27 de marzo de 2005

La Hamburguesa malévola, por Rosi.

Había una vez, en un colorido puerto principal de un país llamado Chile, una redonda, grasosa , estridente y promiscua hamburguesa , vivía en el piso siete de un edificio cercano a la sede del Poder legislativo de la ciudad,

Gastaba su tiempo durmiendo siestas con distintas mujeres, hilvanando historias azules, y recreando sus acalorados sueños gays, también ocupaba sus tiempos de ocio deleitándose observando las vaginas fotografiadas que colgaban de las paredes de su ahora flamante piso de hamburguesa soltera, que en realidad es casada, pero vive en un sodoma y gomorra constante y lujurioso.

Un mal día una hermosa doncella tocó la puerta de su oficina solicitandole empleo, era el mismisimo novio de ella, quien le había dado la dirección del bufette de la glotona hamburguesa, asi sin mas tramite quedo trabada una relacion primero de trabajo, luego de amistad, y que mas tarde desencadenaria un triste drama pasional, tras el cual la heroina perdió a su incondicional novio, tambien su cintura e infinidad de lágrimas, tantas como para crear un nuevo océano.

Un año después de tristes y avasalladores acontecimientos la hamburguesa ha vuelto a lo suyo, y suele echarse sal y pimienta para tentar a cualquier costo a nuestra heroina. Rosario la Buena, una mujer sensible, de gran corazón e infinita ingenuidad nuevamente se ha visto seducida por los encantos casi mágicos de la hamburguesa.

No está demas señalar que esta vez existe en la historia un heroé guapo, jovén, sensible y maravilloso llamado Iñaqui, que será el único que podrá conducir a esta mujer por el camino de la felicidad y alejarla para siempre de la abominable hamburguesa rechoncha.

Por lo demás en el día de hoy nuestra heroina se ha visto seriamente afectada por el sindrome de la ingesta de hamburguesa del día después, sufriendo una indigestion que se acompaña de arrepentimiento, culpabilidad y mucha rabia contra ella misma por ser tan golosa, y no haberse abstenido de comer carne en semana santa, transgrediendo asi sus sólidos principios cristianos legados por el colegio de monjas en el cual se formó.

Rosarito .-
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