7 de octubre de 2010

nuestros hermanos con suerte




La suerte no está con los pobres,

no habla mapudungun,

no duerme en la cárceles,

no cumple la pena de un asesino

por quemar un camión,

defenderse de un allanamiento,

amparar sus bosques.


La suerte estudia en colegios ingleses

o busca su luz en Balaguer,

no conoce los buses ni los metros,

adora confesarse,

ignora el aceite de maravilla,

los porotos, el charqui,

el horroroso café en polvo,

el diabólico sabor de las vienesas.


La suerte tiene títulos de dominio,

posee acciones, viaja,

cuida sus joyas,

litiga, diseña jardines,

escapa al olor de los hospitales,

no hace su cama,

no lava platos,

jamás ha estado en la Plaza de Armas.


La suerte ama sus apellidos,

huele a bodegas y haciendas,

no toma agua de la llave,

piensa que Frei es comunista

y que los Jesuitas han perdido la fe.


La suerte recibe premios y becas,

tiene cárceles con piscina,

tutea a los Presidentes,

ve a los maestros como empleados,

ningunea a los filósofos,

no paga impuestos,

huye de los poetas,

definitivamente

se sienta en la diferencia.


Sin embargo,

la suerte también se enamora,

se dobla de dolor,

gime de rabia,

se hunde en el mismo

pozo de la muerte.




La imagen corresponde al oleo "Los Pitucos" de Beti Alonso, proveniente de http://betialonso.blogspot.com

2 comentarios:

Unknown dijo...

Suerte es siempre la que tiene el del lado. Uno nunca la tiene porque no la ve.

lichazul dijo...

la suerte uno se la fabrica

lode tu huella no lo entendí
sorry

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