1 de enero de 2011

Ritual de año nuevo




Se que sentiste el gemido de la muerte,
probaste la humedad del río turbio,
huiste al derrumbe de los cuerpos,
llegaste al ataúd del silencio.

Pero despertaste enredada entre cables,
robada a otro mundo,
abrazada a tus creencias,
rodeada y rodeada de sol.

Regresaste a disfrutar la belleza,
elevada de sueños,
responsable de ti misma,
efectivamente madre.

Regresaste para liberarte de la infancia
y respirar  el amor,
dejando  las fronteras sin luz,
saliendo  del árbol que encierra,
la constante insolencia del deseo,
el espantoso peso del yo.




Poema dedicado a una mujer renacida que aún viste de negro.

1 comentario:

Vestal dijo...

que miterioso...quien será esa mujer??

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