25 de julio de 2017

Ramiro Villar Maturana


Mi maestro atisba el sentido de lo humano.
Ha visto ojos y rodillas del pensamiento.
Excéntrico fluir de emociones.
Nacimiento y muerte de la sangre.

A cada instante:
Recibe el puro abrazo de su madre.
Percibe el andar de sus hijos.
Juegos de sus nietos.
Silencios de su padre en la mesa grande.

Mi maestro viaja.
Construye torres y alza puentes.
Explica el cuerpo.
Impulsos eléctricos.
Constante hacer del corazón.
Ir y venir de galaxias en la mente.

Llega la aurora y está enamorado.
Busca su eternidad en trenes.
La  abraza en este océano.
Jardines del Pedagógico.
Nuestro hogar  en calle Yungay.
Altura alegre de Cirilo Amtrong.

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