1 de diciembre de 2008

Carta Nro. 100 para Isidora

Leonardo da Vinci, "Virgen de las Rocas"


Querida Hija:


Como de costumbre, es de madrugada y estás en mi regazo, contenta de ser una niña con derecho a las caricias.

Con una mano te escribo y con la otra voy dialogando con tu piel, tan nueva y tan linda.

Quiero hablarte de la magia que sigue tu camino. Ya hemos conversado sobe los sincronismos que marcaron tu llegada al mundo. Ahora quiero contarte de los signos, que al acercarse tu primer cumpleaños, indican la presencia de la sabiduría tradicional de la tierra.

Esto es lo que pasó: (1)

Ocurre que el sábado fuimos con tu madre a visitar a mis primas Zaira y Sandra, que viven en una parcela ubicada en el sector norte de “El Belloto”

Como de costumbre, lo desvíos y enreveses del camino nos hicieron equivocar el rumbo y nos obligaron a buscar en nuestra memoria las claves para salir de aquel laberinto y llegar a la Parcela “El Sauce”, donde habitan mis primas, junto a toda su familia, que es muy unida, pese a las pruebas del exilio y el retorno.

En aquella jornada, junto con compatir un día de primavera, debíamos ocuparnos del agua que brota generosamente en múltiples puntos de aquel suelo, donde se levantan las casas de nuestros familiares y una capilla de madera dedicada a la Virgen María.

Precisamente, mi tarea en estos días es impedir el plan del gobierno dirigido a conducir un nuevo cauce de aguas lluvias hacia aquella tierra de vertientes.

Como se nos hizo muy tarde recorriendo las quebradas, compartiendo abrazos y elevando brindis al cielo para celebrar tu sonrisa, decidimos pernoctar allá.

Las estrellas llegaron al jardín y visitó mi memoria la jornada que tuvimos hace pocas semanas en Colliguay y la visión que tuve sobre el simbolismo del templo de Chartres.

Alimentado por aquella tierra y aquel firmamento, dormí entre los brazos de ustedes, hasta que me despertó una nueva visión.

Mi inconciente unió las claves que habían permanecido ocultas durante la primacía de la razón. (2)

Allí donde hay aguas que brotan, la población tiende a crear centros de culto dirigidos a venerar imágenes femeninas que hablan de sabiduría, afecto y fecundidad.

Recordé las múltiples grutas de la Virgen con el agua brotando de las rocas, la Virgen Negra del subsuelo en la cripta de Chartres, junto a su pozo milenario; la imagen de la Papisa en el Tarot, con el piso lleno de agua corriente.

Eran las cinco de la mañana y esta olla de sincronismos e impresiones comenzó a danzar en mi alma con ganas de salir y abrazar a la gente.

La primera en emerger de la noche fue mi tía Zahira. Me cuenta que la casa tiene un subterráneo, que jamás han podido usar a raíz del agua que brota con generosidad y, para mi decepción, me explica que la Virgen de la capilla es blanca.

Durante el desayuno les cuento sobre mi visión y les relato que he constatado la presencia de algunos de los principales elementos simbólicos de Chartres, el laberinto, las aguas subterráneas, la cripta y la Virgen. Les explico que sólo me decepciona el color blanco de la virgen.

Mi tía me dice entonces que mire hacia arriba y ante a mis ojos aparece la imagen de una Virgen Negra, reinando sobre la mesa del desayuno.

Hay pequeños relámpagos en mi cuerpo. Isidora, el regalo de la sabiduría sagrada, ha llegado ante la prolongación del culto a Isis en el cristianismo del siglo XXI.(3)

Recreo, uno de diciembre de 2008.


Virgen Negra








1.-Pausa para darte un yogurt.

2.- Pausa para limpiarte el yogurt de la cara.

3.- La imagen ha estado durante 30 años acompañando a aquella rama de nuestra familia.

3 comentarios:

Lalodelce dijo...

Gonzalo, pasé a visitar luego de un tiempo y me encuentro con este post y el anterior con una foto tuya de supongo la preciosa bebé Isidora.

Te hiciste papá por primera vez o de nuevo?

Enhorabuena y felicidades!

Matilde dijo...

que bello padre

y que grandes letra

.

tu hija es como cien soles

mil besos

Isabel Romana dijo...

Impresiona constatar cómo esos símbolos se nos presentan y parece que puedan arrojarnos una luz distinta sobre lo que ya conocíamos. Bendia Isidora, que os ha traído tantas alegrías. Besos.

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