cabeza
y siento sangre brotar
desde mi frente
Llevo mis manos hasta
la herida
Las observo bañadas en
rojo
Las dejo descansar en
mi pecho
Nekam, aún traspasa el silencio
Entrego al Rey mi propia cabeza

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