28 de mayo de 2012

Dos Novelas Ejemplares para nuestra Tierra.


Francisco Acevedo esperó adquirir la experiencia de convertirse en abuelo para dar vida a dos novelas impregnadas de amor por su tierra, sus desposeídos, su historia y su devenir.

Se trata de “Concón en el tiempo de los pikunches” (2009) y “Entre Concón y La Ligua en los tiempos de la Reforma Agraria” (2011).

En las novelas se lee entre líneas la formación militar del autor, su profesión de médico y psicólogo, su experiencia de Alcalde , Director de Hospital, dirigente político y, sobretodo, cristiano a la manera desinteresada y amorosa que enseñan los Evangelios.

En ellas observamos a nuestro pueblo en dos momentos fundamentales de su historia: Su resistencia a los huincas, aquellos invasores más crueles que los Incas; y la recuperación de la tierra para sus trabajadores durante la Reforma Agraria bajo la impronta del catolicismo, que pasó del rito vacío a constituir una realidad viva de solidaridad en miles de espíritus chilenos durante el Siglo XX, dando impulso- en diversos planos - a la Acción Católica, la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos -ANEC-, la Democracia Cristiana, el Mapu, la Izquierda Cristiana y la Vicaría de la Solidaridad.

Este cristianismo apegado a sus raíces, fue un factor de progreso social en el régimen de la propiedad agrícola, en la reforma universitaria y en el amparo a los perseguidos por la Dictadura Militar.

En ambos casos, la novela entrecruza la historia pública y la privada, iluminando amores caracterizados por la persistencia del afecto pese a los hechos de sangre; nuevas relaciones de pareja; desastres individuales y colectivos.

Con impecable coherencia, se relata la lucha que por siglos ha sostenido la gente de la tierra contra los encomenderos y sus sucesores en el abuso y la prepotencia.

En ambas novelas se reconoce el heroísmo de los que lucharon, fueron torturados o asesinados, perdieron sus hogares y sus familias, por defender el vínculo ancestral entre sus familias y la tierra.

Las historias de amor que consignan décadas de esperas, nos hablan, intuyo, de una biografía modélica, el prolongado alejamiento de la pareja nuclear, que no cuaja como definitivo, sino hasta encontrarse con el rostro de la muerte o alcanzar la utopía ansiada del reencuentro.

Son libros escritos para las nuevas generaciones, relatos que nos cuentan nuestros mayores sobre la gente que habitó nuestro mismo suelo: aquellos que eligieron la muerte antes que la esclavitud; aquellos que traicionaron a sus propios hermanos; aquellos que sembraron la justicia sobre los campos; aquellos espíritus que aún viven en palabras como: Toki, Leftraru, Kawin, Yanacona, Cona, Machi, trewa, pichintún, Lov, Rewue, Sindicato, Socialismo, Compañero Presidente, comunidad cristiana, Reforma Agraria.

Son libros imprescindibles para descubrir nuestros orígenes, las luchas de nuestro pueblo, el aroma del viento que sopla desde el pasado.

El diálogo espiritual que configura estas obras, arranca desde los libros de historia; la experiencia vital y los miles de pequeños relatos que van alimentando nuestras conciencias, identificándonos con un país, una causa, un sueño.

Sin duda, los textos tienen ripios y redundancias. Defectos de estilo que no dificultan la lectura y son plenamente reparables a partir de las siguientes ediciones de estos encomiables trabajos.



Recreo, 28 de mayo de 2012.






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