5 de noviembre de 2006

me gustas porque eres dulce

Me gustas porque eres dulce,
hermosa como una boda,
insolente los días martes
y brava de cuando en vez.

Me gustas a pesar de tus certezas,
porque te enmierda la injusticia
y te sienta bien morder.

Me gustas porque eres libre y no tanto,
porque me agobia tu belleza
y me falta tu querer.

Llegué a tu casa
vestido de tumulto
y me fui quedando en tu mirada
y me fui embriagando en tu dolor.

No temas...
no soy un asaltante de tu cuerpo,
no quiero ser tu padre,
ni tu amante ni tu don.

No temas...
en los buenos días
sólo llego a ser un hombre.

No temas...
en los buenos días
pronunciar tu nombre
es un presente de Dios.

Y no te pido besos ni engaños
ni una cama doble en un motel lejano.

Sólo te pido los días que el viento no
perdona
y las tardes de lluvia que me duelen sin ti.



Escribí la segunda parte de este poema en el año 2000 (desde: llegué a tu casa), mientras viajaba en un colectivo - taxi comunitario - entre Valparaíso y Viña del Mar, como encarnación de mis sentimientos esa mañana.

Cuando llegué a mi oficina, María Victoria me estaba esperando. Le leí el texto y lloró como una niña.

Fue un momento muy mágico. Nunca fuimos más que amigos.

El inicio, lo escribí a los pocos días, durante una reunión de trabajo. Por lo mismo, contiene un efuerzo en que resalta lo descritivo por sobre la emoción.

Durante algún tiempo fueron dos poemas diversos, luego se enlazaron y viven en armonía.

En la foto, aparece Carla Taramasco en la serie de instalaciones "Habitación de Poeta", posando sobre la famosa cama azul.

La imagen está desenfocada, como un recuerdo de la precariedad de mi mano sobre la máquina.

Los ajíes secos, en una de sus lecturas, representan a la muerte, que rodea nuestra historia y nuestra vida.

El poema y la serie de instalaciones, son partes de "Prófugos de un agaucero azul", un trabajo que desborda las fronteras del papel.
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