18 de noviembre de 2013

Saber pedir



Señor:
Traiga usted
mi  botella de primavera
cristal  soplado por un viudo
espíritu de las manos
en el pan.

Traiga  usted la tierra
en que crecieron los tomates
el sol que amó a esta albahaca
mi sopa castellana
la lluvia que domina el cafetal.



Este poema está dedicado a mi esposa por dos razones:
Primero, porque ella tiene arte para pedir platos exquisitos, segundo, porque se trata del fragmento de una cena imaginaria con ella, sin que interrumpa nuestra alegría, sin que nos viste una nube o un malentendido.

Como este fragmento corresponde a un momento especial,  ella podrá conservarlo en su pureza.

1 comentario:

Amando García Nuño dijo...

Sí, señor, todo quedará a su gusto. Luego, le pasaré la cuenta. O quizá se la pase su pareja, nunca se sabe.

Abrazos, siempre

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