Despierto y le temo a la pobreza
a mi propia imprudencia
a mi muerte y más a la de otros
al dolor del cuerpo destruido
mi propia envidia desbordada en su fuego
elevándose sobre cenizas
de mi alegría.
Despierto y me quedo a respirar
palpo los cuerpos que duermen a mi lado
me dejo seducir por la mañana
escucho y observo el jardín
agradezco la presencia del sol
hago un inventario de este jueves
bebo un poema en barra de madera
converso tempestades con los jueces
visito los bosques del sexo
regreso al agua
como un nadador entre sueños
camino entre espejos de mi mente
abro y cierro puertas
despejo cerrojos
dejo mi día
como libro durmiendo en el desierto.

Este texto conversa con Louise Glück en
Confesión
"Decir que nada temo
sería faltar a la verdad.
La enfermedad, la humillación,
me atemorizan.
Tengo sueños, como cualquiera.
Pero aprendí a ocultarlos
para protegerme
de la plenitud: la felicidad
atrae a las Furias.
Son hermanas, salvajes,
que no tienen sentimientos,
sólo envidia."
Giorgio de Chirico nos deja sus trabajos "Caballos" y "El cerebro del niño"
La imagen está tomada de este sitio.
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