21 de febrero de 2011

Educar el amor





El amor no razona ni hace cálculos
no busca aplausos
ni siquiera un pequeño favor.

Simplemente irrumpe
crece en las fuentes de la tierra
cuida las raíces de las plantas
luce en la humedad de las flores
se aferra a la verdad de las rocas
muere y no muere
sobrepasa por mucho al yo.

Y sin embargo
el amor se educa
la cortesía es su ritual de abdominales
el arte es su vestido de fiesta
y su  nombre interior
la historia es su espejo de sombras
la política es su  campo más amplio
la palabra es su arma de paz.










La fotografía es de Matías Polanco y proviene de http://myopera.com

2 comentarios:

Maritza dijo...

Simplemente maravilloso, Gonzalo.

Y muy de acuerdo contigo.
El amor es mucho más de lo que pensamos y alcanzamos a dar cada día.
No tiene absolutamente nada que ver con las famosas maripositas en el estómago, frente al ser amado (por ejemplo)...

Y sí, se puede educar, adiestrar, enseñar, formarlo como hábito imprescindible en nuestras vidas y al servicio de los demás.

Abrazos grandes.

Fotografía y texto hacen un conjunto maravilloso.

tomas dijo...

tratando de explicar lo inexplicable, tratando de racionalizar lo que no se puede y no se debe, tratando de conformarse con lo que se tiene.El amor no se puede educar, es lo que mueve el alma, la vida y le da sentido a todo.Puedes educar el cariño, el apego, el compañerismo, incluso el compartir la vida con alguien aunque ese alguien no sea realmente el amor de tu vida. Habria que ser valiente y no conformarse con hipotetizar.

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