La tentación de San Antonio (detalle), Martin Schongauer. 1475, Alemania.
El libro de la noche está perdido
Se sospecha de Miguel o de otro ángel de luz
Se sospecha del aire que devoró su sal
Se sospecha de un niño que ahora lee sin sombra
La tentación de San Antonio (detalle), Martin Schongauer. 1475, Alemania.
El libro de la noche está perdido
Se sospecha de Miguel o de otro ángel de luz
Se sospecha del aire que devoró su sal
Se sospecha de un niño que ahora lee sin sombra
Light and Shadow, Kumi Yamashita
Mi sombra habla de luz
Es indicio de este cuerpo
Posee hermandad con la Luna
Insiste en marcar mi presencia
Gonzalo Villar B., "Mi ventana"
Demora aquí
el cielo
nos
acompaña su ausencia
el anhelo
de su estrella
la gracia y
el roce de su brisa
Quién escribe lo que firmas?
Quién borda la bandera que levantas?
Quién pone palabras en tu boca?
Quién eres cuando ellas y ellos faltan?
Piido a esta noche
el calor de mi esposa
sus rayos verdes en mi rostro
un enjambre de estrellas en el cielo
Sobre cada cosa gris, algo celeste
Sobre mis codos, tu nariz perfecta
Sobre el pan, el sagrado óleo
Sobre lo inerte, la vida
Brasil ha resistido
Dijo no al pacto entre militares y súper ricos
No a la vida sin cultura
No al infierno de las armas
No a las trampas del miedo
En el ritmo de las cosas
Silencio
Repique de martillos
Noticias de pájaros
El borde en que llora está alegría
El viento ocurrió en octubre
Lo mismo el agua de Dios
Avalancha
Desborde
Resplandores
Cielo tibio que estremece
Dedicado a Carlos Salazar, que tiene en su alma la llave de Oriente
Tengo la llave del sur
Esa que cierra todos los silencios
La que guardo en mi nombre
Aquella con metal de primavera
Añadí fuego y truenos a mi alma
Nuestras gotas que forman la lluvia
Constante rugido del viento
El mar erizado y presente
La noche que aún teje mis sueños
Mi esposa duerme junto al mar
Así que escribo sobre sus hombros
En su frente
En sus hermosas piernas de bailarina
Lo hago con cuidado para que no despierte
No borre mi poema en la ducha
No vuelva a escribir la Biblia
sobre mi .......
Construimos
Silencio, retazos de una ruina ancestral
Poemario
de Elías Irazoqui Becerra
Editorial
Lloika, Chillán, 2024
Volcar el
espíritu en el papel. Hablar de la ausencia. Extrañar la mitad del alma. Nombrar
a los nietos. Tomar partido por la belleza, una especialmente prístina, ajena a
nuestro siglo.
Una belleza
de la que discrepamos, pero que
aplaudimos desde la diferencia.
Irónicamente,
contradecirse después, saludable ejercicio de libertad, con un aviso deslumbrante
que busca políticos silenciosos, corruptos que en el fondo son honestos y gente que no
piense, ni coma, ni respire.
Preguntarse
por Dios y elevar palabras para que se disuelvan en la luz del sol o , mediante
la lectura, impregnen las conciencias del Gran Arquitecto, aquellos espíritus
que participan de Él y en que palpita la eternidad del Amor.
Seguir un
hilo de WhatsApp, invirtiendo toda la fuerza de tu ser, mientras al otro lado
de la pantalla hay solamente una mirada fugaz, la casa llena de enfermos, una
vida que apenas nos roza.
Y a pesar
de todo, seguir cantando, pues mientras haya música tendremos vida.
Construimos
Silencio, retazos de una ruina ancestral, parece ser el adelanto de una obra mayor, como
la primera edición de Hojas de hierba, que augura en sus flores un árbol repleto
de granadas que nos alimentarán en las tardes de lluvia o en nuestras visitas
al infierno.
Eías
Irazoqui Becerra, doctor en didáctica, criado en los faldeos del Llaima, en su
tercer libro de poesía ha persistido en desbastar el silencio, instalando su
voz en un rincón del infinito.
He comenzado a llamarme rito
Lluvia de otubre
Fiesta de luz
Nuestra hora fuera del tiempo
Tomo un vaso de leche
y pienso en mi hermano Manuel Rojas
Mojo una galleta en el té :
recuerdo a mis abuelos y a Proust
Escucho a Homero en el canto de Las Gardenias
A Jesús en lo alto de las Montañas
A Shakespeare en la prisa del amor
A Carola, mi esposa, en el hablar luminoso de la gente
Sueño y me acompaña Borges
Encuentro a Cortázar en cada embotellamiento
En el Puente de los Artistas
En el espléndifd talento de Cristina Peri Rossi
A Neruda lo encuentro en el mar
y las banderas que alza mi pueblo
Gabriela ocupa las cumbres de Elqui
y un espacio de luz en mi centro
Escribo para liberar al sol
Las tres gracias encerradas en mi cuerpo
Mi árbol de alegrías
La canción que aún no despierta
Cecilia Bordones regresa al mar
Es feliz abrazando a Isidora
Al sobrino que dibujó en su ternura
Al bendito recuerdo de sus padres
Es feliz también en los desiertos
Entre sus flores
En los sueños que pueblan sus noches
y al meditar en movimiento
poblando su alma de luz