30 de enero de 2010

Marat






Periodista apuñalado.

Iniciado en los misterios.

Médico apoyando las masacres.

Oculista asesinado en su bañera.

Regalaba sus bienes,

odió a Lavoisier,

su casa estaba abierta al pueblo.


Filósofo escondido en catacumbas.

Hombre pidiendo dictadura,

marca nombres para la muerte,

la tempestad lo lleva,

otro asesino en la guerra.


Dicen que fue un Cristo,

odió a los reyes,

los nobles, los sacerdotes,

los ricos y los mediocres.


Fue un santo,

un fanático,

seguía a Beccaria,

escribió en “La Segunda”

y en “El Mercurio”.



Fue un santo,

pero no tan bajo,

no tan cobarde,

no tan gris.








En la Imagen “Marat”, de Louis Jacques David, 1793.

2 comentarios:

rodri dijo...

rojo en vida-fuego

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

una carta lo mató, la mano que la trajo y su infatigable curiosidad en remojo.

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