Construimos
Silencio, retazos de una ruina ancestral
Poemario
de Elías Irazoqui Becerra
Editorial
Lloika, Chillán, 2024
Volcar el
espíritu en el papel. Hablar de la ausencia. Extrañar la mitad del alma. Nombrar
a los nietos. Tomar partido por la belleza, una especialmente prístina, ajena a
nuestro siglo.
Una belleza
de la que discrepamos, pero que
aplaudimos desde la diferencia.
Irónicamente,
contradecirse después, saludable ejercicio de libertad, con un aviso deslumbrante
que busca políticos silenciosos, corruptos que en el fondo son honestos y gente que no
piense, ni coma, ni respire.
Preguntarse
por Dios y elevar palabras para que se disuelvan en la luz del sol o , mediante
la lectura, impregnen las conciencias del Gran Arquitecto, aquellos espíritus
que participan de Él y en que palpita la eternidad del Amor.
Seguir un
hilo de WhatsApp, invirtiendo toda la fuerza de tu ser, mientras al otro lado
de la pantalla hay solamente una mirada fugaz, la casa llena de enfermos, una
vida que apenas nos roza.
Y a pesar
de todo, seguir cantando, pues mientras haya música tendremos vida.
Construimos
Silencio, retazos de una ruina ancestral, parece ser el adelanto de una obra mayor, como
la primera edición de Hojas de hierba, que augura en sus flores un árbol repleto
de granadas que nos alimentarán en las tardes de lluvia o en nuestras visitas
al infierno.
Eías
Irazoqui Becerra, doctor en didáctica, criado en los faldeos del Llaima, en su
tercer libro de poesía ha persistido en desbastar el silencio, instalando su
voz en un rincón del infinito.


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