26 de julio de 2010

un poema para cada sol

Llevo 214 días escribiendo un poema para cada sol,

incluso en las jornadas de terremoto y muerte.

¿Que he obtenido con ello?

la extensión de los temas,

el ensayo de excluir los puntos y las comas

a la manera ruda de Apollinaire,

los poemas gay y lésbicos,

los gritos de barricada,

religiones y misterios,

almas de amigos,

diálogo con el cine y la pintura,

con objetos del hogar,

frutas y colores,

inventos de cocina,

hembras de la vanguardia,

Shakespeare,

rosas que crecen en Palestina,

lazos de mi propia boda.


Descubrí sentidos en mis sueños,

conexiones con Beatriz,

bosques en el alma de Isidora,

disparos en Stalingrado,

reacciones de miedo,

pudor y alegría en mis lectores.


Escribí mirándome en vuestros espejos,

aprendiendo del silencio y del aplauso,

del rechazo y la polémica,

del ejercicio de completar y sumar,

haciendo evidente que somos uno,

miles de gotas en el mismo mar.


Recorrí laberintos de mi alma,

usé poemas como dardos,

me detuve en los santuarios,

abusé de vuestra luz

y vuestra paciencia,

tropecé con ángeles y un árbol azul,

jugué naipes con los toros,

hilé historias de tango,

abracé a mis abuelos,

conversé con mis muertos,

no olvidé el amor.

2 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Y debes de seguir escribieno. No dejes nunca tu pluma.
Necesario seguir leyéndote.

Besos.

Vestal dijo...

al fin y al cabo eso es lo mas importante y lo unico importante...
NO OLVIDAR EL AMOR

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