Vi alcachofas en Limache
Eran delgadas y clariverdes
Parecían cantar desde su mesón
Sentían aún el acero que las cegó
Presentían las bocas y los hierros de su final
Vi alcachofas en Limache
Eran delgadas y clariverdes
Parecían cantar desde su mesón
Sentían aún el acero que las cegó
Presentían las bocas y los hierros de su final
Sobre el mesón de la cocina
descansaban las cabezas de los hombres
Ojos verdes, negros y azules
Lenguas pardas y rojas
Cilantro sobre el último grito de la chasca
La boca mordiendo naranjas y uvas
Algunas hundidas en vino
Perdidas en antiguos fondos de greda
Morder, erradicar, urdir
Abordar sonido y luz de las palabras
Heredar un jazmín
Sembrar el sábado con palabras
Almorcé con una mujer zulú
Ella ingeniosa y azul
Marítima
Piedras rojas y verdes
Sobre su cuerpo nocturno
Estuvimos juntos en París
Había paté y vino para los dos
Un poema de alcachofas
Dos lunas sentadas en nuestra mesa
Viene la flauta mágica
a marcar su impulso
Ni razón, ni naturaleza, sino sabiduría
La Gioconda sonríe a Hamlet
María Teresa vuelve a enamorarse de Francisco
...
Notas altas y bajas
Ese espejo
El carillón
Los higos
Aquel bendito pan
Tres cinco, nueve
Regresa el candado a mi boca
Daga de venganza
Monostatos traiciona a Hiram
Alquímica boda
En el centro, nuestro Disco Solar
Más que un príncipe, el iniciado debe ser un hombre
Mi alma tiene ranuras
Ausencias, pazos, hologramas
Tiene un cuaderno con fotos
y un libro repleto de ausencias
El cielo usa herraduras
Lleva naranjas en sus manos
Se sienta a fumar y a leer el crepúsculo
Orina los días martes
Se torna infinito en las noches estrelladas
Hoy fracturé el 24 de marzo
Lo dejé en añicos
Quebrado en en mil horas
Con siete amaneceres pululando
Y tres noches estrelladas
que conectan con la raíz del tiempo
Encontré mi alma bajo la almohada
Dormía profundamente
Al despertar recitó el Corán
Luego, buscó mi olor y mi nombre
Confirmo que soy de fuego
Un rayo en los cielo
Idea que cruza el otoño
Una chispa rodeada de azul
Abro la puerta y figura la lluvia
Nelson Aguilera Asenjo
Helios y Marte
Maestros cultivando el fuego
Heidi y el sabor de las ciruelas
Tuve hambre de piel
Fui aire sobre techos del puerto
Nombre del viento
Aroma que cubre esta tregua
Vivimos un hermoso día de marzo
Me despertaron vibraciones del oleaje
y luego subimos al navío espiritual de nuestra escuela
rendimos homenaje al arte de enseñar
recorrimos pasajes secretos
saludamos profesores
nos besamos bajo un cielo celeste
Mi alma habita donde habita mi hija
Amo su alegría
Su frente bendita
El lazo que la une a las estrellas
Los poetas nos declaman desde el umbral del
tiempo, magnífica obra del creador
audiovisual Carlos Salazar Arredondo,
rescata la voz original de vates iniciados por las duras pruebas de la existencia humana y, en el caso
de cuatro de ellos, por los ancestrales ritos que vivieron Ellington, Bolivar y
Bilbao.
El arte de Carlos incrusta los poemas en la
geografía, la luz, la alegría y las heridas de Chile. Los creadores evocados en su metraje, dan nuevo impulso a su obra gracias a la fuerza conmovedora de la música
que pulsa sobre la piel y aviva emociones.
La obertura a cargo de Antonio Campaña, instala
la presencia de un oleaje de melodías
que revelan el amplio poder espiritual del mar. Esta
sección configura un collage imbuido de amor a Valparaíso. La canción “Ahora el
mar en ti”, con música e interpretación de Patricio Anabalón, estremece y promete
que el poema de Antonio volará masivamente
entre las conciencias de nuestra tierra.
Eugenio García Díaz, poeta de Oriente y
Occidente, se hizo presente desde la eternidad para regalarnos el amor fraterno
de su mirada y el fuego de su alma abrazando a nuestro pueblo. Su palabra fue
acompañada por el espíritu de Carahue y por la infinita belleza del sur.
David Valjalo, poeta largamente extrañado en
California, nos habla desde Santiago, la
Estación Central, Villa Grimaldi, Plaza
de Armas, la ciudad con su profunda humanidad de cemento. Sus poemas fueron musicalizador por Santiago
Lupino.
En el turno de Guillermo Bown (vate alquimista),
la creación audiovisual cruza sutilmente
los territorios de la muerte, haciendo evidente que ella no existe, pues el
presente es infinito y porque sobre el cadáver oxidado y desértico de una
ciudad, Humberstone, sigue respirando el sol y el espíritu azul del cielo.
En el cierre, a cargo de Neruda, el eros marca el
florecer de la vida, que transmuta y sigue amando más. Aquí la música se arriesga
a emplear nuestras raíces africanas y logra hacerse tambor, bosque y fiesta de
libertad. Santiago Lupino y Pedro Foncea escribieron las partituras para la voz
y el fuego del vate parralino.
El estreno mundial de esta obra, ocurrido este viernes 13 de marzo en el Club Libertad
de Viña del Mar fue organizado por la Cámara Cultural Oscar Farías Urzúa en unión a Letras Laicas y con el Patrocinio
de la Gran Logia de Chile.
Gonzalo Villar Bordones
Poeta Viñamarino
Pienso en las uvas
Cada gajo traspasado por la luz
El aire respirado por la parra
Agua que bebe su raíz
| Una batalla tras otra |
“Bugonia”,“F1”,“Frankenstein”,“Hamnet”,“Marty
Supreme”,“One Battle After Another”, “The Secret Agent”,“Sentimental Value” ,“Sinners”
y “Train Dreams”, son las creaciones que compiten esta noche por la estatuilla dorada en el rubro "mejor película".
De ellas, valoro profundamente “One Battle
After Another” y “Hamnet”.
La primera, del célebre director, Paul Thomas
Anderson, por su tenso dinamismo, su
compromiso antirracista y su estrecho
vínculo con las formas de los cómics, aquel lenguaje visual de la infancia que
en este caso empuja a Trump y su cohorte de depredadores al entramado simbólico
de los villanos.
Un detalle que me encantó fue la cita de “La batalla
de Argel”, musicalizada por Ennio Morricone, remarcando así la línea del film dentro del cine político.
La segunda, de la magnífica Chloé Zhao, entrega
una visión feminista y ecológica del
cosmos Shakespereano. La cinta nos
muestra a Agnes, la esposa del bardo, como hija del bosque, pagana, conectada a
las hierbas y los sueños, capaz de parir entre las raíces y de hacerse hermana del
halcón. Además, tiene la gracia de introducir una novedosa línea de comprensión a
la tragedia que estremeció Elsinor.
En la obra de Zhao, las cortezas de los
árboles, el río, el llantén, las abejas, la natural proximidad de las brujas y los
trabajos del parto, otorgan a la película un sustrato profundamente humano. Justo
en aquel punto en que lo humano se liga con las estrellas, la
peste, el bosque, el sexo, la muerte y el lenguaje.
Un poderoso punto común entre ambas obras es su conexión con la paternidad/maternidad, ese vínculo que en las ciudades del siglo XXI se va extinguiendo y por lo mismo, revalorando.
A su vez, ambas creaciones aciertan en construirse sobre pilares literarios que adaptados
brillantemente, otorgan coherencia a estas cintas disímiles, conmovedoras e irremediablemente
colmadas de arte.
Los domingos no tengo alma
Despierto cinco minutos después del café
Extiendo mi piel al ser de Carola
Vuelo con las altas gaviotas
Siento presencias de mar en mi cuerpo
Quiero viajar hasta Hamburgo
Estudiar los ríos y sus redes de rutas
Tocar mi flauta en Bremen
Asistir a conciertos en Dresden
Asistir a mi hogar en Weimar
Me empeño en ser libertad
Extender la voz de los que sueñan
Acercar el domingo a su estrategia
Enseñar la paz en cada gesto
Los muchachos del liceo han enfadado a Mario
El Alcalde
También a la mitad más uno de Chile
A Trump y la Marina Real Británica
Sin embargo
Tal vez D'Halmar los comprenda
Los piense disputando trincheras de España
Encarnando la Alta Estella
Hermanos nuevos de Oscar Castro
Por la mañana trabajé el interior de mi conciencia
Analicé pruebas
Practiqué la justicia
El mediodía me golpeó con su fuerza pestilente
Y la hora me hizo más fuerte
Más insurgente
Más adherido a mi pueblo
Comienzo a parecerme al viento
Me diluyo en el celeste
Rozo y descubre tersuras
Avanzo moviendo al mundo
Pero avanzo sin llaves
y sin fuerza para derrumbar puertas
El sol me muerde el hombro
Corre junto a mí sobre el césped
Juega a los bombazos en la piscina
Canta, mientras yo duermo
Vatika sonríe entre las tumbas
Enseña el Oriente
Habita el cruce de planos
Abraza viajeros
Cierra el paso a oscuros visitantes
Custodia las fronteras del tiempo
Irradia al Estado Pontificio
Baba Vanga escribió el presente
Ayatolá entregando su martirio
Piezas de dominó cayendo
La tierra pariendo su fin
En tu centro dejé mi luz
Semilla de nueva conciencia
Mi libro esencial
La espada que porta mi fuerza
Queda tiempo para que me busques de nuevo
y rescates mi estrella desde la noche
cruzando el silencio con tu boca
transmutando tu abrazo en voz
El bombardeo impide que aún aclare
El jardín de niñas, la sinagoga
y el hogar de los mártires
ahora es ceniza bajo la estrella de Oriente
Aves de acero gobiernan el cielo
Lo mismo que dardos vomitados por el viento
y la noche no despeja
no abre un hueco al respeto
no despierta la paz.
Busco un lagar en la montaña
El signo del Lucero sobre su techo
A nuestros pies el lago
En lontananza el volcán
Yerra el tiempo al mostrar su desnudez
respirar en mi alma
saturar los silencios
roncar dormido bajo el sol
Bendito el día en que abracé a mi madre
y me llevó de la mano a mi nombre
las estrellas
y la gran luna que gobierna la noche
Volverá la guerra a perdernos en la muerte
Castigar la conciencia
Demoler el amor
Volvernos a mostrar las estrellas
Tajamar y madera me llamo
También acero y taladro
Madrehierba
Redondo
Cetro y heraldo del sol
Presido tormentas
Asisto a colmenas de estrellas
Empujo piedras
Inclino el azuel hacia el mar
Medir y seguir
Hablar de otras lunas
Globos que parecen estrellas
CBUS dormitando en Portales
Castigo el tiempo
Tumbo torres oscuras
Borro mi pena los viernes
Soy el bosque bajo la lluvia
Dime que eres Juan Manuel Fangio
Minerva naciendo en Collao
Gitana azul de Retiro
Línea de fuego cósmica en el cemento
Dime que naciste en Librería Gandhi
Estrella entre estantes de Miguel Hernández
Se de lujo en el petite Colón
y junto al último y querido jacarandá
Vendrá Castellana Torres
a cultivar mis silencios
Será hora y segundo de mi nombre
Otra yo erguida sobre mi sangre
Dónde estoy cuando callo
cuando duermo
cuando olvido
cuando enciendo mi luz en el desierto
Necesito a México
Cunpres y resquicios de sus sabores
Cierto tulipán de chicolate
Una danza de muertos en la calle
Fui
Rocé el vapor y la sombra
Arañé el perdón
Soñé el destino y la memoria
Viajé al comienzo y a la lluvia
El sol ha estado presente hoy
Me desnudó en la calle
Me obligó a caminar bajo los árboles
y ampararme en un copa con hielo
Tropiezo y no tropiezo
Escribo laberintos
Entreno acróbatas
Acepto bofetadas
Envío mi fuerza a la luna
Soy diez veces el sol
Árbol al interior del árbol
Sangre del viento
La Luna borrando el sendero
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Derramada
El agua busca su camino
Trata con el sediento rosal
El perro que descansa
Aquel hombre que cuida su pozo
El jarro que fractura el porteador
Esta es la tumba del viento
Sobre su lápida canta un ruiseñor
Lloran antiguos volantines
El violento rayo
Las olas que ya no rugen en los mares
No se junte con artistas
Salvo que quiera sorprenderse
Disfrutar
Aceptar desde ya el abandono
Elegí el limo del Nilo
La rémora de su continuo canto
Sus líquidos pasos sobre la arena
Su piel arrancada por el viento
Iquique fue
nombre y sal de su alma
Cézanne la
trajo a este puerto
Matisse
escribió sus silencios
Aldo
Francia puso luz en su mirada
Aquellos libros azules de Meza Barros
aprendieron
a volar sobre su cabeza
y ella ascendió
escaleras de bien
Se hizo amiga
de las naves
Defendió a
Gonzalo Rojas
Encendió su
alta luz
en el complejo
interior de las familias
Es de madrugada
y comienza su jornada
Estudia, litiga,
juzga, enseña
Cumple,
como si todo fuera sencillo
y el día
sumara cuarenta horas
una charla
en el ascensor
visita al
médico
lecciones que
iniciaron los romanos
Es de noche
y el hombre nuevo sigue engrillado en Pisagua
Hay puerta de escape en el pentagrama
Aquellas
cuarenta horas
Justo,
cuando el poema se torna acción
Para no seguir soñando con Susana
Escribiré pronto su poema
Pensaré en Iquique
1969
El teatro y la prisión de Pisagua
Mi hija se alimenta de abrazos
Por eso es linda como la lluvia
Solar a todo evento
Agua de luz vertida en mi alma
Cruzando el paraíso hemos llegado a Puerto Blest
Antes lo hizo Ernesto en su "Poderosa"
Lo mismo que Eva y Adán
Incluso Dante, tras perderse en el bosque
Conocí el olmo, el arrayán
Los poderosos coihues
El venerado alerce
Ante ellos me inclino
Lo mismo hace el viento
y el acero asesino de los hombres
La niña está mirando cordilleras
Lee los libros de la lluvia
El dominio de las aguas
Aquellos grandes poderes del sol
En un punto
hay lago a uno y otro lado del silencio
Es el poema de Angostura
Patagonia lacustre
Música al centro del Universo
La orquesta vuelve a navegar el mar negro
Descifra la olas del mediterráneo
Busca África y La India
Sigue la ruta de Sherezade
Elijo navegar el Nahuel Huapi
Asumir la srnda de los ancestros
La luna sobre el agua
Huellas de antiguos catacñismos
Álvaro pertenece al mar
Emerge de la bruma como espíritu de Zapallar
El viento empuja sus pinceles
y hermano lo llaman
aquellas grandes rocas
que sostienen el Océano
Desde el cielo
las aves observan su trabajo
imaginan la ruta de sus colores
aplauden trazos
celebran el brillo
perspectiva
espíritu inscrito en su luz
Las olas
con su trabajo eterno
siempre son el fondo de sus obras
permanente incendio de espuma
ciclos del Gran Espíritu
rapsodia que abraza al pintor
Aquí el sol
Volvió a sellar su alianza con la belleza
Y la música volvió a ser luz
Horadando las altas conciencias
Diré al sol que te espere
Y abra las flores en tu nombre
Provocando al aire celeste
El suave terremoto de la aurora
Una copa de luz en tu vientre
El bosque ha parido una mujer
El llantén
Libros de oro y luna
Palabras que canta el arroyo
Raíces y visiones del tiempo
Tesoros y duendes de Shakespeare
Creí ser de piedra
Mas soy un rayo del sol
Verbo extendido en la noche
Agua que borra el dolor
Mi hija tiene piel de abrazos
Cabellera inscrita en la noche
Ojos que alcanzan estrellad
Su poema inscrita en esta piel
Sobre mi cuerpo
Un collar de silencios
Sombra de ángelas
Miradas tuyas
La palabra y el poder del sol
Busco un caballo nocturno
Uno que me salve
Notable guerrero de Luna
Mi amigo el tiempo
dibujando el horizonte
El mar tiene rizos celestes
Sal empujada hacia el viento
Gaviotas hambrientas de cielo
Ondas que empujan el tiempo
Aspiro a ser humano
Morder uvas y limones solares
Cargar talismanes celestes
Rozar el siglo que nos borra
El viento
Me parece que provengo del viento
Veo un gran arcoiris en mi alma
y hojas de nobles árboles
cayando a través de mí hacia el agua
Un durazno es la mitad del verano
Octava parte del sol
Uva con cuesco
Brisa con azúcar
Poema que antecede al huesillo
No hagas esto
No me mires con deseo
No desnudes mi risa
No te acerques tan solar a mi alma
Es de cobardes no volar
Despertar sin la caña
Renunciar al tango
Apurar el tinto sin soltar una lágrima
Este roto
Lleva un colihue por lanza
Presume de cruzar cordilleras
Apurar orgasmos
Piropear los pies
Las faldas
y el rostro pecoso de las muchachas
Quiero que pliegues y repliegues tu sombra
hasta volverla azul
hasta fundar estrellas en su fondo
un sol que ampare esta alegría
un tiempo que contenga nuestra dicha
Estoy herido por tu nombre
Me lame el viento y las aguas
Tengo huecos en mi sangre
Me sigue el sol por la noche
Todo lo que existe florece en Gabriela
Olmué, Huasco. Nuestro Elqui
La higuera que perfuma esta aurora
La estrella que atesora su canción
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Lo que ahora siento
es tu ausencia
tu último beso
la forma en que husite de mi cuerpo
Empleando un mazo de
piedra
y en la puerta
oriental del templo
cerraste el camino del
sol hacia la aurora
impediste la primavera
y empujaste la Luz
hacia su tumba
Ahora, Abairam, detestable engendro
cumpliendo órdenes
de Salomón
y guiado por el buen
Pharos
observo tu escondite en
la caverna
Duermes
y una espúrea luz deja
adivinar tus formas
Tropiezo y te
despierto
Combatimos
Mi puñal perfora tu
cabeza
y a pesar de ello
siento sangre brotar
desde mi frente
Llevo mis manos hasta
la herida
Las observo bañadas en
rojo
Las dirijo por última vez a mi pecho
El grito de nekam, aún traspasa el silencio
Entrego al Rey mi propia cabeza
Cuando hay hermana hay primavera
Solsticio azul de los silencios
Providencia del mar
Sal del tiempo
Libro que cae desde el cielo
Para Daniela en su cumpleaños
Me encantas porque sabes decir te quiero
Porque tienes poder sobre el viento
-Lágrimas en el baúl de invierno-
Cierto poder sobre mi alma
sobre la albahaca
y el domingo que precede al invierno
El sol borrará mis palabras
Las montañas que sostienen el cielo
Mi memoria y la tuya
El viento que empuja los tiempos
Pero aún no borra el presente
La urgente exigencia de la ética
Tu belleza radiante
La morada y el refugio del azul
Dedicada a Rodolfo Moreno
¿Dónde más?
¿Dónde más,
sino con nosotros, mi hermano?
Esas palabras
que portan luz
rescataron mi
ser de la gran vergüenza
y la oscura envida
Por años
estuve aprendiendo a decir Alef
primer fonema
del camino
y más bestia
que espíritu
tallé mi piedra
sin rigor, sin arte, sin perfume de alegría
Incluso robé la
sublime clave de Amós
quien pronuncia
ya Tau
letra final de
esta vía
Con sutil inteligencia
y poderoso amor
fui juzgado por
mis Maestros
que habían
ajustado cada encargo
a la etapa de
cada quien en el camino
Aquellos
hombres, mis maestros
fueron también
deseo, engaño y muerte
y
recordándolo, supieron regresarme al camino
darme aún más
luz
bañarme en la
aurora de sus abrazos
tornarme al hogar
en que somos Uno
Lo que viene ahora
es azul de nombresSoy la palabra tronadura
Cierta trama de sílabas
El arte de sanar
Sombra y borde del abismo
Soy un nardo celeste
Carne del damasco
Aroma de la higuera
Raíz que huye del sol
Hoy truenan las estrellas
Algunas mueren de pudor y envidia
Orinan sobre cascadas de nieve
Muerden los rizos y el oro del caimán
Nuestro techo de papel se triza
Suda el lacre del solsticio
Muestro sol hoy tropieza
& nada perdona esta.paz
Leer es heredar el alma de otro
Recostarse en su cama
Probar su caldo
Besar a su esposa
Leer es conversar con otro
Perforar sus sueños
Juzgar su ternura
Borrar la tregua que nos separa
Mi nombre es azul y está en guerra
Mi pena combate en Chiloé
Mi boca bebe de una hermosa vertiente
Mis manos van labrando la tierra
Mi luz ha migrado hasta Gaza
Vino aquí mi mi nombre
poco antes que mi cuerpo
y a pocos o a nadie le importó
Luego, llegó herida de luz mi palabra
y la ciudad me dijo: pasa,
que eres mi hijo y mi hermano
Boca que grita mi alma
Manos que alzan mi aurora
Aquí se rompe el silencio
Lo dice en mi alma
Bordones Garrido doña Myrtha
Lo habla la guerra con sus estruendos
Lo murmura libros
Lo grita el futuro que llega
Somos la intensa Venezuela
Su alma derramada por el mundo
Aquel dictador secuestrado
Mil traiciones borradas por la noche
Multitud de acuerdos en la sombra
Allí. Independencia truncada
Su cielo roto por el fuego
Águilas en busca de petróleo
Caracas herida en su costado
Venezuela intervenida, murmuró "El Mercurio"
Allí la corrupción escribió su poema
Vendió conciencia y tierra
Actas que contaron los votos
Bloqueo, huida, "el rapto"
Incluso, la palabra pueblo
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Nuestra fundación nos convocó a agradecer al 2025 y entregó la medalla Camilo Henríquez a quienes de una u otra manera aportaron con nuestra misión de ayudar a la gente a ser feliz.
Crepúsculo |
| del 30 de diciembre 2025 |
María José Murillo agradeciendo a través del canto
| El lugar vació es el de Jorge Burgos que tomó la foto. Al fondo se nota a Álvaro y Felipe |
| En primera línea, Blanca, Consuelo y Marcia |
| Consuelo Gonzalo y Claudia |
| Consuelo y Gonzalo |
| Consuelo y Gonzalo |
| El salón |
| Consuelo, Gonzalo y Marcia |
| La noche del 30 de diciembre |
| Gonzalo y Carola |
| Isidora, Gonzalo y Carola |
| Gonzalo, Carola y Cecilia |
| Marisol Utreras agradeciendo al 2025 |
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| Gonzalo y Marisol Utreras |
Sueño que despierto y no es cierto
Sueño que escapo de ese segundo sueño y por cierto tampoco escapo
Me quedo aquí en esta esfera
Dende reina mi hija y mi esposa
Ecribo lo que río
lo que canto y lo que lloro
Escribo sueños
que visitan mi conciencia
Aquello que susurran mil estrellas
Aquello que guardas en secreto
Lo que enseña y proclama mi intuición