14 de agosto de 2008

Hace 15 años




Hace 15 años

La iniciación en su expresión más amplia es un proceso de crecimiento espiritual, pero también es el rito por el cual una comunidad recibe a sus nuevos integrantes.

Hace quince años, un hipocampo desconocido me llevó hacia el mar. Vendado conocí el silencio de los muertos. Una mano bondadosa me condujo por el fondo pedregoso del océano, abrió para mí los cercos de la noche; me despojó de cadenas tortuosas y guió mis manos hacia la palabra libertad.

Bebí un licor amargo para no olvidar los dolores de la realidad y uno dulce como el cariño de mis hermanos.

Es como si mi alma hubiera despertado de un antiguo sueño, tal como vi después en la película Matrix.

Al término de la jornada, cincuenta corazones se acercaron a abrazarnos. Desde entonces llevo un hilo azul e invisible, para envolver la tristeza, para expandir la alegría.

Marcia había descubierto en mi aquella luz. La de Ida, de Luis, de Sergio, de Oscar, de Esteban, de Arturo, de Karen, de Consuelo, de Daniela, de Daniel, de Gaby, de Paola y de tantos otros que habitan el mismo mar.





La danza iniciática proviene de este sitio: www.ezakwantu.com




Los monitos animados también nos hablan de la iniciación:


6 comentarios:

Roxi dijo...

Gonzalo yo también te quiero mucho, y cómo no hacerlo sin con tu hilo azul e invisible, y con toda tu poesía alegras y despiertas a diario tantos, pero tantos corazones.
¿lo has dimensionado?
un abrazo fuerte!

mi despertar dijo...

Bello blog y me encantó el título
crecer sin Dios
besos sin conocerte

Claudia Canifru dijo...

Que bonito. Como siempre nomás.

Claudia Sandia Colorà dijo...

a veces ese hilo..invisible ...nos lleva mas y mas lejos...
saludos

Gladys Ames dijo...

Que interesante. Gracias por compartirlo.

Monica Alvarez dijo...

Hola amigo:
junto a los dolores de la realidad y al silencio de los muertos,coexisten una mano bondadosa y el cariño de unos hermanos que hacen la vida más amable.
Saludos

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años y años de blog!!!!