20 de abril de 2005

Mi billetera trajo la historia del diván

El honrado trabajador de mi país, don Juan Molina M., maestro carpintero de hermosos muebles en la calle Constantino Nº317, de Estación Central, encontró mi billetera.

La pobre, viajó más de cinco horas en esos horrendos buses amarillos, dió vueltas por Santiago y fue a parar a sus manos obreras y limpias.

Ella, que proviene del Perú, siempre ha tenido suerte, me ha acompañado en Washington, en Estambul, en París, aferrándose a mí, pese a quedarse olvidada en las mesas universitarias, en los taxis, en los buses. Una noche se extravió con tres millones de pesos que no eran míos y regresó, silenciosa y triste, luego de dormir en un auto de alquiler.

La alegría por este reencuentro, me lleva a cumplir la promesa concerniente a la historia del Diván, que es, en cierto modo, la historia de las féminas asociadas a ese mueble, recientemente maltratado por una profanadora.

Juan Ignacio, es una amigo francmasón, que estuvo a cargo de mi docencia, lo que significa, juntarse a conversar seguido por varios años, algunas veces en los propios hogares.

En la casa de madera que Juan Ignacio tenía en el Cerro San Juan de Dios, estaba ese bendito Diván.

Juan Ignacio es muy simpático, pero su mayor tesoro, es, sin lugar a dudas, su pareja "Johanna", cultísima, judía, enfermera de guerra, dueña de un gran vozarrón mediterráneo, colorina, propietaria de un Castillo, ex polola de Luciano Cruz, excelente cocinera, conocedora del mundo, dueña de once gatos y un perro, ex mirista, trotkista, buena amiga, madre de Emanuel, dueña de frases célebres como: "el matrimonio es algo demasiado importante como para confundirlo con el amor".

El asunto es que me encanta encontrarme con Johanna y alimentarme de su mano mágica y de sus historias, siempre entretenidas, con escenarios en Nicaragua, Israel, Vietnam o Paris... pese a los once gatos malcriados, ungidos con nombres del talmud.

Bueno, Johanna es desde hace años mi compinche y confidente, y, en ese rol, le encantaba observarme caer en los brazos de morfeo en su antiguo diván con pinta de haber pertenecido al Círculo de Viena.

Un buen día, me regaló su Diván, en agradecimiento de algún trámite que ya he olvidado y ese mueble mágico, entró en mi vida, más concretamente a mi oficina.

Por qué un diván en mi Oficina?. Por Alma, ella inculcó en mí, la idea de que los espacios de trabajo, deben ser acogedores, permitir un baño, una siesta, un momento de pololeo, pues son los lugares en que pasamos la mayor parte de la vida lúcida.

Como ejemplo, estaba su oficina en el Hospital de Quillota, con ventanales al jardín; un árbol que creció para atraer a los picaflores, una ducha y una mesa tallada, por uno de sus tantos admiradores.

Como a mí me gusta dormir después de almuerzo y en los primeros meses de mi trabajo como abogado liberal, no había demasiado ajetreo, el diván cumplió fielmente como fuente de descanso.

Pero, con el tiempo, advertí que posee una gran atracción respecto de las féminas. En algunos casos, sin ser de mi confianza, llegan y se acuestan, en otros, esperan que me ausente para depositar sus cuerpos sobre ese sugerente mueble.

A mi modelo Carlita, le encanta extenderse allí para ser masajeada; Sofía estuvo empeñada en romperlo para alcanzar un orgasmo; Gaby, durmió allí, una gran siesta, envuelta en su olor de naranjas y flores.

Bien por mi billetera y mi diván!!!!!!

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Después de aparecido este posteo, vino una extraña réplica de "mi princesa", en http://ladoscuro.bitacoras.com

Será que perdí toda mi razón?. Juzguen ustedes.

Tengo a mi lado una princesa en promoción que no detona mis románticas rimas de amor......
Tu no eres esa mujer........Que me llena el alma y calma mi ansiada sed de amar con aceitunas...............
Mis palabras son prófugas de ti, huyen de mí buscando otro eco cuando Estoy en las alturas...........
Busco otro cielo, otras nubes para soñar cuando voy en camino a ?...
Discúlpame por decir palabras sordas, no quise partir, no quise descubrir de nuevo mi pasado, mi cinismo....
Mi pasado no guardaba cenizas, guardaba brazas que me recordaron su palpitar furioso, cuando me amaba..............
Todo esto fue parte de un cuento corto, créeme eres importante.............
Pero este llamado que tengo ahora, me derrumba el presente, me castiga, me ahoga.....
Aun camina por mi vida su recuerdo, no es simple tragar tierra roja........
Ni tener una soja al cuello cuando digo hola.........
Aun ella castiga y estremece mi cuerpo...............
Una bella melodía romántica hizo despertar el baúl de mi vida un día cuando la volví a ver..........
Aun esta su nombre en mi corazón, anidando la palabra volver.............
Es difícil querer empezar de nuevo cuando los ojos no quieren ver otro camino mas que el caminado ayer........
Es difícil caminar en una avenida llena de obstáculos y lagrimas inocentes como las tuyas.......
Es difícil buscar otro destino si queda algo dentro de mí que se va contigo...........
Hay algo que se resiste a morir que aun vive conmigo........
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