11 de febrero de 2007

Alma en la noche del jueves





Hay cosas para las que no pido permiso.
Por ejemplo: para darte un beso,
aunque te cause la muerte y la libertad.

Hay cosas que me pertenecen,
como las nubes de la mañana temprana,
los dolores de tu insomnio,
los sabores de tu cama

Hay cosas que nunca tendré,
como las miradas que dabas a tu padre
y el brillo de tus ojos en ciudades blancas.

Hay cosas que son mías,
como tus pasos en un bosque de cordillera,
y tus ojos dulces
cuando había urgencia de mi carne.


El jueves vi a Alma. Era la medianoche y me moría de sueño en “La Piedra Feliz”; mientras por segundo día consecutivo acompañaba a Pao y su primo tanguero.

De súbito, se abre la puerta de la sala de música tropical y aparece su mirada. Una lluvia de sus ojos escolares recorrió todo mi cuerpo. La palabra "Alma" brotó de inmediato hacia sus oídos. Algo que ocurre una vez cada dos años.

La magia de la chamana cordillerana era un juego de niños. Alma tiene la capacidad de apagar las luces de un edificio con su piel y, por cierto, de expulsar mi sueño y mi tranquilidad de bosques.....de abrir abismos en mi nostalgia cotidiana.

Además no iba sola. Con su cortesía de princesa me presentó a su pololo. Ella se veía alegre y libre. Eso, afortunadamente, me reconfortó.

Iban de la mano. Así, con ese lenguaje de gestos, supe que está separada.

Esa noche, mientras “Don Giovanni” me consolaba con su trivialidad patriarcal, pensé que mis poemas contribuyeron a su libertad.

Tuve la sensación en mi espíritu de haber cumplido mi trabajo de liberación. Una tarea que realicé contra su propia voluntad. No hay marido que se banque un libro de poemas escrito por el amante, para su "propia" esposa.

Me sentí paternalista, invasivo, inmoral. También me sentí feliz.

Asimismo, me di cuenta que este esfuerzo por conservar la memoria me ha dejado afectivamente muy atado. Así por ejemplo, al llegar a mi departamento, fue trágico observar la cama azul construida para nuestra alegría y detenerme nuevamente en su aroma de hospital, que su viejo chaleco rojo conserva en mi closet.

Afortunadamente, no vestía de blanco.







El dibujo es la imagen de mi pudorosa enamorada, elaborado por Javiera Medina para "Prófugos de un Aguacero Azul".-

El poema está inspirado en el regalo de solsticio de verano que le hice a aquella Princesita en el año 2001. Un fin de semana en el Cajón del Maipo, lleno de magia, de atardeceres y estrellas.

Como puede apreciarse, la poesía ya vaticinaba lo que ocurriría. Es una muestra de la fuerza y de la magia de las artes.

Cerrando este artículo, en agradecimiento a Alma por haberme introducido a la belleza de la música, incorporé a José Van Dam cantando "Madamina Il Catalogo e questo".

Es una canción cruelmente alegre, compuesta a fines del siglo XVIII, para "Don Giovanni", por W.A. Mozart. En disco, poseo una grabación de Chaliapin, el cantante preferido del padre de Alma.

En realidad, coincidiendo con Mozart y Lorenzo da Ponte, siento que es muy difícil arrepentirse de la pasión.
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