6 de julio de 2010

Tempestad




Hoy iré a los hombres,

tomaré formas de tempestad,

golpearé las ventanas de los amantes,

haré húmedas las cunas,

tendré pasión por aguarlo todo,

incluso las carpas de los desplazados,

las grietas de los terremotos,

los pequeños brotes de las zanahorias,

los rostros sonrientes,

los calcetines de lana,

el escondite secreto de los caracoles.


Convertido en gotas

miraré el interior de los vehículos,

los mitones azules de los colegiales,

las colaciones de los obreros,

los libros de las enamoradas,

el pelo hirsuto de los vagabundos,

la tristeza sombría de los cementerios.


Soplaré como un demonio

sobre las casas y los hospitales,

hasta que los niños griten de miedo

y los barcos huyan de mi fuerza.


Hasta que los niños griten de miedo

y el agua encienda la tierra.







La imagen proviene de pixdaus

3 comentarios:

Isabel Mª dijo...

...y despues de la tempestad, llegó la calma

Isabel Barceló Chico dijo...

Una tempestad furibunda y curiosa. Quién sabe si preferiría estar con todos esos personajes y no contra ellos... Un abrazo.

 Mayte dijo...

Imponente poesía, transmitiendo toda la fuerza de la vida.

Besiño.

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