Nuestro maestro supo conducir la luz
Hilar abrazos hasta formar la primavera
Cierta aurora de lo humano
Constante devenir de lo justo
Pediatra y poeta
Supo enseñar su bondad
Insistir en lo correcto
Habitar en nuestro bosque de alegrías
Pediatra y poeta
Arrancó al rayo su energía
Frenó dolores de la muerte
Sanó en los bordes de este mundo
Varias tardes me bendijo con su abrazo
Quedaron en mí sus silencios
El dulce andar de su palabra
Brotes y jardines de
sus sueños

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