17 de diciembre de 2010

Morir


Nunca quise morirme.
No tenía ganas de despertar de esta vida.
Arrancarme de sus juegos, su tibieza,
la fecunda  acción  de los vientos,
el profundo amor de la lluvia.
¿Por qué cuesta tanto salir de este sueño,
olvidar  la  esperanza, despedir el infortunio?
¿Por qué es tan tiste este viaje?
Quedar desprovisto de memoria.
Sombra en una sala de clases.
Hielo en las manos de un niño.
¿Quién serás cuando yo regrese al agua
y viva en tu rostro un segundo?


Este poema conversa con  Jorge Luis Borges.
 
Sueño

Si el sueño fuera ( como dicen ) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

 


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3 comentarios:

fgiucich dijo...

Sueños que, con el tiempo, se convierten en realidad. Abrazos.

La Dame Masquée dijo...

Magnifica respuesta.
Yo tampoco quisiera despertar de este extraño sueño, a pesar de que a veces se convierte en pesadilla. Aun así, no quiero que termine. Asusta enfrentarse al final de las cosas.

Feliz dia

Bisous

Aurora dijo...

Aunque no temo a la muerte, no quiero aún, despertar de este sueño, a veces pesadilla, a veces ambrosía. Gracias por visitar mi blog y comentar. Saludos.

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