30 de junio de 2008

Carta N°79 para Isidora




Querida hija:

Esta madrugada, mientras tomas tu mamadera, a un día de la primera vez que dijiste mamá con carga de sentido, quiero hablarte de los rasgos de magia que van encaminando tu vida.

Como ya sabes. Inspirada por la poesía, fue tu abuelita Ana María la que antes de fallecer sembró en mi la inquietud de conocer a tu madre.

En las semanas previas a tu fecundación, las láminas del tarot examinadas en medio de los vapores del Tatio, me hablaron de una nueva era solar, de un nacimiento que vendría a cambiar las cosas.

En enero, el nacimiento de Manuel, hijo de Vale y Tuto, activó en mi un cariño especial por los niños y su carga de futuro.

A fines de ese mes conocí a tu madre. A los pocos días purifiqué mi alma y mi cuerpo mediante el fuego y el agua de la alta cordillera.

Pronto, comenzaste tu viaje de estrellas hacia nuestros brazos.
Durante los primeros meses de tu viaje, sentí fuerzas que me "hablaban", dándome consejos para el bienestar de nuestra joven familia. Sospecho que esas mismas fuerzas hicieron desaparecer mi naipe de magia negra.

Desde el momento mismo de tu concepción, supe que estabas en camino y que tu nombre sería "Isidora", tal como la madre de mi abuelita paterna, significando que eres un regalo de la sabiduría sagrada, un regalo de las más dulces estrellas y de nuestros ancestros.

Al poco tiempo, comencé a escribirte cartas, que ya suman 79, las que a su debido tiempo, te darán cuenta de tu historia y del estado de nuestra alma, desde los comienzos.

Ahora que naciste, has tomado la costumbre de madrugar y hacerme comapañía en mi insomnio de mañana, felices ambos de conectar nuestras energías y nuestra luz, en los momentos previos al regreso del sol.

Anoche, he leído en la prensa que astrólogos promueven un nuevo signo zodiacal correspondiente a tu fecha de nacimiento, se trata de Ofiuco, asociado a Asclepio, hijo de Apolo (Esculapio entre los romanos), el padre de la medicina, educado por el Centauro Quirón.

Y los sincronismos no cesan, mira este poema que escribí el 2001:

Soy un centauro enhebrado a tus nubes,
pordiosero extravagante e ingenuo,
junto a sueños y días que no me
pertenecen.
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