Estuve caminando sobre mi alma
Era una gran alfombra de nubes
Cerca, radiación de crepúsculo
y el oleaje constante del mar
Estuve caminando sobre mi alma
Era una gran alfombra de nubes
Cerca, radiación de crepúsculo
y el oleaje constante del mar
Le he pedido al mar que no retorne
Pero el muy grosero vuelve
Me llena de espumas y algas
Insiste en tratarme como un loco
Cierto delfín misterioso
La tortuga asesinada junto al Marga Marga
Este viento lame desiertos
Clava en ellos su aliento
Levanta naciones de arena
Cumbres de oro
Las grietas en que duerme la vida
Sobre el alma de los poderosos
se levantan pilas de cadáveres
gusanos que devoran naciones
caricias
la grata leche de las madres
Sobre mi alma
también escurre la sangre
sombras que deboran escuelas
buitres que borran las auroras
Mi ciudad tiene su desplante
Su nombre evoca el paraíso
Joya, la llaman los viajeros
Para mí, simplemente el hogar
Belleza como resplandor de la justicia
Alegría como sello del amor
Sonrisa en el rostro de la bondad
Yo, Emeterio del Verbo Tuna
Dejo al que me mate:
Mi casa azul en Nueva York
Siete de pesos de oro que guardo bajo mi almohada
Si lo hace mientras duermo:
Puede llevarse mi lámpara de plata
El retrato circular de Zaratustra
y mi antigua bacinica de la suerte
Si lo hace antes de que termine esta hora
le asigno mi mapa del tesoro
mi sable de sargento primero
y una placa dental con poco uso
La puerta de mi casa no tiene llave
descuide que el loro no muerde
mi cama está frente al mar
hay cuchillos de oro en la cocina
Cada nombre tiene un secreto
Hay un ojo en el sol
Un paraíso en Alicia
Un abrazo en el vocablo silencio
Soy refugio del paraíso
Casa en que moran las estrellas
Bisque que respira
El viejo aliento de la sangre
Eres maga
Tuyo es el libro de la vida
La edad del horizonte
La rosa que resiste en su tumba
Eres maga
Posees el libro de los bosques
Eres aroma de las hierbas
Tasa de chocolate
Secreto azul de la lluvia
Eres maga
Tejes, intuyes, predices
Abres y cierras la muerte
Eres nuestro fuego en el bosque
Pienso que hay luz en mi cuerpo
y hay sangre mía en el aire que nombro
y hay un sol mío en la boche que cae
Toda una civilización morirá
y nunca volverá a existir
Una enfermedad de piedra y oro
Me condujo a hablar así
Un ángel de oro vive en mi interior
y un río de muerte me empuja al mar
Todos hemos muerto en la guerra
Solo queda Trump lanzando feroces mensajes
Un pequeño anciano rubio
Perdido en la edad de piedra
Chillán a cinco pasos de mi alma
Honestidad cuestionada
Amigos perdidos
Ausencia del derecho
Faltaron cien palabras y un abrazo
En esta gruta mi lumbre
azahares, cenizas
huella, gracia y ausencia
predominio del verbo
amplio fulgor de la luz
Afuera el sarmiento y la uva
Nuestra madre el agua
Bosque que borra senderos
Suma de vientos y lluvias
El hielo muy cerca del sol
En esta gruta mi lumbre
Esta herencia invisible
Flor que sana y sonríe
Un jardín bajo mi nombre
El río en que viaja el amor
La cerveza está fría y alegre
Local 54
Mercado de Viña
Chile con ropa de obrero
Manuel y sus historias de fútbol
Merluza en su jueves santo
Pienso en pastillas de limón
zanahorias y leche condensada
domingo en Cine Metro
luces de una feria navideña
silencios en la Plaza del Pueblo
Figura en mi alma el rocío
Cierto licor de almendras
Piedras arrancadas de un río
Cinco bordes del silencio
Manos que han cruzado mis sueños
Vi alcachofas en Limache
Eran delgadas y clariverdes
Parecían cantar desde su mesón
Sentían aún el acero que las cegó
Presentían las bocas y los hierros de su final
Sobre el mesón de la cocina
descansaban las cabezas de los hombres
Ojos verdes, negros y azules
Lenguas pardas y rojas
Cilantro sobre el último grito de la chasca
La boca mordiendo naranjas y uvas
Algunas hundidas en vino
Perdidas en antiguos fondos de greda
Morder, erradicar, urdir
Abordar sonido y luz de las palabras
Heredar un jazmín
Sembrar el sábado con palabras
Almorcé con una mujer zulú
Ella ingeniosa y azul
Marítima
Piedras rojas y verdes
Sobre su cuerpo nocturno
Estuvimos juntos en París
Había paté y vino para los dos
Un poema de alcachofas
Dos lunas sentadas en nuestra mesa
Viene la flauta mágica
a marcar su impulso
Ni razón, ni naturaleza, sino sabiduría
La Gioconda sonríe a Hamlet
María Teresa vuelve a enamorarse de Francisco
...
Notas altas y bajas
Ese espejo
El carillón
Los higos
Aquel bendito pan
Tres cinco, nueve
Regresa el candado a mi boca
Daga de venganza
Monostatos traiciona a Hiram
Alquímica boda
En el centro, nuestro Disco Solar
Más que un príncipe, el iniciado debe ser un hombre
Mi alma tiene ranuras
Ausencias, pazos, hologramas
Tiene un cuaderno con fotos
y un libro repleto de ausencias
El cielo usa herraduras
Lleva naranjas en sus manos
Se sienta a fumar y a leer el crepúsculo
Orina los días martes
Se torna infinito en las noches estrelladas
Hoy fracturé el 24 de marzo
Lo dejé en añicos
Quebrado en en mil horas
Con siete amaneceres pululando
Y tres noches estrelladas
que conectan con la raíz del tiempo
Encontré mi alma bajo la almohada
Dormía profundamente
Al despertar recitó el Corán
Luego, buscó mi olor y mi nombre
Confirmo que soy de fuego
Un rayo en los cielo
Idea que cruza el otoño
Una chispa rodeada de azul
Abro la puerta y figura la lluvia
Nelson Aguilera Asenjo
Helios y Marte
Maestros cultivando el fuego
Heidi y el sabor de las ciruelas
Tuve hambre de piel
Fui aire sobre techos del puerto
Nombre del viento
Aroma que cubre esta tregua
Vivimos un hermoso día de marzo
Me despertaron vibraciones del oleaje
y luego subimos al navío espiritual de nuestra escuela
rendimos homenaje al arte de enseñar
recorrimos pasajes secretos
saludamos profesores
nos besamos bajo un cielo celeste
Mi alma habita donde habita mi hija
Amo su alegría
Su frente bendita
El lazo que la une a las estrellas
Los poetas nos declaman desde el umbral del
tiempo, magnífica obra del creador
audiovisual Carlos Salazar Arredondo,
rescata la voz original de vates iniciados por las duras pruebas de la existencia humana y, en el caso
de cuatro de ellos, por los ancestrales ritos que vivieron Ellington, Bolivar y
Bilbao.
El arte de Carlos incrusta los poemas en la
geografía, la luz, la alegría y las heridas de Chile. Los creadores evocados en su metraje, dan nuevo impulso a su obra gracias a la fuerza conmovedora de la música
que pulsa sobre la piel y aviva emociones.
La obertura a cargo de Antonio Campaña, instala
la presencia de un oleaje de melodías
que revelan el amplio poder espiritual del mar. Esta
sección configura un collage imbuido de amor a Valparaíso. La canción “Ahora el
mar en ti”, con música e interpretación de Patricio Anabalón, estremece y promete
que el poema de Antonio volará masivamente
entre las conciencias de nuestra tierra.
Eugenio García Díaz, poeta de Oriente y
Occidente, se hizo presente desde la eternidad para regalarnos el amor fraterno
de su mirada y el fuego de su alma abrazando a nuestro pueblo. Su palabra fue
acompañada por el espíritu de Carahue y por la infinita belleza del sur.
David Valjalo, poeta largamente extrañado en
California, nos habla desde Santiago, la
Estación Central, Villa Grimaldi, Plaza
de Armas, la ciudad con su profunda humanidad de cemento. Sus poemas fueron musicalizador por Santiago
Lupino.
En el turno de Guillermo Bown (vate alquimista),
la creación audiovisual cruza sutilmente
los territorios de la muerte, haciendo evidente que ella no existe, pues el
presente es infinito y porque sobre el cadáver oxidado y desértico de una
ciudad, Humberstone, sigue respirando el sol y el espíritu azul del cielo.
En el cierre, a cargo de Neruda, el eros marca el
florecer de la vida, que transmuta y sigue amando más. Aquí la música se arriesga
a emplear nuestras raíces africanas y logra hacerse tambor, bosque y fiesta de
libertad. Santiago Lupino y Pedro Foncea escribieron las partituras para la voz
y el fuego del vate parralino.
El estreno mundial de esta obra, ocurrido este viernes 13 de marzo en el Club Libertad
de Viña del Mar fue organizado por la Cámara Cultural Oscar Farías Urzúa en unión a Letras Laicas y con el Patrocinio
de la Gran Logia de Chile.
Gonzalo Villar Bordones
Poeta Viñamarino
Pienso en las uvas
Cada gajo traspasado por la luz
El aire respirado por la parra
Agua que bebe su raíz
| Una batalla tras otra |
“Bugonia”,“F1”,“Frankenstein”,“Hamnet”,“Marty
Supreme”,“One Battle After Another”, “The Secret Agent”,“Sentimental Value” ,“Sinners”
y “Train Dreams”, son las creaciones que compiten esta noche por la estatuilla dorada en el rubro "mejor película".
De ellas, valoro profundamente “One Battle
After Another” y “Hamnet”.
La primera, del célebre director, Paul Thomas
Anderson, por su tenso dinamismo, su
compromiso antirracista y su estrecho
vínculo con las formas de los cómics, aquel lenguaje visual de la infancia que
en este caso empuja a Trump y su cohorte de depredadores al entramado simbólico
de los villanos.
Un detalle que me encantó fue la cita de “La batalla
de Argel”, musicalizada por Ennio Morricone, remarcando así la línea del film dentro del cine político.
La segunda, de la magnífica Chloé Zhao, entrega
una visión feminista y ecológica del
cosmos Shakespereano. La cinta nos
muestra a Agnes, la esposa del bardo, como hija del bosque, pagana, conectada a
las hierbas y los sueños, capaz de parir entre las raíces y de hacerse hermana del
halcón. Además, tiene la gracia de introducir una novedosa línea de comprensión a
la tragedia que estremeció Elsinor.
En la obra de Zhao, las cortezas de los
árboles, el río, el llantén, las abejas, la natural proximidad de las brujas y los
trabajos del parto, otorgan a la película un sustrato profundamente humano. Justo
en aquel punto en que lo humano se liga con las estrellas, la
peste, el bosque, el sexo, la muerte y el lenguaje.
Un poderoso punto común entre ambas obras es su conexión con la paternidad/maternidad, ese vínculo que en las ciudades del siglo XXI se va extinguiendo y por lo mismo, revalorando.
A su vez, ambas creaciones aciertan en construirse sobre pilares literarios que adaptados
brillantemente, otorgan coherencia a estas cintas disímiles, conmovedoras e irremediablemente
colmadas de arte.
Los domingos no tengo alma
Despierto cinco minutos después del café
Extiendo mi piel al ser de Carola
Vuelo con las altas gaviotas
Siento presencias de mar en mi cuerpo
Quiero viajar hasta Hamburgo
Estudiar los ríos y sus redes de rutas
Tocar mi flauta en Bremen
Asistir a conciertos en Dresden
Asistir a mi hogar en Weimar
Me empeño en ser libertad
Extender la voz de los que sueñan
Acercar el domingo a su estrategia
Enseñar la paz en cada gesto
Los muchachos del liceo han enfadado a Mario
El Alcalde
También a la mitad más uno de Chile
A Trump y la Marina Real Británica
Sin embargo
Tal vez D'Halmar los comprenda
Los piense disputando trincheras de España
Encarnando la Alta Estella
Hermanos nuevos de Oscar Castro
Por la mañana trabajé el interior de mi conciencia
Analicé pruebas
Practiqué la justicia
El mediodía me golpeó con su fuerza pestilente
Y la hora me hizo más fuerte
Más insurgente
Más adherido a mi pueblo
Comienzo a parecerme al viento
Me diluyo en el celeste
Rozo y descubre tersuras
Avanzo moviendo al mundo
Pero avanzo sin llaves
y sin fuerza para derrumbar puertas
El sol me muerde el hombro
Corre junto a mí sobre el césped
Juega a los bombazos en la piscina
Canta, mientras yo duermo
Vatika sonríe entre las tumbas
Enseña el Oriente
Habita el cruce de planos
Abraza viajeros
Cierra el paso a oscuros visitantes
Custodia las fronteras del tiempo
Irradia al Estado Pontificio
Baba Vanga escribió el presente
Ayatolá entregando su martirio
Piezas de dominó cayendo
La tierra pariendo su fin
En tu centro dejé mi luz
Semilla de nueva conciencia
Mi libro esencial
La espada que porta mi fuerza
Queda tiempo para que me busques de nuevo
y rescates mi estrella desde la noche
cruzando el silencio con tu boca
transmutando tu abrazo en voz
El bombardeo impide que aún aclare
El jardín de niñas, la sinagoga
y el hogar de los mártires
ahora es ceniza bajo la estrella de Oriente
Aves de acero gobiernan el cielo
Lo mismo que dardos vomitados por el viento
y la noche no despeja
no abre un hueco al respeto
no despierta la paz.
Busco un lagar en la montaña
El signo del Lucero sobre su techo
A nuestros pies el lago
En lontananza el volcán
Yerra el tiempo al mostrar su desnudez
respirar en mi alma
saturar los silencios
roncar dormido bajo el sol
Bendito el día en que abracé a mi madre
y me llevó de la mano a mi nombre
las estrellas
y la gran luna que gobierna la noche
Volverá la guerra a perdernos en la muerte
Castigar la conciencia
Demoler el amor
Volvernos a mostrar las estrellas
Tajamar y madera me llamo
También acero y taladro
Madrehierba
Redondo
Cetro y heraldo del sol
Presido tormentas
Asisto a colmenas de estrellas
Empujo piedras
Inclino el azuel hacia el mar
Medir y seguir
Hablar de otras lunas
Globos que parecen estrellas
CBUS dormitando en Portales
Castigo el tiempo
Tumbo torres oscuras
Borro mi pena los viernes
Soy el bosque bajo la lluvia
Dime que eres Juan Manuel Fangio
Minerva naciendo en Collao
Gitana azul de Retiro
Línea de fuego cósmica en el cemento
Dime que naciste en Librería Gandhi
Estrella entre estantes de Miguel Hernández
Se de lujo en el petite Colón
y junto al último y querido jacarandá
Vendrá Castellana Torres
a cultivar mis silencios
Será hora y segundo de mi nombre
Otra yo erguida sobre mi sangre
Dónde estoy cuando callo
cuando duermo
cuando olvido
cuando enciendo mi luz en el desierto
Necesito a México
Cunpres y resquicios de sus sabores
Cierto tulipán de chicolate
Una danza de muertos en la calle
Fui
Rocé el vapor y la sombra
Arañé el perdón
Soñé el destino y la memoria
Viajé al comienzo y a la lluvia
El sol ha estado presente hoy
Me desnudó en la calle
Me obligó a caminar bajo los árboles
y ampararme en un copa con hielo
Tropiezo y no tropiezo
Escribo laberintos
Entreno acróbatas
Acepto bofetadas
Envío mi fuerza a la luna
Soy diez veces el sol
Árbol al interior del árbol
Sangre del viento
La Luna borrando el sendero
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Derramada
El agua busca su camino
Trata con el sediento rosal
El perro que descansa
Aquel hombre que cuida su pozo
El jarro que fractura el porteador
Esta es la tumba del viento
Sobre su lápida canta un ruiseñor
Lloran antiguos volantines
El violento rayo
Las olas que ya no rugen en los mares
No se junte con artistas
Salvo que quiera sorprenderse
Disfrutar
Aceptar desde ya el abandono
Elegí el limo del Nilo
La rémora de su continuo canto
Sus líquidos pasos sobre la arena
Su piel arrancada por el viento
Iquique fue
nombre y sal de su alma
Cézanne la
trajo a este puerto
Matisse
escribió sus silencios
Aldo
Francia puso luz en su mirada
Aquellos libros azules de Meza Barros
aprendieron
a volar sobre su cabeza
y ella ascendió
escaleras de bien
Se hizo amiga
de las naves
Defendió a
Gonzalo Rojas
Encendió su
alta luz
en el complejo
interior de las familias
Es de madrugada
y comienza su jornada
Estudia, litiga,
juzga, enseña
Cumple,
como si todo fuera sencillo
y el día
sumara cuarenta horas
una charla
en el ascensor
visita al
médico
lecciones que
iniciaron los romanos
Es de noche
y el hombre nuevo sigue engrillado en Pisagua
Hay puerta de escape en el pentagrama
Aquellas
cuarenta horas
Justo,
cuando el poema se torna acción
Para no seguir soñando con Susana
Escribiré pronto su poema
Pensaré en Iquique
1969
El teatro y la prisión de Pisagua
Mi hija se alimenta de abrazos
Por eso es linda como la lluvia
Solar a todo evento
Agua de luz vertida en mi alma
Cruzando el paraíso hemos llegado a Puerto Blest
Antes lo hizo Ernesto en su "Poderosa"
Lo mismo que Eva y Adán
Incluso Dante, tras perderse en el bosque
Conocí el olmo, el arrayán
Los poderosos coihues
El venerado alerce
Ante ellos me inclino
Lo mismo hace el viento
y el acero asesino de los hombres
La niña está mirando cordilleras
Lee los libros de la lluvia
El dominio de las aguas
Aquellos grandes poderes del sol
En un punto
hay lago a uno y otro lado del silencio
Es el poema de Angostura
Patagonia lacustre
Música al centro del Universo
La orquesta vuelve a navegar el mar negro
Descifra la olas del mediterráneo
Busca África y La India
Sigue la ruta de Sherezade
Elijo navegar el Nahuel Huapi
Asumir la srnda de los ancestros
La luna sobre el agua
Huellas de antiguos catacñismos
Álvaro pertenece al mar
Emerge de la bruma como espíritu de Zapallar
El viento empuja sus pinceles
y hermano lo llaman
aquellas grandes rocas
que sostienen el Océano
Desde el cielo
las aves observan su trabajo
imaginan la ruta de sus colores
aplauden trazos
celebran el brillo
perspectiva
espíritu inscrito en su luz
Las olas
con su trabajo eterno
siempre son el fondo de sus obras
permanente incendio de espuma
ciclos del Gran Espíritu
rapsodia que abraza al pintor
Aquí el sol
Volvió a sellar su alianza con la belleza
Y la música volvió a ser luz
Horadando las altas conciencias
Diré al sol que te espere
Y abra las flores en tu nombre
Provocando al aire celeste
El suave terremoto de la aurora
Una copa de luz en tu vientre
El bosque ha parido una mujer
El llantén
Libros de oro y luna
Palabras que canta el arroyo
Raíces y visiones del tiempo
Tesoros y duendes de Shakespeare
Creí ser de piedra
Mas soy un rayo del sol
Verbo extendido en la noche
Agua que borra el dolor
Mi hija tiene piel de abrazos
Cabellera inscrita en la noche
Ojos que alcanzan estrellad
Su poema inscrita en esta piel
Sobre mi cuerpo
Un collar de silencios
Sombra de ángelas
Miradas tuyas
La palabra y el poder del sol
Busco un caballo nocturno
Uno que me salve
Notable guerrero de Luna
Mi amigo el tiempo
dibujando el horizonte
El mar tiene rizos celestes
Sal empujada hacia el viento
Gaviotas hambrientas de cielo
Ondas que empujan el tiempo
Aspiro a ser humano
Morder uvas y limones solares
Cargar talismanes celestes
Rozar el siglo que nos borra
El viento
Me parece que provengo del viento
Veo un gran arcoiris en mi alma
y hojas de nobles árboles
cayando a través de mí hacia el agua
Un durazno es la mitad del verano
Octava parte del sol
Uva con cuesco
Brisa con azúcar
Poema que antecede al huesillo
No hagas esto
No me mires con deseo
No desnudes mi risa
No te acerques tan solar a mi alma
Es de cobardes no volar
Despertar sin la caña
Renunciar al tango
Apurar el tinto sin soltar una lágrima
Este roto
Lleva un colihue por lanza
Presume de cruzar cordilleras
Apurar orgasmos
Piropear los pies
Las faldas
y el rostro pecoso de las muchachas
Quiero que pliegues y repliegues tu sombra
hasta volverla azul
hasta fundar estrellas en su fondo
un sol que ampare esta alegría
un tiempo que contenga nuestra dicha
Estoy herido por tu nombre
Me lame el viento y las aguas
Tengo huecos en mi sangre
Me sigue el sol por la noche
Todo lo que existe florece en Gabriela
Olmué, Huasco. Nuestro Elqui
La higuera que perfuma esta aurora
La estrella que atesora su canción