17 de mayo de 2010

Hogar






Las palabras

las objeciones

los pequeños gestos hostiles

aflojan los pestillos del portón

y los fantasmas que llegan

alzan su voz en la conciencia


Una copa demasiado llena

los recuerdos de la infancia

un conflicto en el trabajo

y sube una leche agria

hasta morder el corazón


La falda un poco más corta

otros ojos sobre esas piernas

y se enciende el fuego



Las pasiones perforan la cultura

fluye el odio en los gestos

las miradas

la propia voz



Luego vienen los golpes

ella apretada contra el muro

los niños ahogados en el miedo

palabras que hunden las almas

una tijera que sube y baja

hasta la sangre



Llega la policía

el hogar está a oscuras

y en calma



En el fondo

el murmullo de un televisor

un hombre duerme

mientras tres seres de luz

ya están llenos de silencio







La iomagen proviene de www.violenciaecuador.blogspot.com

1 comentario:

Isabel Romana dijo...

Estremecedor poema, querido amigo, que me ha llegado al alma, pues la violencia, siendo odiosa siempre, lo es más, si cabe, cuando se ejerce sobre los pequeños. Y es muy conmovedora esa fotografía, en la que se palpa el miedo y el desamparo. Hemos de luchar todos contra esa lacra.

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