31 de mayo de 2010

pequeño cristal





Los poemas también mueren

caen pesados como juicios

bellos como la piedra fresca

perdiendo sus raíces

olvidando su sentidos


Todos

salvo algunos que quedaron en tus brazos

atados como banderas a tu risa

íntimos y estrellados

inmunes al olvido

hechos no sólo de palabras

incontenibles volcánicos

infinitos

el pequeño cristal

que robé de tu alma




Tomé un linea de Benedetti y otra de Neruda mientras Isidora pedía su primera leche y yo pensaba en la muerte del lenguaje y en la conexión de lo íntimo con lo universal. Ahora me siento como Prometeo.


En la imagen, "Mujer con sombrero azul", de Picasso.
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