24 de junio de 2017

Arte de Cocinar




Cayendo hacia mi espíritu,

observé vuestra música.

Carola grabando a su pueblo.

Registrando canciones de ancianas.

Postres de seducción.

Caldos de hueso.

Hallullas musulmanas.

Picarones para olvidar las penas.



Así surgen partituras.

Afloran tempos.

Nace  el sabor de Recreo.

Son canciones para niños de Béla Bartók.

Violeta de Ñuble y las estrellas.

Pavana en calle Dieciocho.

Phi en la piña y Pi en las naranjas.

Antiguo casamiento de negros!!!!



Me recibe entonces vuestra orquesta.

Verónica, Paola, Claudia y Camila.

Rapsodas de antiguos espíritus.

Sabias al empuñar sus violines

Sazonar caldos.

Emplear acero y fuego.

Apreciar vapores.

Golpear con fuerza  el timbal.


Benditas músicas:

Temperan  la tristeza con el saxofón.

Son libertad en la flauta traversa.

Alegría al esparcir la canela.



En ceremonia de atardecer

compartirán el camotillo

hablarán de amores pasados

leerán este poema de sabores

dejarán manzana rallada en mis labios

arderá esta carta en el fogón

vaciaremos las copas de guindado.
 
Instrucciones. Este poema debe apreciarse escuchando música de Bartók , Ravel y Violeta; bebiendo guindao; degustando picarones, manzana rallada con leche condensada y  los camotillos que ama Carola
 

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